La disfunción narcotizante de las redes sociales de internet III

Óscar Gómez-Barrios

Edición: FEB 2013
Autor: Óscar Gómez-Barrios
Correo: oskkargommez@hotmail.com

En otra publicación mencioné que llama la atención la cantidad de personas que buscan pareja en Internet, las que incluso después de conocerse, se han casado y han vivido felices para siempre, lo que sería una ventaja de estas herramientas para aquellos con una marcada timidez, no obstante, también puede derivar en terrible frustración sentimental que orillaría a depender de estas redes.

Pues bien, refiriéndome a esto último, cuando una persona tiene una ausencia, al no saber hacia dónde quiere llegar o cuál es su meta o misión en la vida, fácilmente cae en este tipo de redes, porque tiene que encontrar un mecanismo de compensación de esas ausencias. Esa soledad que se compensa con un computador y una red social, alternativamente se puede ir compensando por otras vías como las drogas, el alcohol, el suicidio y la violencia, ya que lo virtual no va a llenar después de mucho tiempo.
En mi opinión, está claro que al menos en los niveles medios y altos de países como Guatemala, la adicción a las redes sociales se expresa fuertemente. Para el psicólogo Eddie Medina de la Escuela de Psicología de la Usac, el efecto de disfunción narcotizante se manifiesta simplemente debido a la curiosidad de los usuarios por conocer qué amigos les escribieron, qué les comentaron y qué subieron los demás.

Y es que los comentarios que se originan a partir de una fotografía que fue publicada por algún internauta generan un proceso de satisfacción humana, ya que es necesario para las personas sentirse con identidad. “Lo que le escriban le dice al usuario que los otros lo valoran, porque en la vida real nadie lo conoce, lo alaba ni le habla. Esa parte humana se desarrolla a través de las redes sociales de Internet”, opina Medina.

En la actualidad hay disponibles medios móviles de conexión a Internet, y su uso prolongado representa una serie de riesgos, puesto que con estos dispositivos una persona puede tener en la palma de su mano las mismas funciones que una computadora, y por ejemplo si va manejando su carro se puede distraer y sufrir un accidente. Además si una persona pierde u olvida su aparato, es probable que se estrese, enajene y desespere. Incluso estos sistemas de socialización virtual, los móviles principalmente, alejan a las personas que están cerca. Solo hay que fijarse en un restaurante: hay cinco individuos con sus respectivos teléfonos alrededor de una mesa, pero ninguno se habla entre ellos. Están comiendo y compartiendo pero todos están pegados a sus teléfonos. “Ahí hay una narcotización de las redes sociales por medio del teléfono”, indica Medina.

Dentro de los elementos analizados por los sicólogos destaca el hecho de que los usuarios de las redes sociales suben a sus cuentas fotos de sus casas, familias, carros, amigos y hasta mascotas, sin ningún tipo de meditación ante posibles consecuencias, como en el caso ocurrido en agosto de 2011, cuando fueron encontrados los cadáveres de dos adolescentes contactadas por Facebook, en claro ejemplo de mal uso de esta plataforma. En mi último análisis hablaré acerca de la necesidad humana de exponerse y los efectos y síntomas de la adicción a Internet.

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