LA MESA ESTÁ SERVIDA

Una de las preocupaciones de todas las familias por estas fechas, está en torno a la mesa navideña.

DANILO ROCA: OPINA
Edición: 56
correo: daniloroca08@gmail.com

Los proveedores del hogar, comienzan a pensar cómo lograr que en familia aunque sea por unas horas los problemas cotidianos no sean invitados a pasar por la puerta de la casa.

Y Dios para quienes creemos en su providencia. La suerte para quienes menos religiosos creen que la vida es un juego de azar. Y el reconocimiento a la audacia de superar los problemas, para quienes se constituyen como el centro y únicos héroes de todos sus actos…Por la razón o creencia que sea…siempre una luz de esperanza se encenderá en torno a los alimentos esa noche en que finalmente nos rendimos a la paz. Aún cuando no es la celebración del año nuevo, se hará un recuerdo individual o colectivo de las incidencias del año.

La celebración del año nuevo tiene otras implicaciones diferentes. Salvo que decidan ser anfitriones, la familia si ya está constituida por adolecentes con pretensiones de adultos y adultos, desintegraran el calor familiar, para buscar el mejor lugar y recibir el año nuevo enfiestados.

Por eso la navidad, es quizá el momento familiar más íntimo y cercano a quienes con nosotros disfrutan o sufren las incidencias de la vida.

Quizá lo más difícil de éste tipo de celebraciones es transferir el éxito o fracaso con el que nos ha tratado la vida a un entorno frío y distante, el del resto de la gente, que una sociedad poco solidaria y con un extraño egoísmo producto de la desconexión social, nos hace incapaces de aceptar que somos todos el resultado de nuestro entorno y de las condiciones que esa sociedad organizada nos ofrece para nuestro crecimiento humano, laboral, educativo, económico y social.

Preferimos pensar, no sin vergüenza íntima, que si no tenemos trabajo, es por culpa nuestra, si nos cortan la luz, es por indolentes e improductivos, y nos da mucha, muchísima pena con nuestras familias y más, que se enteren los vecinos de nuestras miserias y angustias.

Todo lo que implique limitaciones o inocultable pobreza, nos humilla frente a los demás y cada quién desde su trinchera privada se exhibe, si puede, entrando bolsas llenas del supermercado para que lo vean los vecinos como un trofeo, aunque otras veces le pidan al dueño de la casa, al de la basura y otros servicios que regrese la próxima semana para cumplir con el pago.

Sólo los del cable no piden permiso para cobrar. Cada cinco minutos en la televisión y si tiene teléfono, bastante más seguido, son implacables en el cobro del servicio…ofrecer algo si paga antes del vencimiento de la factura y torturarlo a partir de que se venció. Una versión legalizada de acoso, coacción y chantaje que no constituye delito por la voluntad de la empresa.

Así estamos, cada día más comunicados, pero extrañamente aislados, contamos con todo el instrumental para enterarnos al instante de lo que sucede en el mundo, pero muy poco sabemos de lo que le sucede al vecino y aún a nuestra familia, si las distancias hacen más difícil compartir las incidencias de la vida.

Felicitamos o insultamos en el Messenger o el Whatsapp pero regularmente no hablamos. Somos famosos entre las multitudes que no conocemos pero tímidos en las reuniones. Las posadas que convocaban al barrio en alegre conjuro de devoción, confraternidad y convivencia, parecen prácticas en desuso y poco concurridas.

Si no fuera por el esfuerzo del cura de la iglesia más próxima, que aun se esfuerza por provocar entusiasmo para asistir a la remembranza de los apuros de José y María por encontrar el establo que reciba tibiecito a Jesús, muy pocos signos encontramos, de lo que un día fueron las esperadas posadas de diciembre, el sonar de las pitos, chinchines y tortugas.

Y no es extraño encontrar a San José con el pelo al aire a bordo de un carro que bocinando lo lleva a cien kilómetros por hora a su destino.

Creo que hay más entusiasmo por celebrar al diablo, el siete de diciembre. Disimulando que si el hogar del siniestro personaje es el infierno, lo único que se hace al quemarlo es devolverlo momentáneamente al hogar haciéndole una campaña.

Y afirmo momentáneamente, porque don Chamuco parece que ha abandonado las encendidas brasas de su cama, para acompañarnos a los seres vivientes por todos los lugares de la tierra.

O quizá sea una excusa para echarle la culpa, y sentirnos inocentes cuando hacemos daño. Porque cuando creemos que son buenas, proclamamos que fuimos nosotros, olvidándonos de Dios.

Incluso somos más generosos con Santa Claus, aunque en complicidad con el comerciante nos haya dejado sin un centavo. ¨Nenes no se duerman sin ver que les trajo Santa Claus. Veremos si se portaron bien o mal¨ nos apresuramos a decir, sin olvidar lo duro que fue ajustar para el regalo

Aquí Santa Claus. En otros países Los Reyes Magos se llevan las palmas… una estrategia de ventas, siempre buscando culpables, para no sentirse tan mal por la trabada que nos dieron.

Pero lo cierto es que todos de una manera u otra, celebraremos la navidad con ponche, pavos y pierna con tamales o gallinas disfrazadas de pavo.

Tradicional desayuno navideño guatemalteco. Foto: Luisfi, Wikimedia Commons.

De una manera u otra la celebración adormecerá por unas horas esa angustia traviesa que no se irá del cuerpo hasta que la sobornemos con guaro.

Y será inevitable recordar, lo que nos ha pasado, nos está pasando o nos puede pasar… En mi caso, lo del futuro, me lo reservaré para la publicación de enero.

Que en mi juicio, de goma o todavía celebrando la Guadalupe reyes… Esa festividad que arrancó el doce de diciembre con la celebración de la Virgen de Guadalupe en nuestro santuario, que gracias a Dios, vestidos de inditos e inditas los niños, no fueron acusados de discriminación y burla y sometidos a un tribunal de menores en conflicto con la ley penal, y lograron sin problemas tener su fotografía histórica.

Fiestas que gloriosamente terminan, cuando la piel adquiere ese color cobrizo parecido al de los camellos de los reyes magos, matizado por el tostado y alcoholizado rostro.

Ya en enero no nos vamos a poder seguir haciendo los desentendidos con lo que está pasando y que comenzará a dominar el escenario económico, político y social de los guatemaltecos, a partir de los primeros meses del próximo año.

La economía terminará de tronar por acción y gracia de los Espanta-Inversiones que se apoderaron del país o ya sin ellos con gran esfuerzo se iniciará su recuperación.

La política se definirá o en la confrontación que nos haga experimentar lo que se siente defender derechos en las calles y enfrenarnos a los que con garrotes y gasolina saquean e incendian la paz social o desempolvando una pistolita para defender, lo que no se hizo a tiempo.

La ambición hecha hambre, miseria, enfermedad, inseguridad llevada a su máxima potencia y todos arrepentidos de haber permitido la debacle.

Un Palacio Nacional con un rótulo para conseguir recursos que luzca una manta pintada a mano que se lea ¨Se alquila¨ y de repente la Casa Presidencial con una fila de aspirantes amenazando al que se encuentre adentro que tiene pocas horas para desocupar.

Por todas esas razones la mesa está servida para esta Navidad, unas con viandas. Otras con un poco de alimento, menguada alegría y un montón de cobros y facturas sin pagar.

Cumplo con estar presente hoy, que todavía tenemos derecho a pensar que la Navidad es una buena fecha para estar contentos.Para celebrar y meditar si todo lo que veamos en la mesa, este veinticuatro, será suficiente para motivarnos pensar, si con abundancia o pobreza, seremos capaces de tenerla el próximo año.

Veinticuatro de diciembre, siempre habrá, arbolitos, nacimientos, ponche, posadas y santa closes, quizá también.

La naturaleza humana, en campos de concentración o en dictadura, tiene una extraordinaria capacidad de sobrevivir y mucho más y mejor en libertad y democracia.

Confiando en eso yo espero que felices, seguros, sanos, con trabajo y con ilusiones podamos encontrarnos el próximo año por estas fechas… Pensando…para bien…Gracias a Dios perdieron y se fueron los malos.

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *