La Trumpada a la clase política de Estados Unidos

 

Por: André Casasola

La noche de ayer el mundo entero se paralizó, prestando su total atención a las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Por primera vez en años, la contienda mostró un equilibrio entre los demócratas y republicanos -representados por Hillary Clinton y Donald Trump-, pero pese a eso, las encuestas y gran parte de la población tanto estadounidense como mundial se inclinaban por Clinton para ganar unas votaciones que independientemente de quien quedara electo, impactarían directamente en la política y economía internacional.

Al finalizar el conteo de votos, los resultados tomaron por sorpresa al mundo; Donald Trump fue electo como el 54vo presidente de Estados Unidos tras obtener 279 votos electorales de los 270 necesarios para ser declarado ganador virtual, aunque no se hayan terminado de escrutar los votos totales. El pueblo estadounidense, cegado por el discurso y la postura en muchas ocasiones machista, xenófoba, racista e intolerante de Trump, bajo el lema de Make America great again –Haz nuevamente grande a Estados Unidos-.

Con esto, Trump ha devuelto el poder político a la raza blanca, después de ocho años bajo el poder de Barack Obama, el primer presidente afroamericano en la historia del país. La votación mayoritaria de los anglosajones -63% de los hombres y 53% de las mujeres- fue determinante para darle la victoria al candiato del Partido Republicano, que también obtuvo la mayoría de votos en el Senado y la Cámara de Representantes, las dos Cámaras legislativas del país.

Los resultados de las elecciones mostraron el rechazo por parte de la raza blanca no solo a Clinton -quien sufrió una campaña de desprestigio días antes de las votaciones- sino también a Obama y su gestión, que implementó medidas inclusivas para los millones de migrantes, quienes son considerados una de las bases principales de la economía de Estados Unidos. La victoria de Trump evidenció la coalición de los votantes blancos que sienten que la inmigración, la globalización y la diversidad cultural está usurpando su tierra.

Estas elecciones, que se centraron en campañas explosivas, populistas y polarizantes, evidenciaron el miedo de las minorías étnicas hacia la victoria de Trump, quien ha declarado en más de una ocasión sus intenciones de expulsar a los inmigrantes ilegales que actualmente residen en Estados Unidos y la posterior construcción de un muro divisor en los 3,200 kilómetros en la frontera con México, como medida extremista para frenar las inmigraciones.

La Trumpada al establishment

Donald Trump, antes de anunciar su candidatura e iniciar campaña en junio del 2015, era conocido por su inmensa fortuna, un patrimonio exhorbitante y por ser una figura pública a base de su programa El Aprendiz. Considerado por muchos y por sí mismo antipolítico, Trump fue la representación de la frustración y cansancio del pueblo blanco de clase media y alta con respecto a la supuesta amenaza que representa el crecimiento constante de las minorías alrededor del país. “Yo no soy un político. Los políticos no actúan. Yo soy el contrario” ha declarado en más de una ocasión.

Trump ha sabido conectar el temor de la sociedad blanca de perder su lugar privilegiado en un país cada vez más diverso con sus ideales y promesas de campaña. Con esto, logró algo que Clinton no supo aprovechar; movilizar totalmente a sus simpatizantes. El 70% de los votantes fueron de raza blanca, eso significa que el 30% de los votos los representó el grupo de minorías. Esto fue fundamental para la victoria del nuevo Presidente de Estados Unidos.

Las repercusiones políticas y económicas tras la victoria de Trump

La inesperada victoria de Trump en las elecciones no ha tardado en afectar directamente la economía mundial y las principales Bolsas de Valores. El índice FTSE 100 de la Bolsa londinense sufrió una caída de 0,7%, el Nikkei japonés cayó en un 5,4%, el Hang Seng de Hong Kong y el ASX 200 de Australia cerraron con una pérdida de 2,2% y 2,1%.

Sin embargo, los principales afectados por la victoria de Trump somos los países latinoamericanos, que según estudios, cada año recibimos más de US$ 65.000 millones en remesas enviadas por inmigrantes desde Estados Unidos. Además, el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, conocido como Nafta, sufrirá modificaciones que afectarán directamente a México, imponiendo un arancel de 35% para importaciones desde el país mexicano.

A la espera de una confirmación, se espera que las monedas latinoamericanas sufran un declive en relación al dólar estadounidense. El principal afectado ha sido México. Antes de concluir las elecciones ya se registraba un declive de 8,5% en relación al dólar. Por otra parte, el real brasileño cayó en un 2,5%; un impacto menor que México porque su economía tiene una integración menor a la mexicana con Estados Unidos. Se espera que el peso colombiano también sufra un declive significativo.

Es muy pronto para realizar un análisis debido sobre las consecuencias que traerá para Latinoamérica la victoria de Trump; sin embargo, viendo el impacto inmediato en la economía mexicana, se espera que las demás monedas colapsen paulatinamente.

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