Algo está cambiando en el lago de Amatitlán

Ciudadanos demuestran que hay alternativas para sanarlo
Redacción Perro Bravo
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La Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago de Amatitlán (AMSA), el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, incluso la Vicepresidencia han enfrentado, a lo largo de las últimas décadas, numerosas críticas y denuncias por irregularidades en la adjudicación de contratos para el saneamiento del lago, generalmente con minúsculos resultados.

El caso más reciente fue la escandalosa estafa al Estado por medio de un contrato por Q137. 8 millones, para la adquisición de una fórmula que posteriormente fue bautizada como la “agüita mágica”, que benefició a la empresa israelí M. Tarcic Engineering, gracias a la influencia de Roxana Baldetti.

Actualmente AMSA arrenda maquinaria y camiones de volteo para rehabilitar una antigua laguna de tratamiento, por Q.4.6 millones según NOG. 5191637 en Guatecompras. Seguir invirtiendo millones de los fondos públicos en restaurar plantas de tratamiento con una capacidad insuficiente, tampoco parece ser una solución realista, debido al escaso porcentaje que pueden tratar del afluente.

Río Villalobos, foco de contaminación

La principal fuente de polución que entra al lago es la que trae el río Villalobos, que nace en la unión de los ríos Molino y San Lucas por el kilómetro 12.5 de la ruta CA-9 al Pacífico y desemboca en el lago de Amatitlán. El río Villalobos actualmente recibe las descargas municipales, industriales, hospitalarias, agrícolas, etc., de los municipios de Mixco, Villa Nueva, San Miguel Petapa, Villa Canales, Santa Catarina Pinula, y de, por lo menos, el 60% de la ciudad de Guatemala, provenientes de las zonas más pobladas. Este flujo de agua contaminadas entran al lago de Amatitlán cerca de un área llamada Playa Oro y se estima que es responsable de más del 90% de la contaminación en las aguas de lago de Amatitlán.

La indignación generada por el escándalo de la “agüita mágica” se exacerbó en parte porque el mayor cómplice de la corrupción en ese caso fue la ignorancia de la ciudadanía en torno a la problemática de la contaminación de las aguas y sus posibles soluciones. En retrospectiva, Oscar Díaz,  vecino de Amatitlán comenta que “era imposible curar el lago solamente vertiendo cualquier fórmula, si el problema del río Villalobos no está resuelto”.

Manos ciudadanas a la obra

La desbordante corrupción durante el gobierno del PP, incentivó el compromiso de la ciudadanía para ejercer su deber de auditoría social, entre las diversas iniciativas surge la comunidad en redes sociales “Ciudadanos Por El Agua”, enfocada específicamente en vigilar la inversión pública y privada en la limpieza de las aguas del país, con especial atención en la limpieza del lago de Amatitlán.

“Proponemos con esta iniciativa involucrar a la sociedad en la vigilancia de la inversión en la limpieza del lago, para reducir la discrecionalidad en el uso de fondos públicos para proyectos que no resuelven y sólo perpetúan el problema” afirma Alejandro Arroyave, director editorial de Perro Bravo y dirigente del movimiento Ciudadanos por el Agua, “es necesario que la población se informe y exija pruebas y demostraciones de que la tecnología funciona antes de invertir un centavo público en el rescate del lago de Amatitlán, es demasiado lo que se han robado”, comentó.

En octubre del 2016 la empresa estadounidense Wastewater Alchemy Inc., con el apoyo de Ciudadanos por el Agua y la autorización de AMSA, se instalaron sin la inversión de fondos públicos, dos máquinas cavitadoras que quedaron funcionando a partir del 1 de noviembre 2016, con la intención de demostrar la existencia de ideas y tecnologías alternativas capaces de ofrecer soluciones significativas, con costos inferiores a todos los utilizados hasta la fecha. “Para comprobarlo debemos comparar los niveles de DQO entre los diversos tratamientos, estableciendo puntos de comparación entre las diferentes tecnologías utilizadas…” planteó Douglas Lewis de Wastewater Alchemy Inc .

Para tal efecto se solicitó a Laboratorios Labind que tomara muestras para obtener datos sobre la Demanda Química de Oxígeno (DQO), DBO5, microbiología y Oxígeno Disuelto en la desembocadura del Río Villalobos, en el lugar conocido como Playa Oro, justo dos semanas después de la instalación de las máquinas cavitadoras.

DQO es la cantidad de oxígeno necesaria para oxidar toda la materia orgánica y oxidable presente en aguas residuales y es la clave para comparar la eficiencia de los tratamientos de aguas contaminadas.

Según consta en el historial de AMSA, el registro más bajo de DQO en la misma zona ha sido de 20.5 mg/L y el más alto es de 73 mg/L.

Una semana después nos sorprendieron los resultados de las pruebas del laboratorio, “en el área en donde están las máquinas se eliminaron dos metros de lodos abajo del agua, en el fondo del lago en un mes y, lo más importante, en tan sólo dos semanas se redujo los niveles de DQO a 4.5 mg/Lanunció Douglas Lewis de Wastewater Alchemy Inc.

Yuri Guzmán, Técnico de AMSA, confirmó que se nota un “cambio grande” en el área donde están trabajando las máquinas cavitadoras, “…no se había visto resultados similares con otros aparatos”. Guzmán confirmó a Douglas Lewis un mes después de instaladas las máquinas, que de acuerdo a sus mediciones en el área de interés encontró una reducción considerable de lodos, lo que se traduce en al menos 2 metros más de profundidad en ese punto del lago.

El Ing. Amed Juárez, Director de AMSA, y Douglas Lewis, representante de Wastewater Alchemy Inc., firmaron un acuerdo de entendimiento para la realización de pruebas gratuitas con esta tecnología moderna para la reducción de contaminación, algas y lodos, así como para transparentar el monitoreo de los resultados tomando muestras y realizando análisis del agua semanal para su difusión pública, de forma que se puede realizar una comparación objetiva entre los rendimientos de los diferentes tratamientos que se ofrecen para limpiar las aguas. Al cierre de esta edición AMSA informó que ya tomaron las primeras muestras de agua en el área donde se encuentran las máquinas cavitadoras y que en breve estarán dando a conocer los resultados de sus propios análisis.

Así mismo, AMSA y Wastewater Alchemy Inc. trabajan actualmente para establecer una metodología confiable para evaluar el desempeño de esta innovadora tecnología que servirá de referencia para realizar comparaciones en la reducción de DQO y en la eliminación de lodos, con otros proyectos planteados para el tratamiento del lago de Amatitlán.

 Otros factores contaminantes

El alto índice de contaminación del lago de Amatitlán se debe al conjunto de diversos factores industriales, municipales, demográficos, sociales, entre otros, los cuales ejercen un gran impacto en la calidad ambiental del Lago.

Uno de esos factores se debe a que casi el 23% de las industrias del país se encuentran ubicadas en la cuenca del lago y aproximadamente solo el 1% posee sistemas de pre-tratamiento de aguas, aunque no todas funcionan, esto a pesar de que la legislación actual los obliga a invertir en el tratamiento de sus aguas.

Por lo anterior, a finales del 2016 AMSA promovió denuncias penales en contra de 24 empresas por contaminación.

Se estima que aproximadamente 22,000,000 de metros cúbicos de aguas negras son descargados en su cuenca, así como también 75,500 toneladas de desechos sólidos y 500,000 toneladas de sedimento.

Lanzamos esta iniciativa a todos los guatemaltecos que deseen sumarse a este ejercicio que busca contribuir al rescate del Lago de Amatitlán, ya es tiempo de que se unan los Ciudadanos por el Agua, es una cuestión de sobrevivencia. Estemos vigilantes.

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