JUECES AHUEVADOS

Sección: Oráculo del Griego, Por: Demetrio Moliviatis  Edición: 54

¿Qué le pasa a los jueces que tienen miedo de aplicar la Ley como se debe? ¿Desde cuando ser juez es una cuestión de popularidad? Su falta de pantalones tiene a las cárceles desbordadas y fuera de control.

Vemos cada vez con mayor frecuencia una gran cantidad de personas capturadas, acusadas de diferentes delitos, algunos por pertenecer a redes de extorsión, a maras y grupos delincuenciales, y a otros, por su participación en estructuras de crímenes de cuello blanco, que ahora también se los llevan por manadas. Todas las prisiones están a tope y es obvio que eso no está arreglando ni mierda.

A la gente le gusta la venganza y siente satisfacción al ver a muchos corruptos enchachados, y tienen razón de sentirse así, han jodido al país de tal forma que no puede uno si no sentirse por lo menos aliviado de que ya no podrán seguir esquilmando al Estado impunemente. Pero precisamente por eso me parece una idiotez tenerlos de mantenidos en las cárceles mientras pudieran estar siendo productivos si se aplicaran las medidas sustitutivas con sus correspondientes restricciones.

La cárcel no resuelve nada por sí sola. Ya sabemos que no tenemos un sistema penitenciario que contribuya a la rehabilitación, por el contrario, la gente sale mucho más maleada que como entró. Si las condiciones que obligaron al juez a dictar prisión preventiva ya no existen, como el riesgo de fuga o que entorpezcan la investigación, no tiene sentido que tantas personas sigan atorando los penales.

Los jueces saben que existen muchos casos en los que aplica la medida sustitutiva, por ejemplo el de las enfermeras del IGSS que no representan amenaza alguna, pero la niegan porque temen que los linchen mediáticamente. Los jueces están presos también pero de una especie de pánico judicial. Me contaba un amigo que está adentro, que las presiones de los oenegeros son muy fuertes, que más que justicia buscan la venganza y la humillación pública.

Yo conozco a varios que en ningún momento pensaron pelarse, al contrario, están dispuesto a afrontar la situación pero con un debido proceso. Quieren que se termine este calvario en el que llevan años sin que exista ningún avance en su caso, ni hayan sido vencidos en juicio. Aunque ante el ojo público ya fueron expuestos como culpables y condenados a ser despreciados por la sociedad.

Aunque cueste creerlo, entre los montones de presos hay personas honorables, dispuestas a enfrentar el juicio y a defenderse en las cortes con la ley en la mano, pero esa oportunidad les ha sido negada. No puedo dejar de mencionar el caso del general Lucas, cuando le dijeron que tenía el derecho de ir al hospital militar por su edad, a lo que contestó “yo estoy preso, no enfermo”.

En lugar de dejar en libertad a tanto marero, los jueces podrían ordenar el uso de los brazaletes electrónicos, que ayudarían a descongestionar las cárceles con gente que de una u otra forma puede seguir aportando a la economía del país, sin representar un peligro a la sociedad. Pero maliciosamente el Ministro de Gobernación ha venido retrasando la puesta en marcha de esos brazaletes que ya están en ley y solo falta su adquisición, pero parece que prefiere seguir llenando prisiones. Con jueces así de ahuevados, de verdad que vamos de mal en peor.

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