JUSTICIA POPULISTA

Por Alejandro Arroyave. Columna de opinión publicada en la edición impresa No.58 de Revista Perro Bravo. ES INEVITABLE HABLAR DEL TEMA. Tengo la profunda convicción de que en el periodismo de opinión no se puede escribir para ser popular y caerle bien a la gente. Si lo que se dice cae mal o cae bien es lo de menos, lo importante es que aporte al debate de la problemática de país.

Hace algunos días observé con atención uno de los vídeos temáticos de la politóloga guatemalteca Gloria Álvarez, otro de tantos en los que expone las características que identifican un movimiento populista, enmarcado usualmente dentro de la proyección de un partido político que busca, a través de la explotación del sentimiento popular, obtener la mayoría de votos en un proceso electoral.

Poco me importa el nivel de simpatía o rechazo por el que atraviese Álvarez de momento, respeto su esfuerzo y su formación, pero más que nada, su insistencia en evidenciar el problema del populismo que ha crecido como una especie de plaga en la política de Latinoamérica. No veo a nadie que haga ni de cerca un esfuerzo similar y se ha ganado a pulso su audiencia.

Pero más allá de que coincida o difiera de la corriente libertaria que defiende, me parece que tiene razón en la identificación de los principales rasgos de un movimiento populista.

Sostiene que el debate ya no debe girar en torno a Derecha o Izquierda, sino más bien en torno a populismo y república, dado que el populismo busca desmantelar las instituciones en las que descansa el sistema republicano.

Lo cierto es que me sorprendí a mi mismo asociando muchas de las características del populismo con la forma en como se ha conducido la persecución penal en la cruzada anticorrupción en Guatemala. Sí, ya sé que me tildarán de pro corruptos si no es que de hereje o hijo del demonio, sólo por atreverme a hacer esta comparación. Pero insisto, no se escribe una opinión para intentar ser monedita de oro y prefiero mil veces estar solvente con mi consciencia, que caer en complacencias ciegas que no aportan en nada. Seguirle la corriente a la sed de venganza es tan fácil como aburrido y ya hay muchos haciendo esa tarea.

Miren no más, el líder populista asume representar el sentimiento del pueblo, que en este caso resulta sumamente fácil explotar por ese resentimiento que en efecto lleva la población adentro, con toda razón, en contra de la clase política. Un objetivo fácil de lograr si se cuenta con el poder de la persecución penal, es decir, si se tiene el MP a disposición no es nada difícil encontrar corruptos en este país, cuyas cabezas sean lanzadas para satisfacer el sentimiento de las masas. Se cumple con el requisito.

Lo que sucedía antes es que no se abordaba la posición del MP desde esta perspectiva, y los clavos se apachaban porque el cargo de Fiscal General no era considerado un trampolín, sino una posición donde el funcionario se quemaba pero salía con las alforjas rebosantes.

Siguiendo la lógica del populista, el líder representa el beneficio para la sociedad, un bienestar que nunca llega, solamente para quienes ejercen el poder. Piensen detenidamente cuánto ha mejorado el nivel de vida de la población, o los servicios básicos, desde que inició hace unos años la llamada lucha contra la corrupción y la impunidad. Los indicadores no mienten, y mucho menos la realidad a la que se enfrentan las personas diariamente. ¿Hay más salud?, ¿más empleo?, ¿mejor educación?, ¿nos sentimos más seguros?… para nada, pero por lo menos tenemos a quién aplaudir además de Arjona.

Escena muy ilustrativa cuando CODECA manifestó en agosto 2018 exigiendo la renuncia del Presidente y expresó su apoyo a Mayra Véliz, entonces secretaria general del MP
Escena muy ilustrativa cuando CODECA manifestó en agosto 2018 exigiendo la renuncia del Presidente y expresó su apoyo a Mayra Véliz, entonces secretaria general del MP. Foto: MP

Los derechos de los ciudadanos continúan siendo violentados, ahora en más diversas y variadas formas.

Ahora si me permiten y aun siguen leyendo, analicemos esta comparación: los grandes líderes populistas “coinciden en tomar una parte de la población y volverla el enemigo interno”, la idea es establecer por un lado al pueblo y por el otro, a lo que Álvarez denomina como el “anti-pueblo”, con el objetivo de sembrar odio en la población.

Me parece que este aspecto está muy presente en la lucha contra la corrupción porque si bien se exhiben a los corruptos públicamente, no es a todos los corruptos, sino solamente algunos de ellos, para sean el objeto del escarnio y del rechazo de la sociedad. Así, lograron que se instalara la idea entre la gente de que quienes cuestionan la gestión del MP es porque están a favor de “los corruptos”.

“Todo se refuerza con actos de adoctrinamiento masivo, en radio, tv, redes sociales…”, continuaría yo ese pensamiento con otros ejemplos como conferencias de prensa, entrevistas, diapositivas, etc., que terminan exaltando a los personajes que, en este caso, se posicionan como paladines de la justicia, que todo lo hacen en nombre del pueblo y para el pueblo.

Puede que sea yo el que está perdiendo la razón, es una hipótesis que no pretendo descartar, es más, procuro mantenerla como posibilidad. Pero tal vez, solo tal vez, esta comparación les haga más sentido si la ex fiscal general termina encabezando una plataforma política partidista en el próximo proceso electoral. ¿Acaso es descabellado pensar que el populismo puede también jugarse desde el sector justicia? Si así se comprueba, solo recuerden que se los dijo un desquiciado.

 

 

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