EL EDECÁN

 

Editorial 41

Sí, Edecán, así con mayúscula, porque no cualquiera es edecán y Presidente. La función de un edecán como se entiende popularmente es la de acompañar, en cierto grado amenizar, y asistir a los participantes de un evento.

Por supuesto que nuestro Presidente, Jimmy Morales, tiene un mandato presidencial con deberes específicos que cumplir, y entre ellos no está contar chistes, ni historias ni moralejas. Tampoco es su deber evocar el juramento a la bandera, ofrecer ejercicios de motivación, ni andar apapachando a las personas. Digamos que todo eso lo hace de gratis, es parte de su carisma innato.

Este carácter de edecán no supone ningún problema por sí sólo, entendiéndose como virtudes adicionales a las aplicadas a resolver la problemática del país. Es decir, que si mientras cumple con su deber, que en términos muy generales se trata de dictar las políticas públicas para el desarrollo de Guatemala; pues qué bendición que además sea cariñoso y campechano.

Muchos guatemaltecos queremos que el presidente Morales salga adelante, principalmente los más de 2 millones 700 mil votantes que le dieron su confianza en la segunda vuelta, porque el éxito de su gobierno podría ser la salida de una crisis histórica que ha mantenido al país en el subdesarrollo. Con esa esperanza en el corazón es que el electorado se atrevió a votar por una persona inexperta y ajena al ámbito político.

Jimmy Morales no es un hombre con la suficiente apertura para escuchar y sacarle provecho a la crítica. Es un hecho lamentable que a menos de 1 mes de haber tomado posesión, el nuevo Presidente ya haya reaccionado molesto e irritado ante los cuestionamientos de los medios de comunicación.

Pero el problema de fondo no es la relación con los periodistas. Es de esperarse que sea cuestionado en torno a quién pago la onerosa cuenta por los 100 días que vivió en el hotel Adriatika en zona 14 de la capital; o que se ponga en evidencia los conflictos de interés que pueden tener los nombramientos de contratistas en el gabinete. Estos cuestionamientos, gusten o no, son del interés de la ciudadanía.

Los ciudadanos son los que pagamos los impuestos de donde provienen los presupuestos de todas las instituciones estatales, por lo que es nuestro derecho y deber, vigilar el correcto uso de esos recursos. Participar activamente en la fiscalización ciudadana no significa solamente seguir al Presi en Facebook. Se trata precisamente de elevar esas preguntas difíciles que muchas veces a los gobernantes no les gusta responder, porque ponen en evidencia los compromisos con sus “otros patrones”, esos grupos de poder que gobiernan tras el telón.

El problema que se presenta en el actual escenario gubernamental es que el Presidente está siendo reducido a la función de un edecán, de un cuenta-cuentos, haciéndolo a un lado para abrirle espacio a quienes reclaman su cuota de poder, aquellos que le dieron esa última “upa” en la carrera electoral para llegar a la Presidencia.

Decisión muy astuta por parte de aquellos zorros y zorras de la vieja política, que logrando introducir sus maquinarias nuevamente en el gobierno, sacándole la vuelta al rechazo popular, apostaron por la mejor opción para sus intereses. Para un fraude de tal envergadura, qué mejor frontman que alguien con dotes actorales.

Hoy, que el TSE resolvió cancelar al partido LIDER, ese al que tan elocuentemente los votantes le dijeron “no te toca”, pregúntese el ciudadano: ¿en dónde están los diputados electos por ese partido? ¡En la bancada de FCN! Cualquier ciudadano con dos dedos de frente puede comprender lo que eso significa.

Si a eso le sumamos los distintos funcionarios del gobierno del PP, que pasó a la historia por ser el primer defenestrado por su desbordante corrupción, que lograron repetir en el gobierno de Jimmy; la nueva política no se ve por ningún lado. Por el contrario, las viejas maquinarias de la política tradicional siguen andando y el trabajo para el que fue contratado se convierte en pavonear donaciones penosas, en alardear públicamente de su patrimonio sin hacerlo público realmente, en donar su salario, y otras migajas demagógicas que algunos aplauden, para no llorar.

Eso sí, el Presidente hace visitas sorpresa a institutos, escuelas, hospitales, estaciones de policía, etc.; está evaluando la situación dice, al tiempo que hace el número acostumbrado: “lleven su brazo derecho a su hombro izquierdo, luego lleven su brazo izquierdo a su hombro derecho, y abrácense…” Abrácense y aflojen…

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