“AQUÍ RECONOCEN A LOS GUATEMALTECOS POR TRABAJADORES, NO POR CORRUPTOS”

Es un empresario dedicado hoy a los bienes raíces y a la venta de seguros. Reside en Miami, Florida, desde ahí se mantiene al tanto, a través de las redes sociales y medios informativos, del acontecer político y social de Guatemala.

Don Santiago Hernández se dedica a ayudar a los connacionales que buscan superarse en Estados Unidos, y lucha para que los guatemaltecos en el exterior tengan más participación en las grandes decisiones de país. A continuación compartimos una parte de la conversación con Revista Perro Bravo…

 ¿Cómo emprendió el viaje hacia Estados Unidos?

A los 18 años empecé a ver de qué forma podía ir a los Estados Unidos, sin irme de mojado, y busqué como trabajar en una agencia de viajes, como mensajero, recuerdo que ganaba poquísimo comparado a lo que podía generar vendiendo en los mercados. Con el tiempo pedí mis vacaciones y me enviaron a Miami, en aquel entonces con Aviateca.

Cuando vi este país, diferente a lo que estaba acostumbrado, tomé la decisión de quedarme. En aquel tiempo era mucho más fácil, con su pasaporte usted podía obtener una licencia, un social security (seguro social), usted podía vivir aquí el resto de su vida. Después se ha puesto complicado.

¿Cómo fueron sus primeras experiencias en EU?

En ese entonces, los guatemaltecos que vivían en esta área, Little Havana, eran todos de Zacapa, de Estanzuela, todavía siguen aquí. Yo me junté con ellos, vivíamos 6 o 7 personas en un mismo cuarto, para no pagar tanta renta y ahorrar plata, poníamos varios colchones o lo que fuera. Los de Zacapa son bien trabajadores, mis respetos, los muchachos le entraban duro a la construcción.

Yo nunca en mi vida había tocado una piocha, venía bien vestidito con las manitas suaves. Mis compañeros de Zacapa, todos trabajaban en hacer roofing, hacer techos, y yo dije: “bueno, a mi me tocó”. No me importaba que fuera un trabajo duro, “lo que quiero es echar para adelante y quedarme en este país” les dije, y me llevaron ahí con ellos. Yo manejaba carro y tenía licencia, ellos no, entonces me fue más fácil en la empresa.

Para no hacer tan larga la historia, a los tres meses, yo ya era jefe de todo mundo ahí. Pero no porque fuera yo el más trabajador, fue porque usé la lógica, y naturalmente empecé a coordinar al grupo, buscando cómo hacer más cosas en menos tiempo. A los tres años saqué mi propia licencia de roofing y puse mi propia compañía.

¿Fue difícil abrir su propia empresa?

Me hice licenciado, tuve que ir a la escuela, estudiar, pasar un examen estatal, hacer todo lo que se tenía que hacer para tener mi empresa y darle más trabajo a la gente. Empezamos a pagarle más a los trabajadores de lo que a nosotros nos pagaban, porque aquí cuando venimos nos pagan 26 dólares al día, nosotros empezábamos a pagar 40. A los mismos que me apoyaron yo les daba trabajo, ellos me ayudaron a levantar la empresa.

Cuando ya tienes dos años aquí en una empresa, puedes empezar a estudiar para obtener licencia, dos años de experiencia te piden. Ya sea plomería, electricidad, o lo que sea, tienes que demostrar que trabajaste en una empresa mínimo dos años, para optar a estudiar para obtener una licencia. Yo seguí las reglas y lo hice. Ya no me dedico a eso porque mis tres hijos, dos nacidos aquí y un guatemalteco, ya se fueron a la universidad, se graduaron y son ejemplos ciudadanos.

¿Se ha acoplado la familia a la sociedad norteamericana?

Al año de estar aquí me traje a mi esposa, criamos a los hijos aquí. A los 5 años, compré mi casa propia aquí, antes había mandado dinero a Guatemala y compré una casa allá también. Ya tenía a mis tres hijos aquí, pasamos algunas vicisitudes porque no todo es perfecto, pero el que lucha y se lo propone y se dispone, tiene buenos resultados.

Respecto a la familia, los tres muchachos crecieron aquí, el mayor el que es guatemalteco, a los 18 años se fue al ejército de este país, y por las circunstancias que a cada quien le toca vivir, tuvo que ir a la guerra, a Irak. Fue tremendo, pasamos momentos duros en esas vivencias, mi esposa más porque es la que se encarga de los muchachos.

Hoy mi hijo es jovencito, pero ya es un veterano de guerra de este país”

Gracias a Dios mi hijo regresó y aquí está. Parece que le siguió gustando eso, el área en la que trabajó, estuvo 6 años en el ejército, vino, regresó y fue a la universidad, se gradúo y ahora es policía Federal. Pero él es guatemalteco, el lleva su bandera, se pone a ver los equipos, se pone la playera de Guatemala, creo que eso se trae en la sangre y uno  también lo inculca. Todos mis hijos te hablan perfecto español… y del guatemalteco (ríe).

¿Hoy a qué se dedica?

A los 50 años me retiré, ahora tengo 55, ese era el goal (meta) de mi vida, mi goal era retirarme a los 50 años y a esa edad me retiré. No cerré la compañía, pero la abandoné, aun tengo mi licencia, tengo todo, pero no la trabajo porque dije “ya no hago un trabajo más”. Empecé a viajar por el mundo, me dediqué a conocer, ya había trabajado suficiente. Pero uno siempre es inquieto y hasta viajar cansa. Me iba a ir a Costa Rica, a hacer casas gratis para hacer algo por la humanidad, quería Guatemala pero no me lo dieron, me iban a enviar a Costa Rica. En eso, entra un programa de seguros aquí en Estados Unidos, el Obama Care, que puso en ley que se le puede dar un seguro médico a todos los americanos. Entonces surgió la oportunidad de ayudar a las personas que no sabían cómo hacerlo, por el idioma o porque no sabían cómo aplicar, y me interesó y empecé a estudiar para eso. Además, quise estar en bienes raíces y me puse a estudiar eso para eso también. Hoy, con mi socia venezolana, tenemos nuestra propia empresa de venta de seguros, y también nuestra licencia de agentes de bienes raíces.

¿Ha encontrado apoyo en las organizaciones a favor de los migrantes?

En mi experiencia con la Red Migrante, he podido ver que el señor Walter Batres es muy trabajador por la comunidad, inteligente, excelente persona. Él ha sido muy paciente en soportar las críticas de personas que no están de acuerdo con nada y que buscan solamente su propio interés. También conocí a la presidenta de la Asociación Guatemalteca Americana (AGA), nosotros colaboramos y en las últimas elecciones me querían proponer para su junta directiva pero les dije que no, que prefiero servir de otra forma.

El reconocimiento no importa quién se lo lleve, lo importante es lo que uno siente en su corazón y lo que uno puede hacer por otros. A nosotros antes nos han ayudado, ya estamos creciditos, ahora hay que hacer por los demás, más por las personas que están viniendo. Veamos las marchas y todo lo que está pasando con las caravanas, aunque muchos de nosotros no estemos de acuerdo, es un tema muy controversial.

"Esperamos que los candidatos ahora vengan con propuestas que puedan cumplirse, sin tanto adorno". Foto: PB
“Esperamos que los candidatos ahora vengan con propuestas que puedan cumplirse, sin tanto adorno”. Foto: PB

¿Cuál es su opinión respecto a las caravanas de migrantes?

Las caravanas, los niños que se han muerto, a mi me da un coraje, una rabia, la culpa tal vez no la tienen los gobiernos, es la gente que seguimos muchas veces. Mi perspectiva es hay muchas personas que no están de acuerdo con lo que yo digo y pienso, pero creo que debe de haber un orden, que las personas deben ser ordenadas, que no es bueno traer niños y sacrificarlos de esa manera, pero hay personas que dicen que sí.

Hay algo detrás, uno no tiene que ser tan inteligente para ver que eso es preparado por alguien, ninguna persona hace eso sólo por hacerlo. No estoy de acuerdo con lo que pasó, lo que más duele son los niños, que los usan de escudo y que luego pase algo así.

Mire lo que quieren que pase, que dejen entrar a todo mundo y darle un permiso de trabajo, un asilo político, cuando conocemos a personas aquí que llevan más de 20 años trabajando en este país indocumentados, que no tienen una licencia para conducir, y que a los otros que van llegando, por la presión política se los den. No es que uno sea el justiciero, pero hay que ser justos. Primero ordenar lo que está dentro y después que vengan más. Que venga todo mundo, si Dios me dio la oportunidad, se la puede dar a todo el mundo, pero primero hay que luchar. Yo soy un incansable luchador para que a nuestros paisanos les den el TPS. Yo voy a manifestar constantemente por eso, me llevo mis carteles, para luchar para que a todos los que están aquí adentro les den estatus migratorio, para que tengan una licencia de conducir, ahora no pueden ni comprar un seguro. No es justo, no es ni humano.

En los campos, trabajan muy duro personas del occidente de nuestro país y viven en condiciones pésimas. No es que yo sea socialista, pero me gusta pensar que quien trabaja, que siempre tenga, pero hay gente que trabaja y trabaja y nunca tiene, tal vez porque no le dieron la oportunidad, no le dieron una licencia, un social security para crecer.

Viene el Procurador de los Derechos Humanos de Guatemala supuestamente a querer ayudar aquí, hacen una sesión y pregunta “qué podemos hacer por ustedes”, yo le digo que no pueden hacer nada porque no van a hacer nada. Derechos Humanos de los inmigrantes no existe, aquí la gente pasa cosas muy duras, hay mucha discriminación y no sólo de los americanos, entre nosotros mismos, a la gente le da pena decir que no tiene papeles, que es indocumentado, porque eso es estar en otra clase social.

Se supone que ahora ya no vamos a pertenecer a ningún país, eso están diciendo los de Naciones Unidas que promueven que firmen un pacto migratorio. Yo quiero ser guatemalteco, yo nací de ahí y de ahí soy. Uno debe tener una identidad.

¿Cuál es su opinión de la actual tensión entre el Gobierno de Guatemala y la Secretaría General de la ONU respecto a la CICIG?

Le voy a decir lo que yo pienso. Desde el momento en que empezaron con eso en Naciones Unidas, que Guatemala pidió la ayuda, para mí todo eso era política, para mí es una intervención.

Es una intervención porque es como una casa, los problemas de la casa los arregla papá y mamá. Guatemala tiene que arreglar sus propias situaciones, dicen que no podemos solos, bueno, pero alguien lo tiene que hacer. Nosotros no podemos decir “mire, ya no puedo con mis hijos, necesito que usted me los venga a corregir…”.

Después de que usted le abrió la puerta al sacerdote que dice que le va a dar unos consejos respecto a sus hijos y luego resulta que el sacerdote se cree el papá también… (risas) Nunca he estado de acuerdo con eso de las intervenciones. ¿Por qué la ONU no deja que exista una comisión especial para investigar la corrupción que hay en Naciones Unidas? ¿por qué no hay más comisiones así en otros países?, porque nadie los va a aceptar.

Eso es intervencionismo y yo no estoy de acuerdo con eso.”

Yo respaldo al señor Presidente por lo que hizo porque creo que fue una buena decisión, aunque estemos o no de acuerdo con todas las acciones, pero creo que es parte de los aciertos. Creo que no es necesario el intervencionismo, ¡si los guatemaltecos somos cabrones y chispudos hombre! Tenemos gente inteligente, mire al de “captcha” (Luis Von Ahn), a uno le da orgullo que los chapines brillen en el extranjero.

Yo le digo a mis hijos, “esta es la bandera suya” (apunta a la bandera de Guatemala sobre su monitor). Yo tengo fotos de mi hijo, cuando se fue a la guerra, en las que tiene la bandera de ambos países. Él se llevó su bandera de Estados Unidos, y carga también la bandera de Guatemala en su mochila, es importante enseñarles el nacionalismo. Una de las cosas que más me gusta de este país es que son nacionalistas a morir, igual que el mexicano. Entonces por qué no aprendemos y nosotros mismos componemos nuestro país. Es cierto que la corrupción se lo lleva todo, pero podemos superar esa mentalidad también.

¿Muchos guatemaltecos en EU se sintieron engañados por FCN-Nación en las pasadas elecciones?

Las promesas todavía están pendientes, son pocas las que se cumplieron, no solo fue Jimmy, vinieron varios diputados aquí. La táctica la hicieron bien, vinieron en el momento preciso cuando nos estábamos organizando, porque nosotros de alguna manera queremos aportar algo de lo poco que hemos aprendido de este país.

La instrucción era que llamáramos a todos sus parientes y les dijéramos que votaran por Jimmy. Con lo primero que nos endulzaron fue con la promesa de que “ustedes van a votar en las próximas elecciones”, en primer lugar, ni DPI hay en la embajada, son cosas que no se llevan a cabo. “Los vamos a tomar en cuenta” decían, y todos colaboramos de una u otra manera para hacer unas elecciones aquí, que no contaban, pero fue un éxito.

Por primera vez creo los guatemaltecos en el exterior nos sentimos más patrióticos, sólo por el hecho de votar, aunque fuera falso. Guatemaltecos que no mirábamos en años llegaban a los centros de votaciones, eso fue una fiesta. No sólo fue en Florida, a nivel nacional en Estados Unidos. Hay mucho de política ahí, se armó otro rollo con cierto individuo que aquí vino también, esas cosas no le gustan después a uno, pero en el momento fue buenísimo. Muchos estábamos ansiosos de pertenecer a algo por Guatemala, nos enamoraron.

Una de las propuestas de la Red Migrante es que las municipalidades se comprometan a abrir Unidades de Atención al Migrante Deportado… ¿ha escuchado algo del tema?

Hemos estado discutiendo eso. La gente vuelve a venir a Estados Unidos porque en Guatemala no encuentra lo que aquí hay: la oportunidad. En Guatemala se suponía que con Jimmy se iba a lograr algo, pero ya ves. Hablábamos de que llega un avión con guatemaltecos deportados y nadie les da seguimiento. La idea es que les pregunten “¿usted qué hacía allá?”, “yo era cocinero”, entonces que lo manden al Intecap para que consiga un diploma y luego darle un préstamo para abrir su restaurante. “¿Usted es constructor?”, que ponga su compañía de construcción. Si es carpintero, que le den un préstamo para que ponga su carpintería con nuevas técnicas. Sin interés, no importa, porque la persona necesita hacerlo.

Aquí eso se hace, si usted quiere abrir cualquier negocio usted va y lo pone, en Guatemala esas oportunidades no las dan. Que trabajen, veamos qué cosas buenas, nuevas e innovadoras traen para el país, y no sólo es eso, porque si alguien abre un restaurante le va a dar a 10 personas trabajo, genera empleo.

Para resolver ese tipo de préstamos, ¿considera viable la implementación de cooperativas de migrantes?

Claro que es viable, conozco muchas historias que lo demuestran. Tenía mi empresa, con 30 guatemaltecos trabajando conmigo y me gustaba escuchar las historias de cómo se venían. Varios me contaron una historia similar, que fueron a la cooperativa y su papá tuvo que dejar empeñado un terreno para pagar el boleto. Yo los veía enviando su dinerito mes a mes hasta que recuperaban su terrenito, incluso con intereses. Yo pienso que si en lugar de pagar para venir aquí, hubieran hecho esa misma inversión para poner un negocio, o para que el muchacho se prepare y estudie, pueden salir adelante también. Ahí es donde podemos entrar todos los que vivimos en el exterior, de colaborar un poco también, porque eso es parte del aporte que podemos dar.

¿En qué les falló a los migrantes el gobierno de FCN-Nación?

Creo que lo que el gobierno de Guatemala no pudo hacer en su momento fue luchar para que todos los guatemaltecos que vivimos en este país tuvieran el TPS (Estatus de Protección Temporal, TPS por sus siglas en inglés). Hubo un momento importante hace dos años en el que se pudo hacer más presión, se dio consenso y atención a otras cosas y eso se quedó pendiente. Tenemos nuevos consulados, hay varios nuevos en todo EU, pero lo importante no era abrir más consulados, era haber apoyado en ese momento para que los guatemaltecos tuvieran el TPS.

Yo pienso que con lo del TPS el gobierno nos falló.”

¿Cuál es la percepción que tienen de los guatemaltecos en Estados Unidos?

Si algo me da orgullo es que cualquier persona que conozca aquí en Miami, a un guatemalteco, siempre le va a decir que el guatemalteco es diferente, incluso entre los centroamericanos, nos distinguimos por nuestra humildad y nuestra sencillez, y por lo trabajadores que somos… me siento muy orgulloso de nuestra gente. Aquí nos conocen por trabajadores, no por corruptos, todo lo contrario, siempre se admiran y dicen “qué clase de persona, qué clase de educación”. La gente de aquí nos aprecia tanto a los guatemaltecos que hasta le ofrecen cualquier ayuda a uno. En este país nos reconocen por muy sencillos, muy humildes y muy trabajadores, y todos somos negociantes, nos la inventamos, somos chispudos.

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