EL ESPEJO ROTO Y EL SILENCIO DE THELMA

Los vientos que soplan, internos y externos, sobre la democracia guatemalteca, ya dejaron un tiradero en nuestra escena electoral 2019. La confianza del votante en la institucionalidad no puede reflejarse en el espejo roto que pretende sostener el TSE. Muchos hablan, pero otros, al callar, dicen más.

El martes 25 de junio, el ex candidato (¿o candidato aun?) por el partido Humanista, Edmond Mulet, publicó en sus redes sociales un mensaje en el que advierte “estamos a punto de convertirnos en un estado fallido como Haití”, califica el proceso como un “fraude sostenido” y exige a los magistrados del TSE que se anule este proceso y se repitan las elecciones. Asumir esta postura ante la incertidumbre provocada en parte por un TSE incapaz de garantizar transparencia y exactitud, porque las matemáticas sí son exactas, no es una decisión que se toma a la ligera, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata, al menos en teoría, de la voluntad popular expresada en las urnas… aunque ahora estén llenas de cualquier cosa.

Pido al Tribunal Supremo electoral que ANULE este proceso plagado de anomalías y repita las elecciones, pido a la ciudadanía unidad para defender su decisión, para proteger la democracia. En un esfuerzo de todos los guatemaltecos podemos salvar a la patria.La corrupción y la impunidad están a punto de destruir la gobernabilidad. Con tantas anomalías demostradas ya se perdió la legitimidad del proceso electoral.Existen indicios suficientes para considerar que se cometió un fraude sostenido y que las autoridades electorales demuestran su incapacidad con cada hecho ilegal.

Publicado por Edmond Mulet en Martes, 25 de junio de 2019
Mulet afirma que estamos ante la mayor amenaza a la democracia de los últimos 30 años.

Se entiende que habiendo logrado una tercera posición, Mulet se sienta optimista frente a una nueva posibilidad de correr. Más si se toma en cuenta que existe una ventana de posibilidad, que al Sandra Torres perder su inmunidad, finalmente sea procesada y quede sin posibilidad de participar como candidata a la presidencia; ese escenario favorecería la probabilidad de una elección más cerrada entre Alejandro Giammattei y Edmond Mulet, aunque todo cabe en una situación sin precedentes.

Mulet se presenta como un especialista en administrar estados fallidos desde la Organización de las Naciones Unidas y se ha ofrecido como una tercera vía de diálogo, alejada de los extremos, para la cual propone su llamado ABC, Acuerdo Básico de Consenso, para que las fuerzas políticas, sociales y productivas del país se pongan de acuerdo para definir qué es lo importante para sacar a Guatemala adelante. Es imposible ignorar que se está formando un escenario de agitación política que genera la necesidad de un liderazgo que encaja, casi con precisión milimétrica, con la figura que ha venido perfilándose en la candidatura de Mulet que, tal vez por falta de tiempo, no lograron hacer crecer lo suficiente, pero que en una nueva carrera y sin Torres, la historia podría ser diferente.

Por un lado, el TSE hará un intento desesperado por mantener los resultados y restaurar la credibilidad en el proceso… pero el espejo de la institución y su evento electoral, yace roto en el suelo, hecho añicos por tantas anomalías e irregularidades que no podían pasar en este proceso electoral tan asediado como atípico, con nuevas reglas, afectado por la judicialización de la política, que ya traía un lastre de abundantes dudas y sospechas de fraude desde el preámbulo. Una dura realidad que rebasó a los magistrados, si se quiere pensar lo mejor de ellos.

Por el otro, se percibe esa combustión, no del todo orgánica, que enciende los gritos de “fraude” y las voces que piden que se repitan las elecciones. Mucho recuerda este ambiente raro a lo sucedido en las manifestaciones del 2015, pero esta vez, en lugar del PP y Baldizón, la revuelta se alimenta del repudio que se ha ganado la figura de Sandra Torres, al insistir con una candidatura construida a base de clientelismo y de financiamiento del narco. A presión, las piezas encajan, Guatemala podría encontrarse ante una situación insalvable a la que ya no podría llamársele democracia.

El Ministerio Público ya ha actuado esta mañana, un operativo de la Fiscalía de Delitos Electorales allanó la sede de informática del TSE, y por la tarde, la Fiscal General, Consuelo Porras, explicaba que la diligencia se derivó del comunicado del TSE en el que prácticamente ordena denunciar, y que su objetivo fue “inspeccionar, registrar y secuestrar la evidencia” y “extraer información y crear un back-up de las bases de datos de los sistemas informáticos del TSE”, otro duro golpe a la certeza electoral. Además, es difícil creer que esta situación y la de Oscar Schaad, precisamente Fiscal de Delitos Electorales que se encuentra fuera del país debido a las amenazas en su contra, no tengan relación alguna. Tan grotesca “casualidad” como la de la ausencia de Leopoldo Guerra, del Registro de Ciudadanos del TSE, bajo el argumento de unas vacaciones.

Conferencia de Prensa de Ministerio Publico

Publicado por Ministerio Público de Guatemala en Miércoles, 26 de junio de 2019
La Fiscal General explicó que las acciones del MP no interfieren con la revisión de actas.

En medio de la debacle electoral, medio a tientas los analistas se atreven a especular, se reprocha que el TSE haya permitido tal vulneración del proceso, se habla tanto de las innegables irregularidades como de los guatemaltecos voluntarios que participaron como fiscales de mesa o miembros de las juntas receptoras, que son garantes del proceso y que también se sienten defraudados por la institución.

No se sabe con precisión cuál fue el punto de no retorno, aunque algunos señalan el momento cuando el director de informática del TSE, Gustavo Castillo, reconoció que existe “duplicidad” en los resultados publicados por la institución, el daño a la democracia ya está hecho. El cuándo y el cómo son debatibles, pero el hecho de que este proceso electoral fracasó está a la vista de todos.

En un intento por interpretar qué fuerzas son las que presionan el evento electoral, vale la pena tener en cuenta el allanamiento en la Municipalidad de Guatemala que realizó la CICIG y la Fiscalía Especial Contra la Impunidad, cuyo titular, Juan Francisco Sandoval, también salió del país; una acción que dejó al descubierto un interés político al realizarse a escasos tres días de las elecciones. Esa misma línea de análisis nos lleva a cuestionar el silencio tan prolongado de quien desde el Ministerio Público persiguió judicialmente a la corporación municipal capitalina, y que a pesar de su cercanía con Naciones Unidas tuvo que ver truncada su candidatura a la presidencia de Guatemala por una orden de captura vigente.

Se estima que el actual paradero de la ex fiscal general Thelma Aldana es Estados Unidos, pero se sabe tan poco de su situación como del carácter internacional de la orden de aprehensión en su contra. De un liderazgo político que en algún momento punteó alto en ciertas encuestas, se espera que en un episodio de crisis e inestabilidad política como el actual, se pronuncie para brindar orientación a la ciudadanía. Desde el día antes de las elecciones Aldana no se había pronunciado respecto a los resultados electorales ni a las anomalías, hasta que hoy publicó un tuit en el que se limita a decir que “el pacto de corruptos y Sandra Torres quieren distraer la atención de los guatemaltecos ante el manipuleo que han hecho del sistema electoral”, esto como respuesta a los rumores de su supuesta captura. El silencio prolongado de Aldana por tantos días, respecto a un hecho político tan relevante y trascendental, podría significar la existencia de un plan que no se está coordinando en suelo guatemalteco para aprovechar, o estimular, la desestabilización del proceso electoral.

Lo cierto es que por más que la Fiscal General Porras exprese que comparte el llamado de la organización Mirador Electoral, que pide “prudencia a las organizaciones políticas en relación a sus declaraciones y reitera que no existe evidencia de fraude y por ende lo que aplica es corregir las inconsistencias técnicas encontradas”, los golpes a la credibilidad y confianza del proceso electoral fueron fulminantes y será muy difícil que cualquier “corrección” de los resultados revierta la ola de indignación ciudadana, la marca #FraudeElectoral2019 ya está instalada en el ambiente.

Recordemos, en el tablero grande el juego es otro, geopolítica.

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