LA JUGADA SUCIA DE MARTÍN MACHÓN

 

webMartín Machón fue durante mucho tiempo un referente del país. Uno de los primeros futbolistas en tener éxito en el extranjero. Figura indiscutible de la Selección Nacional, pasó por el futbol estadounidense y mexicano, destacando por su técnica y su calidad como jugador. Sin embargo, a quien se le conociera como un “caballero de la cancha”, saltó al campo de la política para hacer su jugada más sucia: un contrato millonario lleno de anomalías.

A principios del mes de noviembre, Rubén Alfonso Ramírez, el Ministro de Educación (MINEDUC) nombrado por el presidente Alejandro Maldonado Aguirre, anunció que la cartera había solicitado a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) una investigación sobre el proceso de contratación de 2 millones de mochilas por parte de la Dirección General de Educación Física. En sus palabras señaló que “Queremos que se aclare totalmente todo y que se lleve a los tribunales a los ingratos que cometieron esta tremenda corrupción que nos sigue haciendo daño en el Ministerio por los millones de quetzales que se gastaron en esto”.

A principios de este año, la compra de 2 Millones de mochilas por parte de la DIGEF fue el primer gran escándalo de corrupción que a la larga, sumada al del tratamiento de limpieza del Lago de Amatitlán y el caso La Línea, terminaron por tumbar al gobierno del Partido Patriota. Al frente de ese contrato estaba Martín Machón.

Adjudicación a dedo

El 20 de enero el MINEDUC publicó las bases del concurso para comprar los 2 millones de mochilas. El concurso llamaba la atención porque al estipular un color exacto de tela y modelo de confección, obligaba a las empresas a fabricarlas y entregarlas en apenas 40 días.

Argumentando que corrían contra el reloj por el inicio del ciclo escolar, la DIGEF de Machón creó un concurso cerrado al que sólo invitó a ofertar a seis empresas. Para Manfredo Marroquín, de Acción Ciudadana, esa era sólo una excusa porque el Ministerio no podía argumentar desconocimiento de la fecha del inicio de clases. De esas 6 empresas sólo 2 hicieron una propuesta y una ofrecía un precio Q4 más bajo por mochila que Importaciones y Distribuciones Comerciales de Guatemala (IMPRODIGSA).

Fue IMPRODIGSA la empresa que se terminó llevando el contrato multimillonario que ascendía a Q.74 Millones. Eso, a pesar que según los criterios de calificación de los ofertantes, se daban 50 puntos a la empresa que presentara el precio más bajo. La experiencia se calificaba con 15 puntos y resulto que la ganadora nunca había confeccionado mochilas.

Sin experiencia, sin nada

Cuando las alarmas por el contrato multimillonario se dispararon uno de los primeros diputados en hacer investigaciones y denuncias fue Ronald Arango del partido TODOS. En una citación en la que estaba presente Martín Machón, demostró que la empresa nunca había tenido trayectoria en la confección de mochilas y su experiencia principal era la venta de comida. Para colmo, su sede era una casa particular en la que no podía haber espacio para el equipo que requiere producir 2 millones de mochila.

Sus investigaciones también señalaban que la oferta había sido sobrevalorada en un 100% ya que se compraban las mochilas en Q.34 cuando en cualquier venta de la ciudad capital, mochilas con mejor calidad podían obtenerse por Q.15 compradas en unidad. Además señaló que no era posible cumplir con los plazos a excepción de que el contrato hubiera estado acordado desde antes de la publicación de las bases. Ante todos los requerimientos, Machón guardaba silencio.

Fuentes cercanas al ex jugador y al MINEDUC aseguran que a Machón sólo le correspondió cumplir con una orden ya que todos los detalles, incluso la empresa que debía ser contratada, habían sido definidos por el  entonces presidente Otto Pérez Molina

En esos días fueron muchas las voces que pedían que el contrato se rescindiera pero el ex jugador optó por darle continuidad. La entrega de mochilas nunca se completó. Una primera tanda fue devuelta cuando, contraviniendo las bases de licitación, se había incluido el color del entonces partido oficial (anaranjado), otra tanda se rompió a una semana de ser entregada a los estudiantes. Algunas mochilas terminaron siendo repartidas en mítines de diputados del Partido Patriota y un lote fue decomisado en un operativo en San Marcos. En fin, los únicos beneficiados fueron los dueños de la empresa y quienes ordenaron el contrato.

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