CHAPO SUPERESTRELLA

Ilustración: Perro Bravo

La captura del narcotraficante más buscado abre una nueva era en la guerra contra las drogas en la región

13 años después de su fuga, Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” fue capturado por las autoridades mexicanas. La captura fue recibida con escepticismo por la población, los medios de comunicación y los gobiernos de la región: había caído el narcotraficante más buscado cuya captura ahora era comparada con el asesinato de Pablo Escobar o el de Osama Bin Laden. Lideró el Cartel de Sinaloa, la organización de tráfico de drogas más grande a nivel mundial con contactos de distribución en Europa, Asía y Oceanía. Sin embargo la guerra no termina aquí, sólo empieza una nueva etapa. ¿Qué nos espera?

 

¿Ha muerto el Cartel de Sinaloa?

Alejandro Hope, director de seguridad del Instituto Mexicano de Competitividad -IMCO- expresó que el “Chapo” Guzmán era el símbolo del narcotráfico de la vieja usanza, donde lo que dominaba era el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y era, si no el último, uno de los últimos exponentes de ese modelo de negocios”. Los analistas coinciden en que para los carteles cada vez es menos necesaria la figura de un gran capo ya que han optado por mantenerlos en un perfil bajo tanto por cuestiones de seguridad como para resguardar la unidad del grupo.

 

La cadena mexicano-estadounidense Univisión hace por ello énfasis en la desprotección que representa para la familia Guzmán Loera la captura de “El Chapo”. El mando de la estructura criminal ahora queda fragmentado entre dos de sus hijos, dos de sus ex esposas y dos cuñados. Entre este grupo y con el actuar de sus otros siete hijos, se podrían empezar a dar luchas de poder que resquebrajen la organización. Alejandro Hope considera que la organización entrará en un proceso de transición que podría llevarlos a priorizar el menudeo local antes que la exportación de droga. Dicho movimiento agravaría la guerra territorial entre carteles.

 

¿Declive o escalada de la violencia?

Al parecer el Cartel de Sinaloa primero deberá sobrevivir a las luchas de poder en su seno y luego a la amenaza de los grupos rivales. Jesús Pinto Ortíz, titular de la Secretaría de Seguridad Secretaría de Seguridad Pública –SSP- de México, expresó que tras la captura pueden producirse todo tipo de actos violentos alrededor de todo México y países en los que residan miembros del cartel. Aseguró que la seguridad en la región de Sinaloa se ha resguardado al máximo y advirtió que hay indicios de que se estén realizando cambios interinos en las organizaciones del cartel. Expertos señalan que el principal enemigo de Joaquín Guzmán y el Cartel de Sinaloa, el Cartel de Tijuana, podría aprovechar el encarcelamiento de Guzmán para atacar y así, ‘’reconquistar’’ áreas del territorio mexicano perdidas a manos al Cartel liderado por Guzmán. Una ofensiva igual se espera de parte del grupo antagónico del Cartel de Sinaloa, Los Zetas.

 

Carlos Puig, columnista del diario mexicano Milenio, se pregunta si el gobierno sabrá valerse de la captura para avanzar en la lucha contra el narcotráfico. Puig recuerda que el punto más alto de optimismo de la población mexicana respecto a la batalla contra los carteles se dio en diciembre de 2009 cuando la Marina encontró y mató a Arturo Beltrán Leyva. Ese antecedente histórico también hace esperar una fuerte respuesta por parte del Cartel de Sinaloa tal y como sucedió posterior al asesinato de Beltrán Leyva, con la masacre de Salvárcar en Ciudad Juárez.

 

El mismo día de la captura de “El Chapo” sus hijos lanzaron amenazas vía Twitter. Alfredo Guzmán escribía: Mi padre será lo que sea pero nadie va a ayudar como mi padre ayudaba. Yo voy a cobrar a los que deben y van a pagar uno por uno. Mientras tanto en la misma red social, Iván Guzmán, otro de los hijos, al tiempo que decía que había que esperar órdenes, escribía: Aquí llevándome la verga, a mí me van a pagar con creces esos perros que le pusieron una mano encima a mi padre.

 

¿Cuál será el siguiente paso del gobierno mexicano?

El columnista Puig considera que el gobierno mexicano debe centrarse en la construcción acelerada de un sistema de justicia que reduzca la impunidad gracias a la cual “el Chapo” se convirtió en el rey de la delincuencia mexicana. Según su punto de vista también hay que presionar a Estados Unidos para detener el tráfico de armas y a los gobernadores locales para comprometerse con la identificación de los narcotraficantes.

 

Otro analista mexicano, René Sánchez Juárez, piensa en lo social señalando que por el hecho de detener a las cabezas de las organizaciones criminales no se terminará con el tráfico de estupefacientes y menos aún con sus daños colaterales, como la violencia entre cárteles, el consumo que se genera e incrementa entre los jóvenes y los escasos recursos que emplea el Estado para la atención y prevención de las adicciones.

 

“El Chapo” ha caído, una nueva época ha empezado.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *