FALSOS SUICIDIOS

NISMAN, ARCE Y EL TERROR DESDE EL ESTADO

Y QUE PUES WEB

La gente ha tomado las calles en Argentina, la ciudadanía le ha puesto un “hasta aquí” a los crímenes de la clase gobernante. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, no ha podido sobrellevar la crítica, ha llegado al punto de hacer estupideces como romper las páginas del diario el Clarín durante una conferencia pública. Peor aún, quienes abusan del poder para impedir que salgan a luz sus esqueletos ocultos,  allá tanto como aquí, más que papel, han roto vidas.

Poco antes del exabrupto de Cristina, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) había expresado su preocupación por la salida del periodista Damián Pachter, quien se vio forzado a dejar Argentina después de ser perseguido. La SIP también condenó que agencias estatales hayan difundido el itinerario de viaje del periodista. El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa, Claudio Paolillo, expresó que “revelar datos personales a través de órganos estatales es un acto de irresponsabilidad e ilícito que debe ser investigado y sancionado con urgencia”.

Patcher, periodista del diario Buenos Aires Herald y colaborador del diario israelí Haaretz, fue el primero en difundir la noticia sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman, un hecho que estremeció a la sociedad argentina puesto que sucede un día antes de su audiencia programada ante el Congreso para dar un informe sobre una reveladora denuncia.

El fiscal Nisman había sido convocado para ampliar y aclarar su denuncia contra la presidenta Cristina de Kirchner y otros funcionarios acusados de encubrir la planificación y ejecución de un ataque contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 por parte de un grupo de empleados del gobierno de Irán, que dejó como resultado 85 personas muertas y más de 300 heridas.

Recuerdo que al leer la noticia de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman, pude reconocer prontamente la huella del Estado, esa sombra que se instala de inmediato en las investigaciones destinadas al fracaso. La mano y voz del aparato estatal se hacía presente: “el primer informe forense apunta al suicidio y revela que en la muerte no hubo intervención de terceras personas”. Escalofríos.

Yo viví muy de cerca una similar intervención del Estado de Guatemala para distorsionar una investigación. Durante los primeros días de gobierno de la UNE, el periodista Hugo Arce fue encontrado muerto en un hotel de la ciudad de Guatemala. Ni siquiera habían terminado de analizar las evidencias cuando el fiscal Álvaro Matus declaraba ante la Prensa que se trataba de un suicidio, entorpeciendo así la investigación desde su inicio.

No puedo evitar conectar los puntos paralelos, Hugo Arce había denunciado públicamente que Sandra Torres, en ese entonces esposa del presidente Álvaro Colom, bajo el seudónimo de “Marta” había participado en un grupo subversivo  responsable del secuestro de una empresaria y del asesinato de varias personas.  En un escenario similar al de Nisman, Arce también estaba por enfrentar un Tribunal de Imprenta ante el cual se vería forzado a presentar las pruebas de sus señalamientos en contra de Sandra Torres.

 

FALSOS

En el caso de Alberto Nisman, ante la presión social, la fiscal a cargo de la investigación tuvo que reconocer que las pruebas periciales para determinar si había pólvora en las manos del fiscal argentino dieron “negativo”, una clara evidencia que descarta un suicidio.

El montaje que implica “suicidar” a una persona es propio de los grupos que actúan desde el aparato estatal. A las bandas criminales que operan al margen de la sociedad y de la ley poco les importa que se sepa que es un homicidio. Pero a quienes controlan el poder les resulta sumamente inconvenientes las investigaciones de los asesinatos de sus detractores.

A pesar de que en el caso del guatemalteco Hugo Arce se estableció que el nivel de pólvora encontrado en sus manos es insuficiente para alguien que acciona el arma; a pesar de que el ángulo de penetración de la bala tampoco indica que el disparo provino de él; aún con el descubrimiento de rastros de sangre de otra persona en la habitación, el crimen continúa impune en nuestro país. La investigación de la muerte de Arce quedó completamente estancada durante la gestión de la Fiscal General, Claudia Paz y Paz, cuyo nombramiento fue promovido precisamente por la cúpula uneísta.

En Argentina, la gente se armó de valor, se organizó, se manifestó y exigió transparencia… Cuándo en Guatemala saldremos a las calles, cuándo dejaremos de ser como Arce nos describió… un “pueblo pendejo”.

P.D.:

En la vida todo cambia. Este espacio que antes llamaba “Y qué pues?” ha sido rebautizado. Su nombre respondía a un homenaje que ha sido cumplido y su razón de ser ha terminado. Yo he matado el nombre, lo aclaro antes que alguien diga que también se suicidó. La iniciativa continúa y desde aquí, continuaré compartiendo con ustedes puntos de vista, protestas, denuncias, lecciones aprendidas, análisis, ideas, visiones, berrinches, caprichos, experiencias del corazón y otras “letras de mi adn”. Gracias por acompañarme.

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