ENEMIGOS DE LA LIBERTAD

Editorial 46

O somos amigos de la libertad en su más amplio sentido, en sus diversas formas y expresiones, o somos sus enemigos. No se puede ser ambos.

Por eso es positivo que en este proceso de depuración del sistema, se estén destapando las componendas entre los empresarios de los grandes medios de comunicación, y los políticos corruptos. Los casos de un grupo de medios, las televisoras, un rotativo, exclaman al unísono la necesidad de fiscalizar esas multimillonarias inversiones que se apuntalan con generosos contratos de publicidad gubernamental.

Y es que si lo que se busca es limpiar y reformar el sistema político, pasar por los grandes consorcios mediáticos es una ruta obligada. Bien lo saben la Fiscal General y el comisionado de la CICIG, puesto que es desde esa arena informativa que sus enemigos unen esfuerzos y recursos en su contra.

Estamos por experimentar una de las batallas de desinformación más intensas de esta nueva era digital, como resultado de un complejo proceso de transformación. Los intereses afectados tocan las esferas más poderosas de este país, mismas esas desde donde históricamente se ha regido el país a favor del interés de unos cuantos, y en detrimento del bienestar de la mayoría de la gente. En otras palabras, ellos no están con el cambio.

Unieronse entonces los indignos, seducidos sus egos por la estimulación desvergonzada de rimbombantes asesores especialistas en consentir, para lanzar campañas de desprestigio en contra de todo aquello que represente el cambio.

Como en todo, hay ligas de ligas, desde donde nosotros llevamos a cabo nuestro trabajo de promover y fomentar el periodismo ciudadano, apenas se asoman algunos chispazos, pero son suficientemente fuertes para anunciar que un incendio está por venir.

En días recientes, hicieron circular en redes una portada falsa de Perro Bravo con una imagen del comisionado Iván Velásquez con una expresión grotesca. El titular insinuaba que esa expresión corresponde al rechazo del comisionado a perder su inmunidad, algo que está muy lejos de ser cierto. No obstante, la idea de que la CICIG se someta a la figura del antejuicio es un dardo que empieza a circular como contraataque a la iniciativa de eliminar el antejuicio en el presente proceso de reformas al sector justicia.

Así mismo, desde que salió a circular nuestra pasada edición, detectamos a varios grupos de usuarios con perfiles falsos, buscando contaminar nuestras redes sociales con comentarios formulados para atentar contra nuestra credibilidad. Fallan en comprender que nuestra credibilidad no es realmente nuestra, nuestra fortaleza está en la voluntad y conciencia de cientos de reporteras y reporteros ciudadanos que dan un paso al frente para compartir valiosa información, porque han decidido constituirse en vigilantes permanentes del poder político y en defensores de la libertad de expresión.

Los tiempos actuales demandan un mayor discernimiento entre tanta información, no todo es lo que parece y debemos utilizar nuestra experiencia, conocimiento y nuestra propia intuición, para distinguir lo verdadero de lo falso.

Hay muchos por ahí interesados en restar y destruir, algunos, para mayor vergüenza, atrincherados en el sector de los medios de comunicación. Son como coyotes entre los perros. Estemos vigilantes.

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