LA LOCURA DEL MUNDIAL

ENTRE LOS FANATISMOS, LOS MILLONES Y LAS PROTESTAS

DEPORTES

La Copa del Mundo organizada por FIFA es una de las justas deportivas más grandes del planeta y como tal destapa un sinfín de emociones y efectos en todos los países del orbe. Desde la antesala arrancan los fanatismos, la carrera de los coleccionistas y con ello la economía se levanta en países cuya selección ni siquiera clasificó al Mundial. En Brasil, la sede, si bien las autoridades hablan de un repunte en la economía, el turismo y la inversión en infraestructura, la población no se ha dado por satisfecha. Hay fiesta por el fútbol pero también protestas.

Joseph Blatter es Presidente de la FIFA desde 1998 su permanencia en el cargo se ha justificado gracias al despegue económico que la organización deportiva ha logrado. Cada Copa del Mundo y eventos similares no sólo son fiestas deportivas sino negocios millonarios.

El éxito del Mundial se debe, en gran medida a eso, a la posibilidad que han encontrado empresas de todo el orbe para incentivar el comercio alrededor del evento. La FIFA a través del patrocinio de grandes marcas recauda por cada Mundial US$3 Millardos y US$1 Millardo ingresa por la venta de derechos de transmisión de los partidos. La FIFA para el caso de Brasil, apenas aportará US$1 Millardo mientras que el costo total de la realización del evento podría superar los US$14 Millardos.

¿Por qué entonces realizar un Mundial? El gobierno brasileño buscó la celebración del Mundial y los Juegos Olímpicos de 2016 como una forma de colocarse a nivel mundial como potencia y argumentando ante su población que la realización dejará grandes beneficios en materia de inversión en infraestructura y turismo.

La pasada Copa del Mundo celebrada en Sudáfrica dejó al país un crecimiento del 0.5% en su Producto Interno Bruto (PIB), según un estudio realizado por Citibank mientras que las ganancias obtenidas por FIFA serían el equivalente al 0.7% de ese mismo PIB. Una ganancia más alta sin tener que lidiar con los problemas sociales que enfrentan los organizadores. A este negocio buscan sumarse países de todo el orbe.

La fiebre en Guatemala

La televisión, la radio, el internet y las vallas publicitarias se llenan de propaganda de marcas que aunque no son patrocinadores oficiales de la fiesta deportiva aprovechan la ocasión para promover sus productos. Samsung, por ejemplo, afirma tener un incremento cercano al 25% en la venta de televisores.

La compra basada en el “efecto Mundial” que se genera en los aficionados empieza a ser notoria en la adquisición de camisolas. La Cámara de Negocios Guatemalteco Americana (AMCHAM) estima que uno de cada 10 guatemaltecos tiene una camisola de una selección que participará en el Mundial. La cifra hace mención no de cualquier camisola, sino de camisolas originales que en el mercado pueden tener un precio superior a los Q.400. No toda la población puede darse estos lujos y es por ello que en la economía informal los percheros se llenan de copias de dichas camisolas. En la Plaza El Amate, sobre la Sexta Avenida de la zona 1 y en diferentes mercados y comercios del país pueden adquirirse estas camisolas cuyo precio ronda los Q.70 con la ventaja de poder negociarlos. Los vendedores afirman que para este Mundial hubo un descenso. Mientras en años anteriores vendían entre 10 y 15 camisolas diarias esta vez apenas se superan las 10 ventas.

¿A qué país le van los guatemaltecos? En su mayoría los vendedores  afirman  que  hay  predilección por las camisolas, bufandas, banderas, sobreros y posters de Brasil, Argentina y España.

Guatemala participa de una competencia mundial, la fiebre por llenar el álbum del Mundial que desde 1970 es comercializado por Panini. En Guatemala salieron a la venta 200,000 álbumes y 8 millones de sobres con 5 estampas cada uno. Desde el 21 de abril que salió a la venta, la encrucijada por conseguir las 640 estampas del álbum empezó. Días después ya se podía ver como las estampas invadían gran parte de negocios y calles de nuestro país, sobre todo en la zona 1 de la Capital. El intercambio es algo fundamental para poder llenar el álbum cuanto antes. Renato Mendieta, un gran fanático del futbol que completó su álbum en tres semanas nos cuenta: La estampa más difícil de conseguir fue la Panini. Tuve que intercambiarla por la de Lionel Messi más Q.15. En el mercado de las estampas, la mayoría cuestan Q.5, pero hay estampas como la de Cristiano Ronaldo, Lionel Messi, el escudo de la selección de Alemania o el equipo titular de España que pueden llegar a costar hasta Q.25.

En promedio un aficionado llega a invertir hasta Q.2 Mil por la cantidad de estampas repetidas. Algunas personas se dedican a venderlo ya lleno por Q1,200.

Mientras tanto en Brasil…

En el país sudamericano no todo es fiesta. La población y especialmente los jóvenes han paralizado diversas ciudades y han organizado protestas en contra de la justa deportiva. Acusan al gobierno de invertir en algo superfluo. Lo cual no está lejos tomando en cuenta que en Brasil, si bien hubo una reducción de las desigualdades, aún hay un 30% de la población en situación de pobreza.

Las proyecciones del gobierno brasileño aseguran que se terminarán creando 700 mil nuevos empleos, que el país disfrutará de los US$14 Millardos invertidos en obra pública y que el crecimiento resultante alcanzará un 0,26% del PIB. Según el Instituto Dataflha, el 55% de los brasileños no cree en las estimaciones del gobierno. En gran medida esto se debe a que la mayor parte del gasto en infraestructura está relacionado con la construcción de estadios. Algunos estadios están construidos en locaciones en extrema pobreza en las que ni siquiera asistiendo todo el pueblo a los partidos podría llenar su capacidad. En Sudáfrica por ejemplo, muchos de los estadios han quedado en desuso y se han convertido en un peso para las administraciones locales.

Seguramente la locura del Mundial nos ha atrapado a todos de una u otra manera, solo el tiempo dirá que tan buenos resultados dejó para cada país que se dejó llevar por la fiesta del fútbol.

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