Galardón Puente de Los Esclavos

Óscar Gómez-Barrios

Edición: MAR-13
Autor: Óscar Gómez-Barrios
Correo: oskkargommez@hotmail.com

En la antigua cultura romana, al terminar los fríos inviernos, se realizaban diversas actividades dedicadas a Flora, diosa de las flores, los jardines y la primavera, así como de la fertilidad, la renovación de la vegetación y el ciclo de la vida. La celebración se llamaba Floralia y era acompañada de grandes fiestas con bailes y bebidas en su honor. Ese es el origen de los juegos florales, certámenes literarios que en la actualidad convocan generalmente las casas de la cultura y las municipalidades de gran cantidad de municipios de muchos lugares del mundo, para darle realce a sus fiestas locales, tal como ocurre en Cuilapa, Santa Rosa, en donde tiene lugar anualmente uno de los certámenes literarios más importantes de Guatemala: el Galardón Puente de Los Esclavos.

Las justas literarias dan oportunidad a gran cantidad de escritores para que den a conocer sus inspiraciones, exalten la cultura y geografía de la nación, y son un ejercicio para quienes nos dedicamos a consignar nuestros talentos, pero no de una manera profesional, tal como es mi caso.

Ocurre que hace muchos años, escuché hablar por primera vez del Certamen Puente de Los Esclavos que organizan la comuna y la Casa de la Cultura cuilapenses, y sin embargo, nunca pensé que algún día, yo llegaría a obtener este prestigioso galardón. Digo prestigioso, porque según he leído, es una especie de Premio Nobel de Literatura, pero en un ámbito departamental.

Pues bien, luego de haberme visto tentado a participar en certámenes de esta naturaleza, por fin me decidí a enviar algunos de mis trabajos en verso y prosa, y cuál no sería mi sorpresa, cuando una tarde ingresé a la bandeja de entrada de mi cuenta de correo electrónico y me encontré con el mensaje que se iniciaba así: “Es usted el ganador del certamen de poesía de la Casa de la Cultura de Cuilapa, Santa Rosa, centro del continente americano”.

Se trataba de la comunicación que realizaba el distinguido Sarvelio Arana, integrante de la casa de la cultura de aquel municipio, que por cierto, es poseedor de una de las estructuras coloniales más antiguas del nuevo mundo: el soberbio y majestuoso puente cuya maravilla arquitectónica ha dado origen a tantas historias fascinantes acerca de su construcción y que incluso dio nombre a este encuentro por las letras.

Me costaba trabajo creer que yo había ganado estas justas, ya que luego de tener la oportunidad de incursionar por algunos medios de comunicación radiales, escritos y televisivos, el hecho de participar en los difíciles ámbitos literarios representa otra forma de exteriorizar mis humildes aptitudes, pero esta vez sujeto al escrutinio y deliberación de los integrantes del jurado calificador.

La fría noche en que recibí el premio como poeta laureado, saludé al chef Humberto Domínguez, personaje originario del departamento santarroseño y a quien le dedicaron esta edición; conocí también a Heriberto Sifontes, entusiasta director de la casa de la cultura, y a Mishell de León, madrina de esta institución. De tal manera que, desde este espacio deseo agradecer todas sus deferencias durante mi estancia por aquellas tierras, y al Creador por dame la posibilidad de incursionar en el mundo de las letras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *