HIPOCRESIA EN EL FCCC

No puede calificarse de otra forma diferente a doble moral o hipocresía el que un grupo de empresarios convocara días antes de que fueran señalados por la CICIG y el MP, por su involucramiento en un esquema de financiamiento electoral ilícito para Jimmy Morales y FCN-Nación en la pasada campaña electoral, para integrar el llamado Frente Ciudadano Contra la Corrupción.

Por más que respaldaran la gestión de Thelma Aldana e Iván Velásquez, y más bien utilizaran su figura para lavarse la cara ante la sociedad, la credibilidad de tal iniciativa fue lanzada al traste cuando se revela sus verdaderas intenciones.

Tanto los empresarios denunciados como la entonces Fiscal General y el comisionado de la CICIG, sabían perfectamente lo que sucedería un par de semanas después, y en un intento burdo de engañar a la población lanzaron una convocatoria para la que no tienen solvencia ética ni moral, sino todo lo contrario, la participación de los sindicados deslegitima un esfuerzo que bien pudiera haber prosperado sin ellos.

Su sola presencia trajo abajo la posibilidad de que el Frente Ciudadano Contra la Corrupción creciera, era una iniciativa necesaria, pero como articulación entre sectores de la sociedad y no como una estrategia de relaciones e imagen pública.

Es probable que muchos de los que acudieron a la convocatoria no estuvieran enterados de las intenciones ulteriores de los empresarios de mayor peso en la iniciativa. Algunos tenían su propia agenda y otros simplemente fueron sorprendidos en su buena fe. Claro, siempre resulta tentador participar en movimientos brillosos, con respaldo económico, con actividades en hoteles de lujo y que cuentan con la amplia cobertura de medios de comunicación que anteponen el presupuesto de pauta publicitaria antes que su compromiso con investigar e informar de los hechos con rigurosidad. Pero no se vale cerrar los ojos y aplaudir.

Por eso es que ya no es escuchan propuestas del FCCC ni se ondean banderas anticorrupción desde ese colectivo, ahora los que dieron el pecho con entusiasmo y orgullo en ese movimiento de debut y despedida, sienten pena por haberse tomado la foto porque saben que les vieron la cara.

Es una vergüenza que hasta este momento esos empresarios que montaron el segundo acto del “mea culpa”, hayan sido incapaces de hacerse a un lado del FCCC para enfrentar el proceso judicial separados de esa iniciativa que tal vez pudo rescatarse de haber propuesto oportunamente un rápido relevo de liderazgos. No se hizo porque nunca fue ese su propósito. Para ellos el FCCC ya no sirve porque dejó de ser redituable, punto.

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *