DE ROSCAS Y TUERCAS

EL UJIER copy

He trabajado en el Congreso por largos años, hace mucho como conserje y después como ujier, y desde aquí he podido contemplar cómo funciona la política nacional y, aunque no comprendo todo, puedo reconocer el momento de la etapa pre-electoral en el que se empiezan a consolidar las roscas que rodean a los presidenciables. El momento ha llegado.

Puede que la composición de la rosca varíe o evolucione, pero tradicionalmente estará compuesta por financistas, por aspirantes a una elección o reelección  al Congreso, o bien, los más arriesgados, a un alto cargo en el Ejecutivo. Estos ensimismados personajes se posicionarán de tal forma que serán las únicas puertas de acceso a la cúpula del partido y empezarán a exigir beneficios por ese acceso.

No crea usted que son intelectuales, académicos o expertos en materia alguna, esos fueron otros tiempos. No, ahora se trata de vulgares trepadores cuyo papel principal, en aras de alcanzar su objetivo primordial que es el enriquecimiento personal a costa de ejercer el poder público, es lamerle las botas al presidenciable. Eso, pasarle la lengua a su ego por ratos, y a veces apelar a la “grandeza” de su corazón para que se sienta humano. Ante tanto toqueteo inflacionario de su estima, son pocos los candidatos que no terminan ciegos. Claro está que este padecimiento se torna crónico si en efecto alcanzan la Presidencia, ahí es cuando se les termina por sobar la tuerca.

Desde el anonimato, siendo parte del ojo silencioso que todo lo ve en el Congreso, puedo asegurarles que las roscas parásitas ya están apretando fuerte a las principales organizaciones políticas. En el caso de la bancada LIDER, la cuenta está sobregirada, tienen más diputados que a los que puede ofrecérseles la posibilidad de reelección. Ese mismo rasgo se ha acentuado a lo ancho y alto de esa organización por lo que, como un efecto natural, se han formado roscas sobre roscas, complicando cada vez más el acceso al presidenciable y, por lo tanto, alejándolo en su relación directa con líderes de grupos electores.

Hoy por hoy, LIDER tiene muchísimos compromisos que se ven reflejados en el montón de roscas que presenta la cúpula del partido, entre las que se puede identificar la que rodea directamente a Manuel Baldizón, la que rodea a su hermano Salvador, el grupo de financistas que le hablan al oído a través del abogado Machado, la rosca organizada alrededor de Villate, y el conjunto de financistas de “antes” que exige un derecho mayor por antigüedad.

La rosca que más anticuerpos está generando actualmente, es la que se ha incrustado alrededor del cuello de Sandra Torres. Los izquierdosos del gobierno de la UNE, “los peludos” y los “no tan peludos”, están desde allá chupándole la yugular y, susurrándole al oído izquierdo, le hablan de sus altas posibilidades de victoria que, por supuesto, son el motivo de tanta campaña “negra” en su contra. Entre ellos vemos a: Ronaldo Robles, ex secretario de comunicación social de la presidencia; Carlos Menocal, ex ministro de gobernación; en el Congreso a Carlos Barreda, y a Orlando Blanco, el mero capataz en la bancada. Junto a un grupito de fanáticos, estos personajes son los que promueven una tendencia más radical dentro del partido; una especie de espejismo de ideología.

Habrá que ver también cómo altera a esta rosca la adición de cada vez más diputados del PP que se están trasladando a la UNE y que ahora tendrán que acomodarse con quienes se juraron enemistad. Pero ese tema merece su propio espacio.

Hasta aquí les cuento por ahora, pero les seguiré contando cómo se forjan las roscas y tuercas que forman parte de los engranajes de esta ilusión llamada “Democracia”.

 

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