¡AGUAS! ENTRE MILITARES Y EL BENEFICIO DE LA DUDA

Yo no tuve ninguna formación militar, vine a Guatemala a mis apenas 15 años y me defendí, con la ayuda de mis tíos, como pude. No puedo decir que traigo desde la cuna la formación de armas, aunque me gustan, eso nada tiene que ver con la disciplina que implica formarse en el Ejército, así es como yo lo entiendo.

Hace algunas semanas generó cierto escándalo las declaraciones de Roy Dedet en una reunión con las autoridades de El Salvador, cuando dio a conocer los nombres de quienes integrarán el gabinete de Seguridad en el próximo gobierno de Guatemala. A juzgar por la reacción de Giammattei, no hay que ser muy listos para comprender que fue una jugada magistral de los Dedet para afianzar su posición.

No es fácil ganar una elección, y los compromisos adquiridos empiezan a ejercer presión sobre los espacios disponibles, y ni Camilo ni Roy son nuevos en este baile. Más vale un momento colorado, que mil descoloridos, se la jugaron en El Salvador y “orinaron el palo”para que todos sepan quiénes son los que van a estar a cargo de la seguridad del país. Que la crítica se dé gusto de aquí a enero, que igual ellos van. Yo prefiero darles el beneficio de la duda antes que lanzármeles al cuello. No voy a seguirles el juego a los vividores oenegeros que disque “democratizaron” el país y solo lo hicieron mierda.

Si yo quiero arreglarme los dientes, busco un dentista. Si quiero atender mi salud, acudo a un médico. Si se trata de construir un nuevo restaurante, busco a un arquitecto. Es lógico entonces que si lo que necesito es seguridad, ponga al frente del asunto a quien estudió ese tema, y eso son los militares.

Que pegan el grito en el cielo con que se va a “militarizar” el país, pues bueno, hasta ahora no se ve que la autoproclamada sociedad civil sea capaz de poner orden, todo lo contrario. Además, si fallan, tenemos suficiente hocico para echarles penca hasta por debajo de la lengua. Y si toca salir a las calles, con manifestaciones espontáneas no manipuladas, sin duda lo haremos.

Pero hay algo con lo que debe tener cuidado el nuevo presidente. Algunas acciones indican que está repitiendo el mismo error que Jimmy Morales, cuando confió espacios, tal vez con la buena intención de lograr consenso, a quienes eran sus enemigos naturales, y no tardaron en traicionarlo. Ya saben ustedes lo que pasó.

Se han visto ya algunas señales en ese mismos rumbo, como el papel de JC Marroquín en la formulación de la Comisión Nacional Contra la Impunidad. Nada tengo en contra del joven, pero viene de la UNE y del equipo de Thelma, poca lealtad esperaría yo en sus zapatos señor presidente electo… ¡aguas!

No se puede servir bien a Dios y al diablo al mismo tiempo. Para el doctor Alejandro Giammattei solo tengo una recomendación, que preste atención y analice bien el perfil de cada persona. Esto no es una fiesta personal. En buen chapín… ¡Por la gran puta! ¡Abra bien los ojos y no cometa el mismo error!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *