La fea verdad… ¿Y qué pues? (Parte I)

Alejandro Arroyave

Edición: Enero 2013
Autor: Alejandro Arroyave

La verdad es muy simple: la situación que vive el país es tal cual la hemos elegido y consentido. Y el panorama de posibles candidatos para optar a la Presidencia para los próximos 4 años no es nada alentador.

Aunque resulta muy cínico, esos son los candidatos que nos merecemos como pueblo al continuar permitiendo que nos compren la voluntad con cualquier regalito o beneficio, y no exigir que se la ganen con propuestas, transparencia y credibilidad. Cada cuatro años continúa la misma ordeñada a las arcas de la Nación que levanta una nueva camada de millonarios y que sigue engordando los bolsillos de grupos enquistados en el Estado. Lo peor de todo es que la burla a la democracia no sólo es por parte de los políticos; empresarios, agencias de publicidad, medios de comunicación, municipalidades, comunidad internacional, y todos nosotros con nuestros votos irresponsables e ignorantes, le hemos dado la espalda.

Pues con esa clase de áspero pero necesario cinismo, aprovecho este inicio del 2013 para expresar mi opinión acerca de quienes se perfilan desde ya como candidatos potenciales a la Presidencia en las próximas elecciones. Excepto a uno, a las personas que mencionaré tanto en la primera como en la segunda parte de este tema las conozco personalmente; y esas experiencias, junto a lo que se conoce de su acción pública, son la base del criterio que me he formado sobre ellas.

Es de reconocerle que ante todo el desgaste que arrastra desde el gobierno de la UNE, Sandra Torres, fue la primera en regresar a las tablas y empezar a recuperar la confianza de sus bases para intentar legitimar su candidatura. Si bien su partido y bancada sufrieron considerables bajas, aún conserva un porcentaje de seguidores que le reconocen el haber logrado la instalación de programas de asistencia social que continúan vigentes hasta la fecha. Y continúan vigentes por la sencilla razón que eliminarlos hubiera traído un desgaste político terrible que el gobierno Patriota no estaba dispuesto a sufrir, por lo que optó por reducir su alcance.

Respecto a Sandra no podemos olvidar sus claros rasgos de autoritarismo, ni tampoco que estos programas sociales fueron instalados como soporte a una plataforma electoral que al final no le dio el fruto esperado. La mano implacable de Sandra Torres, sin ser electa, fue la responsable de la ejecución de un considerable porcentaje del presupuesto de la Nación; sus manos no están limpias y no le será tan fácil lavárselas.

Recuerdo que a ella y a Álvaro Colom, los conocí durante un viaje a Miami, invitados por un amigo mutuo. Desde el principio pude discernir el dominio que ella tenía sobre Álvaro, tratándolo como quien lidia con un hijo adolescente que no puede consigo mismo. Sandra es una de estas personas dispuestas a hacer lo que sea con tal de obtener lo que desean, sin importar a quien tengan que pasarle encima. Es una titiritera innata. Su divorcio fue una clara prueba de ese rasgo de su personalidad. Considero que Sandra es una muy buena ejecutora de planes, buenos o malos, pero que carece de la sensibilidad humana necesaria para gobernar con equidad.

De Baldizón hay mucho de qué hablar. Para empezar es importante entender que su acceso a la segunda vuelta en las pasadas elecciones (2011) radicó en la considerable tendencia de rechazo de la población al retroceso que podía significar la promesa de “mano dura” por parte de un ex militar. Baldizón nada bruto ni perezoso, identificó que ese segmento de la población se ubicaba en el interior de la república y empezó a repartir regalos y a prometer cuanta maravilla pudo. Desde el bono 15 hasta llevar a Guatemala al Mundial. Su forma de hacer política me parece, no sólo demagogia, sino una verdadera payasada. Pero lo peor de todo es que nuestro pueblo ignorante ha gustado de sus espectáculos, tanta novela y comedia entre su gritería al estilo pastor evangélico y sus lentes marca Baldizón, ha terminado por posicionarlo en una de las figuras más reconocidas por el pueblo.

Sus brillos iniciales con los que logró posicionarse como defensor de los ciudadanos ancianos, quedaron atrás. Desde que pasó por la Presidencia de la Comisión de Finanzas en el Congreso su carrera política tomó un tinte oscuro con matices de falsedad y traición. Para hacer crecer rápidamente su bancada, Manuel ha repartido pisto a diestra y siniestra para que abandonen su partido defraudando el proceso democrático y debilitando la poca institucionalidad de los partidos. Lo mismo sucedió con la bancada de los morados de Roberto Alejos, pero de él hablaré en la segunda parte.

A Manuel Baldizón lo conocí cuando por una invitación de Carlos, un buen cuate en ese entonces, asistí a la presentación de un proyecto residencial de una empresa propiedad de Manuel Baldizón; la misma que posteriormente desarrolló el complejo Mundo Maya International Mall que le robó 2,600 metros cuadrados al lago Petén Itzá.

Para Baldizón su prueba de fuego está por venir, si quiere validar y conservar su posicionamiento debe hacerlo mediante política de fondo y no fantochadas. Si no es por su nombre que sea por el de su respetable señor padre, pero debe abrirse al diálogo y a los medios de comunicación; en lugar de andar comprando cableras, radios, periódicos y cuanto medio se le antoje. Así no se edifica la credibilidad, esa se construye dando la cara a las críticas.

El tercero en sacar la cabeza, y también muy a pesar de la fuerte persecución que sufriera el pasado año por el caso de la toma de Pavón, fue Alejandro Giammatei; la cual casi lo deja fuera de la contienda. A él debe reconocérsele su carácter firme, y de hecho en la proyección de esa personalidad fue que se basó su imagen pública para restarle votos a la oferta de mano de dura del Partido Patriota durante las elecciones del 2007. No obstante, debajo de ese carácter firme se esconde un despotismo que hace que quienes lo conocen coincidan en señalar su testarudez. No es una persona que inclina su oído para recoger diferentes perspectivas. De hecho, en más de alguna ocasión se negó a hablar con medios de comunicación que publicaran aspectos negativos o cuestionables acerca de su persona.

A Giammattei lo conocí precisamente en el día de las elecciones generales 2007. Recuerdo que estaba entre los 4 candidatos de mayor preferencia en las mediciones de intención de voto. Durante el día realizó un breve paseo por el centro de conteo en el Grand Tikal Futura Hotel, y al ser increpado por mi persona, su respuesta fue: con usted no hablo porque siempre habla mal de mí. Durante la noche, horas antes del conteo final, intenté obtener declaraciones y fui a tocarle la puerta a la suite presidencial que, con mucho esfuerzo, había logrado quedarse con ella como un mensaje de confianza en su victoria. Tras insistir en una entrevista, uno de sus achichincles, sin poder verme a los ojos, se limitó a decir: el señor presidente no quiere ser molestado. ¡El señor presidente!… vaya vos.

En lo personal, aunque no soy psicoanalista, creo que Alejandro Giammattei sufre del complejo de Nerón: una persona autoritaria, centralista, autocrática y que se cree autosuficiente; lo cual no fuera delicado si al engreído solo tuvieran que soportarlo sus familiares y allegados, pero si se trata de un gobernante esto se torna grave.

Así lucen los presidenciables para el próximo período, aunque expresarlo suene tristemente cínico. Somos un país sin liderazgo puro, un país enredado infectado por la corrupción, la mentira, el abuso y la falta de transparencia; todos frutos de una sociedad de secretos y apariencias

También es cierto que, si no se reforma profundamente la Ley Electoral y de Partidos Políticos, llegue quien llegue tendrá que llegar, tal cual funciona nuestra broma de democracia, con los compromisos de los grandes dueños de este país que tirarán de la correa cada vez que el nuevo Presi se les salga del guacal. Así son de feas las cosas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *