EL SÍNDROME “ARJONA”

EL FUTURO QUE DEJAMOS IR DE LA MANO DE NUESTROS MEJORES TALENTOS

Foto: AFP
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En un mundo globalizado es imposible y egoísta pretender que todos los talentos de un país no abandonen nunca sus fronteras. En Latinoamérica el problema estriba en que los profesionales emigran para poner sus dones al servicio de países que les ofrecen mejores oportunidades. Este capital humano termina, en vez de contribuir al desarrollo de su patria, agrandando la brecha entre el primer y tercer mundo.

Algunos cerebros que se fueron a brillar al exterior

En Guatemala el caso del músico Ricardo Arjona es quizá el más identificado por la población. Pese a sus esfuerzos por consolidar una carrera musical en su país de origen, debió salir a México para encontrar espacios en los que pudiera darse a conocer; luego vino la fama. Este es un caso popular pero existe una gran cantidad de guatemaltecos que han tenido que dejar a su país y sus familias para buscar la profesionalización y un mercado laboral que reconozca sus talentos.

En el área de informática el caso más notorio es el de Luis von Ahn. Nació en Guatemala en 1979 pero salió del país para profesionalizarse en la Universidad de Carnegie Mellon, Estados Unidos. Su trabajo fue reconocido ganando el “premio del genio” como se conoce al premio MacArthur en 2006. Ese mismo año la revista Discover lo reconoció como uno de los 10 científicos más brillantes. Para la revista Foreign Policy fue el intelectual más influyente de Iberoamérica en 2011. Inventó los captcha, herramienta que sirve en internet para asegurarse de que un humano interactúa con el software y no un robot. La compañía a través de la cual creó el captcha fue luego vendida a Google. Con el poco campo para la informática que había en la Guatemala de los noventa, de haberse quedado quizá Von Ahn hubiera terminado su carrera siendo maestro de informática.

Otros casos que se pueden citar son los de: Erick Triberino Campollo, quien partió a Estados Unidos para poder cursar una Maestría en Ingeniería Aeroespacial y ahora diseña submarinos, telescopios y otras tecnologías para organizaciones de la talla de The Mars Society; y José Cruz López, doctor en Virología por la Universidad de Harvard quien ahora es asesor de la Organización Mundial de la Salud y reconoce que, de haberse quedado en el país, lo más que hubiera logrado ser era asesor del Ministerio de Salud.

La problemática de la fuga

Recibe los nombres de fuga de cerebros, fuga de talentos o migración altamente calificada (MAC), en todos los casos se refiere a la emigración de profesionales que no han encontrado espacios para su desarrollo en sus países de origen. En Latinoamérica el fenómeno tomó auge en los años 80 y 90 debido a la inestabilidad política y las crisis económicas.

Cuantificar la fuga es complicado pues la mayoría de los países sólo cuenta con los datos que resultan de los censos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estima que en los 34 países que agrupa se encuentran más de 12.9 Millones de profesionales altamente capacitados provenientes de países subdesarrollados. Y es que, mientras los países del tercer mundo no logran retener a sus talentos, los países desarrollados han concentrado sus políticas en capturarlos. Por ejemplo, el 81% de las visas que concede Corea del Sur se otorgan privilegiando el nivel de profesión del postulante. Suiza concede de esta manera el 80% de sus visas e Inglaterra el 58%. La mayoría de fugas tienen como destino Estados Unidos (7 Millones de profesionales según la OCDE) y es que, pese a que su política no otorga mayores preferencias según el nivel de profesión, el sólo hecho de contar con las mejores universidades ya resulta un atractivo para los talentos que emigran.

En el Ranking Mundial de Universidades elaborado por QS University World, los primeros 10 puestos los ocupan 6 universidades estadounidenses y cuatro inglesas. La universidad latinoamericana mejor posicionada es la Universidad de Sao Pablo en el puesto 127. No es sino hasta en el puesto 461 que la Universidad de Costa Rica aparece como la mejor posicionada de Centroamérica. Así, las oportunidades de profesionalización quedándose en la región son escasas.

La OCDE estima que el 21.5% de profesionales de Guatemala han migrado hacia los países desarrollados. Las instituciones nacionales carecen de datos concretos pero la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología estima que de 84 científicos guatemaltecos, el 53% se encuentra en el extranjero.

Diversas organizaciones han alzado la voz para criticar la política de los países desarrollados de captar talentos del tercer mundo. Expertos en el tema como Delgado Wise, de la Red Internacional de Migración y Desarrollo, consideran que hay que cuestionar los beneficios de la fuga de cerebros pues lo que se pierde por su emigración no se compensa con lo que el país luego recibe en concepto de divisas. Estados Unidos, por ejemplo, constituye su fuerza laboral con un 52% de inmigrantes quienes a su vez generan el 30% del PIB del país.

En México, Rodolfo Tuirán, ex subsecretario de Educación Superior, calcula que cada año el país pierde 100 mil millones de pesos en la fuga de cerebros. Esto, calculando lo que el Estado ha invertido en educar a quienes finalmente emigran y sumándole lo que estos emigrantes terminan generando para las empresas extranjeras. A ello se suman los problemas que ocasionan en el seno social la separación de las familias y la posibilidad de que los talentos motiven la profesionalización de sus más cercanos. Sin embargo organismos como el Banco Mundial siguen insistiendo en que se trata de una oportunidad y no de un problema para los países que dejan ir a sus talentos.

En el caso de Ricardo Arjona y Guatemala, el país ha perdido los ingresos por concepto de impuestos que se podrían haber generado si la disquera del cantautor hubiera sido establecida acá y no en Argentina. Mismos ingresos podrían haberse percibido por la venta de sus más de 20 millones de discos.

¿Cómo frenar la fuga?

En Guatemala existe un documento que lleva por nombre Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2005-2014 que se trata del primer esfuerzo estatal por ofrecer soluciones a la fuga de cerebros, planeando mejores oportunidades para el ejercicio de la ciencia. Sin embargo nunca ha trascendido del papel debido, especialmente, a que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología está politizado. Dentro de su dirección no hay un escaño para un científico pero sí para la Vicepresidenta, el Ministro de Economía, un representante del Congreso y otro del sector empresarial.

Cuantificando las pérdidas que representa la fuga de talentos, otros países se han dado a la tarea de crear programas de repatriación. Por ejemplo, en México, Retenciones y Repatriaciones es el nombre del programa que busca incentivar a los profesionales en grado de doctor a que regresen al país. La Red de Talentos Mexicanos, se creó en 2005 y tiene como objetivo poner en contacto a los mexicanos altamente calificados que se encuentran alrededor del mundo.

Argentina opera bajo la Agenda Nacional de Promoción Científica y Tecnológica que no sólo estipula el aumento de la inversión en materia de investigación científica sino la contratación de argentinos que viven en el extranjero para trabajar en proyectos públicos de investigación tecnológica. Una de las iniciativas más recientes es la de Ecuador, en dónde el Estado ofrece becas a 2 mil ecuatorianos a los que otorga hasta 250 mil dólares para que cursen estudios universitarios en el extranjero a condición de que luego vuelvan al país para colaborar con programas nacionales de investigación. El programa ecuatoriano también da la vuelta a la moneda y busca atraer profesionales del primer mundo.

Apropiarnos de nuestro futuro

Sería bueno preguntarnos qué hubiera pasado si una disquera guatemalteca hubiera sido capaz de impulsar la figura de Arjona o cuántos guatemaltecos se habrían beneficiado si Luis von Ahn hubiera abierto acá la empresa que más tarde vendería a Google. Mientras el país no sea capaz de ofrecer mejores oportunidades a los jóvenes, lo mejor de su talento y su potencial humano seguirá saliendo al exterior. No sólo se necesitan mejores programas de promoción científica, también más escuelas de arte y un rescate de la única universidad pública. Guatemala necesita tomar el timón de su futuro.

Luis von Ahn, el guatemalteco que desarrolló su carrera en Estados Unidos y que es reconocido como uno de los científicos más influyentes de la región.
Luis von Ahn, el guatemalteco que desarrolló su carrera en Estados Unidos y que es reconocido como uno de los científicos más influyentes de la región.

 

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