CON LA BOTA EN LA CABEZA

EL PRESIDENTE OBEDECE A UNA VISIÓN MILITAR OBSOLETA Y MIOPE. La gestión de Jimmy Morales se ha caracterizado por arrojar elogios permanentes al Ejército, mismos que ahora, que se conoce del “bono extraordinario de responsabilidad” que ha venido recibiendo del Ministerio de la Defensa, se perciben como bien pagados.

Durante la campaña, el entonces candidato fue cuestionado en repetidas ocasiones en torno a si detrás de FCN-Nación estaba un grupo de militares. La respuesta fue la misma, que en su proyecto no había más militares que en otros partidos. Más allá de la mentada Juntita Militar, tiempo después se percibe una influencia bastante marcada del Ejército, o de algunos de sus dirigentes, sobre la visión que dicta la administración de Jimmy Morales.

No se trata únicamente de la simpatía personal que pueda tener Jimmy Morales por las fuerzas armadas, que reviste su personalidad y se expresa en sus repetitivas analogías y en sus apariciones junto al familia militar. Quién podrá olvidar al Presidente marchando entarimado y entusiasta en el Desfile del Ejército el año pasado.

Ante un Gabinete conformado con personas que responden a diferentes agendas sectoriales, el apoyo de la institución castrense se constituyó en el reducto de las iniciativas presidenciales. Más allá de su función en la Seguridad Nacional, o de un papel más relevante en tareas de Seguridad Ciudadana, desde el inicio del gobierno de Jimmy Morales, al Ejército se le ha encomendado desde la fabricación de pupitres, de sillas de ruedas, aplanar caminos y, este año, bacheo de carreteras.

Ahora resulta que desde probablemente enero de este año, el Presidente además de su salario recibe un cheque mensual de Q50 mil (unos $6,800), supuestamente por la responsabilidad de sus decisiones al frente del Ejército, como si eso no fuera parte de su trabajo.

Comunicado bono Ejército
Comunicado del Ejército que pretende justificar los pagos al Presidente. 

 

Es tan miope la visión del Ejército que en su comunicado, como en tono de reproche porque obviamente el documento fue filtrado a Nómada, el portal que publicó el cheque, asegura que pudo haberse solicitado en cualquier momento mediante “los canales siempre abiertos del Departamento de Información Pública del Ministerio de la Defensa”, como si los guatemaltecos pudiéramos solicitar algo que no sabemos que existe. Porque, que no se equivoque el señor Presidente, los obligados a informar y a dar a conocer este tipo de decisiones, son los gobernantes.

El Presidente ha calificado como "ejemplar" al Ejército
El Presidente ha calificado como “ejemplar” al Ejército

Pero Jimmy Morales inclinando su oído a los mismos que le aconsejaron ese “bono”, llega tarde a dar a conocer todas las informaciones, explicaciones a destiempo y cada vez con menos credibilidad. Era posible entregar a tiempo los informes de financiamiento electoral al TSE, aún con muchos de los aportes que ahora arrastran en la cola, pero no lo hicieron. El Presidente pudo haber dado a conocer antes su decisión en torno al comisionado de la CICIG, pero su acción fue tardía y terminó luciendo como una reacción a la solicitud de antejuicio en su contra. Después de que el Congreso le concedió una segunda oportunidad para terminar su mandato, recibe otra embestida que lo agarra con los pantalones abajo.

La legalidad no es el principal problema (un cheque a su nombre difícilmente sería ilegal), ni siquiera la cantidad – cuánto más barato que la corrupción de muchos otros presidentes -, es haberlo hecho a escondidas del pueblo, no tener la decencia ni los pantalones para exponer la decisión y justificarla de la forma más consecuentemente posible.Así, tal vez su Ministro de Finanzas no se hubiera visto obligado a desmarcarse sino, por el contrario, tal vez podría haber contribuido a la argumentación. Ahora, ya es demasiado tarde. Para la población es el primer acto de corrupción demostrada.

Ni siquiera Otto Pérez Molina gozó de ese “bono extraordinario de responsabilidad”, este fue un astuto y conveniente consejo (para ellos) de un grupúsculo militar que tienen copado al Presidente y que, para compartir la responsabilidad con el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, también se lo recetaron el Ministro de la Defensa, Williams Mansilla, y sus viceministros.

No es una casualidad que los errores de comunicación y cálculo, provengan de la misma institución a la cuál el Presidente demuestra constantemente su admiración y confianza. El mensaje es que, para bien o para mal, es ese sector el que tienen bajo su control la Presidencia.

Tal vez lo que Jimmy Morales no termina de entender, es que hay consejeros para cada cosa. Muchos militares no son eficientes ni disciplinados para informar y transparentar su gestión, viven con la convicción de que no le deben entregar cuentas a nadie, porque creen que todo se lo merecen. Una visión desatinada y que desentona con la realidad actual pero con la que, tristemente, han logrado impregnar la Presidencia de la República.

Ahora la Contraloría General de Cuentas auditará los pagos, y el MP y la CICIG no dudarán en aprovechar el caso para reavivar la solicitud de antejuicio que quedó a la mano de los diputados, que tienden a ser oportunistas. Este nuevo capítulo de tensión en el Estado no es responsabilidad de nadie más que del mismo Jimmy Morales y su íntimo círculo de consejeros de uniforme y botas, el Presidente no necesita enemigos.

 

 

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