EL CONTAGIO

 

NO DE TEMOR, SÍ DE CONCIENCIA…

por Alejandro Arroyave

Y QUE PUES WEB

El proceso de transformación que vivimos en Guatemala no es un hecho aislado, se mueve un virus de conciencia que está cambiando la relación entre gobernantes y ciudadanos en el mundo, desde la primavera árabe hasta la chispa que se enciende en Honduras; existe una luz que nos orienta hacia una evolución de los sistemas políticos en el planeta.

Estoy convencido que la mentalidad de las personas es producto no solo de su experiencia sino de los contenidos que alimentan su intelecto y espíritu, de ahí la importancia de permanecer conectados unos a otros como una forma de alimentar la conciencia y la energía colectiva, mediante el aporte del conocimiento y la experiencia individual. Simplemente, unidos somos más.

Claro que podemos conectarnos de diversas formas, divertirnos, compartir experiencias emocionantes, así como también procurar aquellas conversaciones profundas que nos ofrecen un canal más amplio para enviar y recibir pensamientos, sentimientos y energía positiva. Cuando nos conectamos con el corazón de otro ser humano, crecemos.

Hace poco tuve la oportunidad de tener una de esas conversaciones que te abren la mente. Un amigo europeo me compartía un punto de vista que ha encontrado a lo largo de años de investigación desde la perspectiva de una considerable variedad de corrientes filosóficas. Sus palabras, atribuidas a diversos autores, al intentar explicarme que existe un sistema global que busca perpetuar el fracaso de los gobiernos en el mundo; fueron como un campanazo en mi cabeza: como seres humanos, nuestra máxima autoridad es Dios. Si estás alejado y en constante contienda con tus gobernantes, te sientes agredido por la autoridad y, por lo tanto, lejos de Dios.

Pero más allá de poder comprobar si existe o no una conspiración por mantener al ser humano alejado de Dios, lo más importante es que somos testigos de un momento determinante en la historia de la humanidad. La evolución no se detiene y empieza por un cambio de conciencia que interpreta el entorno del ser de una forma diferente. Si pensamos y sentimos diferente, somos capaces de transformar nuestra realidad.

El miedo y el terror han sido instrumentos muy efectivos para mantener el retraso de los pueblos. Por eso, en estos albores de la conciencia ciudadana, quedaron grabadas en nuestros corazones aquellas poderosas letras en humildes pancartas: “NOS QUITARON TODO, NOS QUITARON EL MIEDO”.

Por mucho tiempo nos han bombardeado con contenidos diseñados para provocar miedo y terror hacia los gobiernos y hacia el futuro. ¿Qué sucedería si la humanidad reemplaza el miedo por amor? Lo que más me conmueve de lo que está sucediendo en Guatemala es cómo resurge el amor por el país, el amor por nuestra gente.

Las redes sociales son el nuevo mecanismo para la revolución ciudadana, ya no de armas sino de actitud ante la vida. En las redes sociales se mueve una conciencia que empodera al ciudadano del mundo.

letras de mi adn

Es la misma conciencia que movió a los indignados de España a crear el partido ciudadano PODEMOS, que ya empieza a cosechar sus primeras victorias electorales; la misma energía que mueve a los broncos que están dándole una lección al bipartidismo en México, con el triunfo anunciado de Jaime Rodríguez Calderón, primer candidato independiente en la historia de ese país en competir por una Gubernatura, la de Nuevo León.

Con espíritu contagioso, como aquel que encendió la inspiración de los pueblos en las épocas independentistas, avanza la conciencia ciudadana en Centroamérica, el despertar de Guatemala tocó la mente y los corazones de los hermanos centroamericanos que ahora salen a las calles a exigir el fin de la corrupción en Honduras.

En todo el continente estamos empezando a hablar el mismo idioma. Mientras en Guatemala, Zury Ríos invita a usar el bisturí contra “ese cáncer contagioso de la corrupción”, en Chile las movilizaciones también llaman a extirpar los tumores cancerosos. Mientras en Nuevo León, el Bronco anima a extirpar el cáncer de corrupción en el sistema, en España buscan cirugías mayores para sanar el país de ese mismo mal. Mientras en Brasil el “cáncer de corrupción en el PT no da respiro a Rousseff”, en Argentina la Iglesia le recuerda al Gobierno “la corrupción es un cáncer causante de injusticia y muerte”. La humanidad ha coincidido en un punto: la corrupción es el cáncer del mundo.

Este despertar de conciencia está llevando a nuestros pueblos a la creación de un nuevo sistema que nos permita construir la realidad que queremos, cuyo cambio inicia en la concepción de lo que será un gobierno ciudadano. Una transformación que tendrá que pasar obligadamente por profundas reformas a nuestros sistemas educativos, para formar seres humanos conscientes que la felicidad del otro es la propia.

El tiempo de los dormidos ha pasado, el hoy es de los despiertos. Fuera máscaras, fuera el miedo. Todo cambiará.

 

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