4 RAZONES POR LAS QUE NO HAY QUE PERDER DE VISTA A EDWIN ESCOBAR

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Edwin Escobar, el alcalde de Villa Nueva, ha sido electo como presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades (ANAM). Asume en momentos delicados para el poder edil. Acá, cuatro razones por las que su actuar debe ser seguido de cerca.

  1. Un poder bajo la mira de la justicia

Aunque la mayoría de funcionarios ediles sólo tengan influencia sobre su municipio, ello no resta su poder. Por algo en el Informe de Financiamiento de Partidos Políticos, presentado por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) el año pasado, se señala que: “Las redes políticas que se construyen en torno a algunos alcaldes y diputados distritales son el elemento constitutivo y, en buena medida, explicativo del sistema político guatemalteco: permiten articular la política local con la nacional, son la pieza central para el financiamiento ilícito de la política y a la larga, han posibilitado la continuidad del sistema. Estas estructuras, lideradas por lo que la prensa ha denominado como «señores feudales» o «caciques», configuran redes político-económicas ilícitas de carácter regional”.

Escobar, es cierto, no podrá ordenar auditorías o medidas de transparencia pero será clave para colaborar con la CICIG en materia de investigación. Esto, sin dejar de lado que desde su presencia en el Instituto de Fomento Municipal puede autorizar recursos millonarios para proyectos municipales.

  1. El negociador

La presidencia de la ANAM convertirá a Edwin Escobar en un político clave. Por una parte está la Presidencia o los partidos políticos que lo buscarán para intentar movilizar el apoyo edil y por otro, también las empresas privadas interesadas en impulsar proyectos en las alcaldías. No por algo, las asambleas de la ANAM siempre están llenas de stands de empresas que ofrecen desde alumbrado público, hasta gramilla sintética.

Pero Escobar también deberá canalizar hacia la Presidencia o el Congreso, según sea el caso. Por ejemplo, los frecuentes retrasos en la asignación de recursos a las municipalidades por parte del gobierno central, pondrán a prueba su capacidad y sus tácticas políticas de negociación. Ya Escobar ha demostrado algo de sus habilidades políticas que implican un “transfuguismo” que lo ha llevado de ser electo por CREO a pasar a apoyar al Partido Patriota, ganar la reelección con LIDER y ahora estar en espera de un nuevo barco. Como él mismo afirma: “hará lo que tenga que hacer”.

  1. Las puertas que puede abrir o cerrar

Parte del poder de la ANAM recae en las instituciones en las que tiene participación, misma de la que pocas veces se habla. Escobar tendrá un asiento en el Fondo Para la Vivienda que autoriza proyectos por cerca de Q.438 Millones anuales; en el Instituto Nacional de Electrificación que cada vez ha ido perdiendo terreno con la entrada al país de empresas privadas transportadoras de energía; en el Instituto de Fomento Municipal que, como se dijo antes, ayuda a los alcaldes a canalizar fondos; en el Instituto Nacional de Bosques, clave sobre todo cuando se trata de defender el patrimonio natural; y el Registro de Catastro, clave en casos de disputa territorial.

Escobar será la puerta para esas cuatro instituciones, que no han estado exentas de críticas por su falta de transparencia. Él podrá ser tanto una ventana para acceder a la información o hacerse cómplice de estas administraciones.

  1. Sus aspiraciones políticas

El mismo Escobar ha afirmado públicamente que sus aspiraciones políticas no terminan en el ejercicio edil y no descarta llegar a competir por la Presidencia de la República. Una razón más para no perderle el rastro. Su presidencia de la ANAM podría ser un ejemplo de lo que pudiera ofrecer de llegar a competir por la máxima magistratura dentro de cuatro años. No olvidemos que Berger fue presidente de la ANAM antes que de la República.

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