EL REGALO DEL MENTOR

ES VERDAD QUE LA VIDA ES APRENDER A VIVIRLA

Y QUE PUES WEB

Si he aprendido de los mejores, es porque el universo me lo ha permitido. Recibir su enseñanza conlleva no sólo una profunda gratitud, también un sentido del deber que llama a compartir su fruto y a esparcir su semilla.

Hace algún tiempo, una amiga que se especializa en la lectura del I-Ching, basada en mi día y hora de nacimiento, me dijo que tendría el favor de los mentores a lo largo de mi vida. No he profundizado lo suficiente aún en esa ancestral filosofía asiática para comprender a plenitud el significado de la “Suerte del Mentor”; pero bien que me ha hecho pensar.

La figura del mentor en el desarrollo de la vida humana es trascendental, contribuye a la interpretación de la realidad y puede hacer la diferencia entre perseguir ideales de servicio o llevar una vida de gratificación egoísta.

Mis primeros mentores, mi padre y mi madre, cada uno desde su experiencia y perspectiva, me enseñaron del espíritu. Me instruyeron para reconocer el bien y el mal. Ninguna enseñanza posterior hubiera servido de mucho, si antes ellos no hubieran preparado la tierra del discernimiento. Haberme introducido al modelo de vida de Jesús, es un tesoro eterno.

En mi primera juventud (tendré muchas), descubrí mi vocación para comunicar gracias a que mi camino se cruzó con el de José Eduardo Zarco (q.e.p.d.), un periodista genuinamente rebelde y un escritor mordaz. Un icono del periodismo independiente en Guatemala. Tuve el privilegio de recibir del intelecto y del corazón de Chepe, las virtudes necesarias para emprender mi propia odisea periodística. Él me enseñó que eres libre o cautivo, no hay más. Juntos desarrollamos un estilo al que llamamos periodismo bravo, para atrevernos a hablar la verdad de los poderosos que amenazan la libertad, a denunciar a los que pisotean los derechos de los ciudadanos y despojan a los débiles. Forjamos una amistad de verdad y tengo la convicción plena de que lo veré en el otro mundo.

Hace algunos años, conocí al mentor que me haría dar un salto en mi comprensión sobre las capacidades de la comunicación: Guillermo “Memo” Rentería; un creativo mexicano que ha revolucionado el marketing político en Latinoamérica. La “Nueva Comunicación Política Ciudadana”, como él ha bautizado a su innovadora técnica, ha hecho posible el éxito de movimientos ciudadanos que buscan su independencia de los partidos políticos corruptos.

Aunque muchos lo tildaron de loco, los resultados de su obra le han valido el inevitable reconocimiento del gremio. Memo Rentería y su talentoso equipo, arrasaron con los premios Reed Latino 2015, incluyendo el de Consultor del Año, por su campaña “políticamente incorrecta” para el Bronco en Nuevo León.

Pero más que un consultor, Memo es un despertador. Si Zarco me habló de libertad, Rentería me habló de conciencia. Es un honor aprender y trabajar junto a un ser humano realmente entregado al despertar de la conciencia ciudadana. Con abundante creatividad, pero también con mucho sacrificio, Memo está abriendo, mediante la comunicación, las puertas de la conciencia en el continente para que los ciudadanos recuperen las riendas de sus países.

Más allá de un reconocimiento público, portadas y premios sobran a estas alturas, lo que intento expresar en estas líneas es que debemos honrar con nuestra atención, con nuestra actitud valiente y accionar consecuente, a todas aquellas personas de las que hemos aprendido algo bueno; a los que nos enseñaron a rechazar la mentira, a vencer el miedo y abrazar lo justo; a quienes nos educaron para amar lo bueno, lo bello y lo verdadero.

Porque el maestro no solo traslada conocimientos, enseña con su forma de vivir, con la actitud con la que enfrenta tanto la adversidad como el triunfo. Así es como nos educamos para crear juntos, con grandeza y humildad, porque también es cierto que de todos se aprende.

Valoremos a aquellos maestros que nos han enseñado que, no importa lo jodidos que estemos, siempre tenemos algo para dar, para compartir con nuestros hermanos y hermanas, con todos esos buscadores con quienes compartimos este hermoso viaje llamado Vida.

Con tantas oportunidades de aprendizaje que la vida nos brinda, con tantas maravillas y misterios, y tantos maestros dispuestos a acompañar nuestro crecimiento, lección tras lección, no puedo negarme a la conciencia de que existe una buena voluntad del universo hacia la humanidad.

Mientras sigo aprendiendo como discipulo de la Libertad y la conciencia presento mi corazón rebosante de gratitud, a la Fuente de toda creación, que sea la voluntad del Padre. Cui honorem, honorem debitum.

ADN1

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