EL REFUGIO DE LOS BRAZOS ABIERTOS

HISTORIAS DE SOLIDARIDAD CON LOS REFUGIADOS EN EUROPA

Más de un millón de personas ha inmigrado en el último año desde países del medio oriente, África y el sur de Asia, hacia distintos países en Europa a causa de la guerra constante y la pobre calidad de vida que se vive en sus países. Este flujo descontrolado de refugiados de países como Siria, Nigeria, Albania, Pakistán, Somalia, Irak e India, ha causado que la Unión Europea haya cerrado un trato con Turquía -principal acceso de inmigrantes a Europa- para expulsar a todos los inmigrantes irregulares que crucen las fronteras turcas.

No obstante, han salido a la luz historias de personas que han fungido el rol de ángeles para pequeños grupos de refugiados. Por medio de iniciativas privadas como el grupo de Facebook llamado Place4Refugees -Lugar para refugiados- diversas personas e instituciones han ofrecido albergue y hogar temporal para las personas que se han visto obligadas a dejar su país natal a causa de las guerras.

Dirk Voltz, el berlinés homosexual y sus 24 refugiados

El caso de Dirk Voltz, un ciudadano homosexual alemán, es uno de los más sonados en las redes. Dirk, que vive con su pareja, ha seguido las noticias desde que empezó la primera ola de la denominada crisis de refugiados el año pasado. Desde el mes de julio del 2015 han recibido a diversos inmigrantes en su casa, para alojar hasta el día de hoy a 24 personas provenientes de Irak, Afganistán y Siria.

Dirk no tardó en compartir este hecho y publicó vía facebook la historia de cómo ha sido su vida desde que su casa se convirtió en un albergue para refugiados, e hizo un llamado a la tolerancia entre etnias. En una entrevista hecha al diario español El País, Dirk dejó claro que todos los estereotipos hacia las personas provenientes de los países en conflicto -sobre todo los musulmanes- no tienen nada de verdad en sus argumentos.

Con cierto tono de ironía y humor ácido, Dirk ha relatado cómo los cuchillos de su casa siguen en su lugar, sobre la tabla de cortar, desde que llegaron los refugiados de Siria o Irak, “los cuchillos han sido usados solo para cebollas, ajo y mucha carne”. Las llaves de su dormitorio nunca han sido usadas, excepto la vez que un refugiado afgano las usó para jugar con los cuatros gatos de Dirk.

‘’Por favor, ¿Qué está pasando? Ningún musulmán de los que se quedó aquí intentó matarnos mientras dormíamos. Ninguno nos insultó porque fuéramos dos hombres compartiendo una cama a medias. Nadie en ningún caso dijo que prefiriera la ley Sharia sobre la Constitución Alemana. Ninguno hasta ahora no ha lamentado haber dejado su país. ¿Dónde está entonces el proceso de “islamización” de Alemania? Quizá se quedó en algún lugar de la ruta de los Balcanes -el camino que recorren muchos refugiados hasta llegar a Europa a través de Hungría-… La verdadera decepción para nosotros llega en forma de un SMS cualquiera, de amenazas de muerte en la calle o de cartas insultantes dejadas en la puerta de casa.’’ relata Dirk en su comunicado vía facebook.

Refugiados sirios llegan a la frontera alemana de Goettingen. Fue la primera familia acogida legalmente después del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía. Foto: AFP

Syrianrefugees.eu, el portal que da una nueva vida a los refugiados

Suecia es uno de los países europeos con índices más altos de escolaridad, alfabetización y calidad de vida. El país escandinavo siempre ha destacado por sus labores humanitarias, sin importar de qué caso se trate. El éxodo de los inmigrantes sirios a causa de la guerra en su país ha sido uno de los principales focos del país del norte de Europa en cuanto a labor humanitaria. Suecia ha sido de los pocos países que ha abierto por completo sus fronteras a inmigrantes regularizados, recibiendo un total de 30,000 personas provenientes de Siria. Las autoridades suecas vigilan todos centros de arribo alrededor del país.  A diferencia de los otros países europeos, Suecia alberga a los inmigrantes sirios que llegan a su territorio.

Alan es un joven sirio que cursaba el segundo año de leyes en su natal al-Hasakah, en Siria. Debido a la grave situación con bombardeos diarios, muertos en la calle a plena luz del día y constantes evacuaciones, Alan decidió huir de su amado país luego de abandonar la universidad, una acción que lo obligaría a unirse al ejército. Con el corazón en la mano encontró destino en Suecia, y emprendió su viaje.

Luego de gastar cerca de US$9,000 con los conocidos lobos -personas que los trasladan a Europa- al llegar a Suecia fue acogido, para su asombro, por las autoridades suecas. Luego de trasladarlo al asilo de refugiados más cercano, Alan fue reubicado en una residencia con otros dos refugiados, hasta que pudieron adaptarse a la sociedad sueca. Ahora,  Alan goza de plena libertad y está trabajando para ahorrar, y así terminar con sus estudios universitarios. Al preguntarle si regresaría a Siria, Alan se limitó a decir que desea ir a visitar la tumba de su mejor amigo, el cual murió en la frontera con Turquía, intentando llegar a  Europa.

El miedo y el odio son las semillas y los frutos de la guerra. Por eso compartimos estas historias de amor hoy, para que recordemos que con nuestras actitudes y acciones podemos cambiar la vida de otras personas, podemos transformar el mundo. Somos uno.

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