LA CLAVE PARA QUE GUATEMALA LIDERE AL MUNDO

ESCUELA

 

Por Alejandro Arroyave

Soy un fiel creyente de que el mundo, el universo, se mueve como efecto de la existencia y de la aplicación de diversas fuerzas. No soy científico, ni estudioso de la física. Llegue a esta conclusión por los caminos de la experiencia y del interés por lo que no se ve. Una cualidad que no se cultiva dentro del sistema educativo.

Es decir las causas de la vida, de lo que vivimos en este cuerpo y de lo que vemos con estos ojos de carne, no se encuentra en el plano material. Si aprendemos a leer algunos factores de lo que no está, podemos entonces encontrar oportunidades en problemas que, sin esta perspectiva, nos parecieran solamente una pena.

Desde ese punto de vista es que pude percibir la existencia de una enorme oportunidad para nuestro país: el fracaso de su sistema de educación.

Lo subrayo y toda la cosa, porque es así de importante lo que intento expresar. Lo que por años nos ha parecido como un obstáculo insuperable, mayormente a causa de la corrupción y negligencia imperante en los diferentes gobernantes, podría ser ahora la puerta hacia nuestro renacimiento como nación.

Si los resultados de las evaluaciones realizadas el pasado 2013  nos señalan que de los alumnos evaluados, del sector público y privado, reprueban en un 93%  las matemáticas, y en un 76% la lectura; el mensaje es claro y contundente: el sistema ha fracasado.

Pero ese no es motivo para desanimarnos. Del fracaso se aprende mucho más que del éxito. En lo relacionado a la educación, nuestra conciencia de fracaso coincide con la presencia y promoción, cada vez más intensa, de modelos alternativos que están marcando el camino a la evolución educativa.

En palabras simples, es el momento idóneo para hacer del fracaso de nuestro sistema educativo una oportunidad para replantearnos nuestra visión de la educación. No tenemos por qué seguir las mismas reglas que la industria educativa mundial. Si se quiere, para nosotros no funciona.

Después de estudiar, ligeramente aún, modelos como los aplicados aquí mismo en Guatemala, en Acton Academy, que reúne lo mejor de diversos métodos, o en la Escuela Caracol, que aplica la pedagogía Waldorf; estoy convencido que es esta nuestra oportunidad de oro para liderar al mundo en términos de educación, si desafiamos a la industria educativa a nivel global, creando una realidad que le obligue a replantearse.

Pero empecemos por el primer paso, ahora un liderazgo que muestre el ejemplo resulta valioso, urgente y oportuno. Mientras Acton Academy propone apostarle a la tecnología y salirse radicalmente por completo del sistema institucional, Escuela Caracol hace lo suyo con otra propuesta igualmente radical: la educación desde una perspectiva espiritual.

Escuela Caracol tiene además otra particularidad, el 70% de sus estudiantes son becados, lo que propicia una relación entre estudiantes en la que desaparecen los desequilibrios sociales, étnicos y económicos, lo cual hace de esto un modelo aún mucho más interesante y urgente de apoyar para nuestro país.

Cualquiera persona interesada en apoyar y sumarse a la vanguardia educativa debe visitar:  www.escuelacaracol.org

En lo que al sistema de educación pública se refiere, no perdemos nada si abandonamos los modelos educativos tradicionales, nos replanteamos y refundamos por completo nuestro sistema, de forma tal que introduzcamos y apliquemos modelos que nos impulsen en el avance hacia la evolución de la humanidad.

Una nueva educación que abandone el objetivo de crear ciudadanos estandarizados y controlables, por el contrario, que valore los talentos que se encuentran en cada niño y niña, acompañando su formación académica con la firme convicción que en cada uno de ellos reside un genio capaz de cambiar el mundo. Es un destino que está a nuestro alcance.

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