EL DEBER DE PREGUNTAR

Un sano ejercicio llevado a cabo recientemente por un importante matutino, permitió conocer las respuestas del Comisionado Iván Velásquez en torno a algunas interrogantes que muchas veces, por incómodas, son evitadas en las entrevistas y foros en los que participa en un ambiente favorable y controlado.

Uno de los aspectos más interesantes en el referido ejercicio es que las preguntas que lograron las revelaciones más importantes fueron formuladas, si no por francos detractores de la CICIG, al menos por quienes han expresado sus reservas respecto al papel que la Comisión desempeña en el país.

Resulta penoso cuando los medios de comunicación se limitan únicamente a reproducir el mensaje que la CICIG y el MP quieren transmitir. El papel de la prensa deber ser el de cuestionarlos desde una posición crítica, esa es la misión, ese es el oficio del periodista. Solo así se contribuye a generar balance a la concentración de un poder que, como ya lo hemos visto, no se limita a la persecución penal, que de por sí es una capacidad que debe tener contrapesos.

Entre las preguntas que resaltaron por su utilidad destaca la de Fernando Linares Beltranena, gracias a la cual podemos conocer la respuesta de lo que piensa Velásquez de por qué sí forma parte del mandato de la CICIG promover reformas constitucionales que, según él, garantizan una independencia judicial que contribuye con el MP a la desarticulación de cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad. Satisfaga o no lo expresado, lo importante es que la interrogante fue planteada y respondida.

Así también, la pregunta de Roberto Alejos, ex presidente del Congreso y hermano del empresario Gustavo Alejos, quien enfrenta  acusaciones por el caso “Negociantes de la Salud”, en torno a si Velásquez considera que la CICIG debería convertirse en un programa permanente en la ONU; nos permitió comprender hacia donde pudiera estar contemplando el Comisionado el horizonte de su futuro no tan lejano.

Al responder Velásquez que debe examinarse la posibilidad de que la ONU asuma con los países la contribución en el sistema de justicia con comisiones de apoyo, no sólo nos ayuda a comprender hacia dónde se perfila el Comisionado sino que también nos confirma que el mayor aporte que podemos realizar al trabajo de la CICIG, es la implementación de mecanismos de fiscalización que provean el necesario equilibrio a su función y alcance.

Como país es imprescindible preguntarnos  qué pasará después de que la CICG se retire del país, y la respuesta no estará muy distante de esa misma búsqueda de balance y contrapeso.

Es por eso que a nosotros en Perro Bravo, pocos propósitos nos parecen tan importantes y trascendentales como ofrecer en estos tiempos, abundante espacio y esfuerzo a difundir las preguntas difíciles e incómodas que existen en torno a la labor que realiza hoy la Fiscal General y Jefe del Ministerio Público.

Vivimos una época en la que hacer coro no contribuye en nada para encontrar el rumbo que nos lleve a la construcción del país que necesitamos todos los guatemaltecos. Hoy no podemos darnos el lujo de callar o conceder sin hacernos las preguntas verdaderamente importantes. Como ciudadanos, ese es nuestro deber.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *