El ABC del feminismo.

Mercedes del Pozo

Feminismo ¡Buh! (Primera parte)

 

Esa terrible palabra, que hace temblar solo con pronunciarla a mujeres y hombres de todo el mundo. Me recuerda a cuando era pequeña y para darnos un susto nos decían “Buh!” Pero ¿qué es el feminismo en realidad? Usted mi querido lector o lectora ¿sabe definirlo? Pruebe a realizarlo, hágalo en una o dos frases. Si lo ha hecho conceptuándolo como lo contrario a machismo está usted en un grave, gravísimo error. O si lo define, incluyendo en su definición la palabra “hombre” continúa en su error.

Pero como ese es un error muy común, hemos decidido en este nuevo año, tratar de informar y, por qué no decirlo, formar un poco a nuestras lectoras y lectores en unas pocas claves acerca del feminismo. Y así por un lado, poder ir deconstruyendo algunos parámetros basados en la ignorancia, y por otro, ir construyendo bases para personas con una visión más amplia del mundo, y más libre como seres individuales. Al final de esta serie no me cabe ninguna duda de que muchas mujeres pensarán, a lo mejor todavía sin pronunciarlo en alto, “ah! Pues yo también quiero ser feminista”, y algunos pocos hombres empezarán a pensar que es una cuestión de derechos. Ese sería el propósito para el nuevo año de esta columna. Perder el miedo a la palabra, entenderla, conocerla, y reconocerla en nosotras y nosotros.

Así que empecemos por el principio ¿Qué es el feminismo? Iniciemos por aclarar que feminismo y machismo NO son sinónimos, sino fuertes antónimos. El feminismo es un movimiento social liberador de las mujeres, que inicia formalmente a finales del siglo XVIII, y que busca que las mismas puedan ejercer sus derechos, y realizarse como personas individuales, reconociéndose como las dueñas de sus vidas.

El machismo es un patrón cultural, basado en la dominación del hombre sobre la mujer. De esta forma el machismo considera que la mujer está al servicio del hombre, es una “cosa” más de la que es propietario, es un cuerpo sobre el que decide, sobre el que ejerce la violencia, es una vida que oprime, que empequeñece, que anula, y que finalmente mata. Porque sí, señores y señoras, el machismo mata. Lo prueban las cifras que este país nos arroja año a año, y que en esta columna, a partir de ahora iremos siguiendo.

Nosotras, las feministas, somos las herederas de las luchas de nuestras ancestras. De aquellas mujeres valientes que en cada época lucharon por sus derechos y libertades. Somos las hijas de las brujas, de aquellas mujeres a las que en la ilustración se les tachaba de locas o de herejes, solo por la razón de que eran mujeres molestas, demasiado avanzadas para su época. Somos las de siempre, esas mujeres a las que se nos tacha de “difíciles” “tercas” “imposibles” “defectuosas” solo por el hecho de haber decidido hacer nuestra vida como se nos de la realísima gana.

Ser consciente, cada día, de lo que es ser feminista y vivirse así es sentir la fuerza de esas mujeres, es tener el valor de romper con el “orden” establecido, con lo que no te gusta, con lo que te oprime, es apostar por lo que quieres ser, es una magia que te hace sentir más ligera y más segura, es tener una sonrisa en la cara, es tomar el control de tu vida… y ¿sabes lo mejor de todo? No tiene vuelta atrás!… y vos ¿te atreves?

 

 

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