DESPILFARROS A COSTA DEL DESASTRE

LOS GASTOS SUPERFLUOS EN ÉPOCA DE CALAMIDAD

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Al Partido Patriota no le importó paralizar el Congreso tres meses con tal de salirse con la suya. Incluso contraviniendo lo dictaminado por la Corte de Constitucionalidad, logró mantener en vigencia los estados de calamidad por el terremoto en San Marcos y la sequía. Una denuncia de la bancada Encuentro por Guatemala demuestra cuál es el verdadero interés del oficialismo al seguir prorrogando la calamidad: aprovechar el desastre para seguir comprando sin licitar.

La Corte de Constitucionalidad amparó a la bancada Unidad Nacional de la Esperanza al establecer que los estados de calamidad sólo pueden ser prorrogados por el pleno del Congreso. Sin embargo el oficialismo y su aliado, el partido LIDER, se salieron con la suya cuando antes del receso de Semana Santa consiguieron hacer que no fuera el pleno, sino la Comisión de Gobernación, la que conociera la prórroga.

Los tres meses de estancamiento al menos sirvieron para que el Ejecutivo se viera obligado a enviar un informe sobre lo gastado bajo el marco de los estados de calamidad. Un informe que, a decir de los diputados, está incompleto pero que igual demuestra los gastos superfluos que se hicieron.

Los diputados de Encuentro por Guatemala aseguran que el verdadero interés del gobierno no es atender la tragedia sino seguir comprando por Excepción, evadiendo la Ley de Compras y Contrataciones. Entre los hallazgos de su fiscalización sobresalen los siguientes casos:

Con mochilas pero sin escuelas. En enero de este año, diputados del partido TODOS destaparon el escandaloso caso de la compra de mochilas con los colores del partido oficial a la empresa Importaciones y Distribuciones Comerciales por Q.40 cada una, siendo esto una sobrevaloración de hasta el 300%. La compra se hizo amparada en el estado de calamidad y llama la atención que se hiciera aún y cuando hubiera sido más importante invertir los Q74 Millones en la reconstrucción de escuelas. Hasta la fecha hay 247 pendientes de reconstruir. Mientras tanto el MICIVI gastó Q.14.9 Millones en contratar a una empresa para que brinde una consultoría sobre supervisión de obras y gastó Q.290 mil en alquilar vehículos para los funcionarios.

Comida pero no para los hambrientos. La sequía puso en situación de inseguridad alimentaria a 266 mil familias y mientras tanto los fondos que pudieron haber sido utilizados para ayudarlas de mejor manera se invirtieron en dar refacciones y almuerzos a promotores del Ministerio de Agricultura (Q.1 Millón), o bien en comprarles playeras y camisas (Q.1 Millón). El Ministerio de Ambiente hizo otra compra de playeras por Q.33 Mil y compró cortinas por Q.146 Mil. De los fondos que tenía el Ministerio de Desarrollo para paliar el hambre también destaca que se utilizaran Q.147 Mil para comprar lubricantes y reparar un solo vehículo.

Encuestas y viajes en avión. Y mientras la población vivía las tragedias el Ejecutivo derrochaba el dinero en rublos superfluos. Por ejemplo, el Ministerio de Gobernación adjudicó a dedo Q.119 Mil para hacer una encuesta de opinión sobre la imagen de la cartera. A su vez gastó Q.7.1 millones en alquilar vehículos. La SAAS mientras tanto invirtió Q.89 Mil en comprar tres perros pastor alemán. Por si fuera poco bajo el estado de calamidad se devengaron Q.136 Mil para que el Ministro de Relaciones Exteriores y un acompañante viajaran a China; otros Q.26 Mil se gastaron en dos vuelos del Ministro de Trabajo a Izabal.

Todos los casos anteriores demuestran como los funcionarios parecieran estar ansiosos por una nueva tragedia para seguir gastando a costas del sufrimiento de la población. No menos preocupante resulta que a todo esto la Contraloría General de Cuentas se mantenga en silencio, convirtiéndose en cómplice de esta burla a los guatemaltecos.

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