CIUDADANOS VS. CORPORACIONES

MILES DE DETENIDOS POR RECHAZO AL CONTROL DE LA POLÍTICA POR PARTE DE LAS CORPORACIONES

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Un grupo de activistas manifiestan en Hannover durante la gira de Angela Merkel y Barack Obama por Alemania en abril pasado. Foto: Twitter @E_IR

El Acuerdo Estratégico Transpacífico de Cooperación Económica, conocido como TPP por sus siglas en inglés, fue suscrito en el pasado mes de febrero luego de 9 años, tiempo durante el que también se mantuvo en secreto hasta que WikiLeaks publicara fragment os de su texto. Este Tratado de Libre Comercio -que no tiene nada de libre para la mayor parte de la población mundial- involucra a Estados Unidos, Canadá, Australia, Brunéi, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, doce países que representan el 40% del PIB global. Este TLC es impulsado secretamente, por grandes compañías transnacionales de carácter farmacéutico, tabacaleras, del sector bancario y software. Pero eso no es todo. Junto con este acuerdo, existen también el TTIP y TISA. El TTIP es un acuerdo transoceánico entre Estados Unidos y la Unión Europea, el cual está orquestado secretamente por las grandes corporaciones transnacionales. Este tratado busca impulsar los alimentos transgénicos y la libertad de las corporaciones de demandar a los Estados que no cumplan con las expectativas de venta o regulaciones ante un tribunal comercial secreto.

TPP, el acuerdo secreto que colapsaría la economía global

Hay varias razones por las cuales el documento final del TPP sigue siendo un secreto. Y es que afecta directamente temas como el derecho a la salud, al buscar la protección de patentes de medicamentos y procedimientos quírúgicos. Los derechos de autor sobre la música, libros, películas y cualquier material cultural tendrá una protección de 90 años para ser liberado. Este acuerdo también impulsa los alimentos trangénicos, poniendo en fuerte peligro la agricultura y economía de países que dependen de los pequeños agricultores. Los derechos digitales de internet también se verían afectados, sometiéndose a vigilancia y persecución de material gratuito. Pero quizá el punto más perjudicial es que atenta contra los derechos del consumidor. Esto quiere decir que las grandes empresas transnacionales detrás del acuerdo podrían demandar a cualquier país ante un tribunal comercial internacional para influir de forma directa en la reforma de leyes y exigir millonarias indemnizaciones a los Estados.

Oposición mundial contra la conquista de las corporaciones

Luego de su aprobación el pasado febrero en Nueva Zelanda, se desataron movimientos y manifestaciones alrededor del mundo en contra del tratado. En países como Perú y Nueva Zelanda, movimientos cívicos juveniles y estudiantiles llevaron su rechazo hasta sus parlamentos en forma de manifestaciones pacíficas, las cuales terminaron con encuentros con el cuerpo polícial, desencadenando varias detenciones y agresiones en contra de los manifestantes.

En otros países como Chile y Estados Unidos se han desarrollado movimientos cívicos dedicados en su totalidad para que el TPP no se lleve a cabo. TPP Abierto y Democracy Spring han sido los que han incentivado mayoritariamente a la población de sus respectivos países. TPP Abierto se ha centrado en desmantelar todos los intereses ocultos de los países involucrados mediante publicaciones de todas las novedades del tratado, resaltando los puntos en los que el TPP afectaría a la economía global para generar nuevas campañas de rechazo hacia el mismo.

El rechazo hacia el TTIP por parte de países miembros de la Unión Europea no se ha hecho esperar. Miles de ciudadanos han abarrotado en diversas ocasiones las calles de Madrid, Bruselas, París y Berlín exigiendo la nulidad del contrato. Una unión de más de 200 colectivos cívicos europeos han pactado el Día Internacional de Acción Global contra el TTIP, como lucha contra la protección de inversiones que beneficiaría a las grandes transnacionales a costa de los Estados europeos. Movimientos ciudadanos como TTIPSecret y Ecologistas En Acción han liderado marchas y manifestaciones presenciales y digitales para refutar cualquier avance de este acuerdo. Del otro lado del acuerdo, en Estados Unidos, ya han movilizado marchas que ascienden a las 90,000 personas en objeción a la realización de este TLC.

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Miles de personas protestan frente al Capitolio, en Washington D.C., en marzo del presente año. Foto: Twitter @E_IR

Washington llena las cárceles con manifestantes

El pasado 2 de abril, el movimiento estadounidense Democracy Spring convocó a una marcha desde Philadelphia con destino al Capitolio de Washington D.C. con un firme objetivo, el cual es expresar su rechazo hacia las millonarias intervenciones de las empresas transnacionales en la política del país. Luego de 9 días de marchas, varios grupos de marchantes llegaron desde el 11 hasta el 18 de abril a las puertas del Capitolio. Día con día el cuerpo policiaco realizó cientos de arrestos sin importad edad, género o estado de salud de los manifestantes. Conforme pasaban los días, las cárceles de Washington D.C. se fueron llenando poco a poco hasta llegar a su máxima capacidad. Para el 18 de abril, 1,240 personas habían sido detenidas y las cárceles habían sido declaradas llenas en su totalidad.

Se desconoce si estas personas fueron liberadas o no. La cobertura de la Democracy Spring fue prácticamente nula, incluso cuando llegaron al Capitolio. Llegó un punto en el que los manifestantes se voltearon en contra de los medios de comunicación masivos, sobre todo en contra de CNN, que nunca se hizo presente.

 

La violencia por parte de los cuerpos policiacos ha sido un patrón marcado en cada una de las marchas. En Estados Unidos con las 1,240 detenciones, en Perú con miles de heridos por gases lacrimógenos y en Nueva Zelanda con cientos de arrestos y heridos. ¿Hasta dónde tendrán que llegar los ciudadanos para frenar este proyecto de conquista económica por parte de las corporaciones transnacionales? Una cosa queda clara, y es que estamos frente a un intento desesperado de Estados Unidos y las grandes corporaciones transnacionales de realizar bloqueos a las grandes economías emergentes -China, Rusia, Brasil, entre otros- para asegurar su puesto como la mayor potencia del mundo, sin importar las consecuencias que traiga a la economía global.

 

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