“DESPUÉS DE LLORT, SE TRANSFORMÓ EL BANCO”

ENTREVISTA CON GUSTAVO DÍAZ, GERENTE GENERAL DEL CRÉDITO HIPOTECARIO NACIONAL 

Entrevista
GUSTAVO DÍAZ, GERENTE GENERAL DEL CRÉDITO HIPOTECARIO NACIONAL

En la pasada edición Revista Perro Bravo presentó un reportaje titulado “Detrás del Telón, una cuenta misteriosa”. En él se examinan los peligros que puede representar el que, en el último Presupuesto General de la Nación, se estableciera una cuenta del Crédito Hipotecario Nacional (CHN), y no del Banco de Guatemala, para recibir depósitos monetarios con destino al fondo común. Ante la publicación, Gustavo Díaz, Gerente General del CHN, aclaró imprecisiones y manifestó su interés por exponer su punto de vista sobre la solidez del banco y la seguridad que corren los fondos depositados.

¿El CHN es hoy por hoy un banco seguro? Es el banco más antiguo hoy en día en Guatemala y ha vivido una transformación bastante grande. Primero fue un banco con mucha fortaleza financiera y luego vino una crisis relacionada con la llegada de la era democrática. Antes era todo muy técnico, luego se volvió un tema más político y ahora lo estamos rescatando de nuevo. Después de Llort se empezó una transformación de las estructuras para darle estabilidad.

¿Qué controles se establecieron para que esta realidad no se repita? Lo más fuerte que tenemos es la supervisión diaria de la Superintendencia de Bancos sobre las operaciones que manejamos. Somos un banco seguro, calificado como AA+, que es la calificación máxima que tiene la banca guatemalteca.

¿Por qué se optó por el CHN esta vez para centralizar los depósitos? Fue una solicitud directa del Ministerio de Finanzas Públicas. Creo que lo hicieron para facilitarle a la gente el traslado de sus recursos pues tenemos agencias en todo el país. ¿Qué tenían que hacer antes? Por ejemplo, si tenían que hacer algún acreditamiento a cuenta y estaban en Petén tenían que venir a hacerlo al BANGUAT. Hoy por hoy no funciona así, de hecho está funcionando desde agosto esta modalidad. De hecho, en la estadística que yo tengo del  2014, de agosto a diciembre se trasladaron más de Q.100 millones al BANGUAT desde el CHN.

¿Cómo se garantiza que esos fondos no sean desviados a cuentas de terceros? No los puede tocar nadie. Lo único que tenemos es un convenio firmado con el Ministerio de Finanzas Públicas para la liquidación cada dos días de los recursos. Entonces se recaudan y se trasladan inmediatamente al BANGUAT, a la cuenta de fondo común. Son intocables, ni los puede tocar el CHN porque no son nuestros, y Finanzas tampoco tiene la viabilidad de que venga una firma de Finanzas y se trasladen, digamos, para ser usadas en otra parte del Presupuesto.

Uno de los temas que más dudas causan sobre la banca son las offshore.  ¿Maneja offshores el CHN? Es necesario que se sepa que no. No podemos tenerlas por reglamentación interna. Nuestra liquidez sólo es invertida en bonos del Estado. No corremos riesgo. No hacemos otro tipo de operaciones ni inversiones. Además somos el único banco que cuenta todavía, por ley, con la garantía ilimitada del Estado.

¿Hasta qué punto el CHN está supeditado al poder político? Nuestro principal cliente no es el Estado, de hecho el Estado tiene una participación minúscula dentro de las operaciones. Nuestra Junta Directiva está compuesta por representantes de la Cámara de Industria, Cámara del Agro y la Cámara de Comercio, además de los representantes políticos.

Sin embargo se afirma que desde el Ejecutivo se presionó a través de su persona para facilitar la llegada de Wenceslao Lemus a la Presidencia del CHN… Lo que pasó en el 2013 es un tema nada más de conflicto de necesidades. De hecho junto con Estuardo Ramírez (expresidente de Junta Directiva del CHN) habíamos presentado la renuncia. Él, quería trabajar con otra persona y yo no estaba peleando por un lugar ni por un puesto.  Fue una sorpresa cuando la Junta Directiva decidió que  me quedara.

¿Qué nos puede decir acerca de un supuesto caso en su contra en Estados Unidos? Me lastimó un poco que saliera eso porque no era la realidad. Para asegurarme contraté a un grupo de abogados para que revisaran si tenía algún proceso abierto en Estados Unidos. El resultado es que hay un montón de Gustavo Adolfo Díaz como homónimos y ahí pudimos determinar que tal vez alguien confundió los nombres, pero gracias a Dios no tengo ninguna cuenta pendiente.

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