“LA ÚLTIMA” DEL GENERAL

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El juicio por genocidio en contra de Efraín Ríos Montt y José Rodríguez Sánchez nuevamente ha quedado suspendido debido a recursos legales interpuestos por la defensa del ex Presidente de facto. Debido a la importancia para el país que tiene dicho juicio y a que la salud de Ríos Montt probablemente no le permitirá mayores comparecencias públicas, publicamos la siguiente entrevista, probablemente una de las últimas si no la última, concedida por el General, en mayo de 2008, siendo diputado. La entrevista fue hecha por Alejandro Arroyave para la desaparecida Revista …Yqué?, en la cual tiene sus raíces este medio. La presentamos completa como un aporte para el debate nacional.

“YO NO SOY GENOCIDA”

Entrevista a Efraín Ríos Montt, 7 años atrás

¿Qué nos puede contar acerca del fraude electoral del que fue víctima Guatemala en 1974? ¿Qué datos nos puede dar? ¿El responsable fue Arana? ¿Cuáles fueron las razones? Efectivamente en 1974, el Frente Nacional de Oposición, que me apoyaba, ganó las elecciones abrumadoramente, pero una Comisión Presidencial integrada por ministros y diputados oficiales descubrió un fraude electoral que se ejecutaba en los sótanos del Palacio Municipal. Como en todos lados se cuecen habas, esa delegación presidencial que visitaba la Municipalidad obtuvo pruebas para negociar la Presidencia por la Municipalidad. Cuando los votos llegaron al Congreso, los diputados encargados del conteo respectivo con sorpresa descubrieron que por cada dos votos del candidato oficial, había uno del Frente Nacional de Oposición. Esa es la historia, en pocas y amargas palabras… y como la historia la cuenta el ganador y el interesado, de todas maneras el pueblo tuvo otro motivo para desobedecer al Estado.

¿Cómo se da el Golpe de Estado promovido por los oficiales jóvenes? ¿Cómo resulta usted autoproclamado Presidente de la República? Como se da el Golpe de Estado, no sé. De acuerdo a lo que se ha publicado, el día del golpe, previa consulta a otros generales, por la radio hicieron llamado a algunos civiles y militares, entre los que estaba yo. Fui el único que llegó. Al inicio se conformó una Junta Militar de Gobierno sin embargo, por los intereses particulares de cada uno de los miembros, que no sólo afectaba el movimiento sino además estaba causando divisionismo, se tomó la decisión de unificar el mando en mi persona.

A usted se le señala como responsable de más de mil muertes provocadas por el enfrentamiento armado. Usted ha dicho en varias ocasiones que no tuvo conocimiento de las mismas, ¿Cómo pudo pasar eso siendo usted la cabeza del Estado? No quisiera creer que tal número de bajas hubiesen acaecido durante los casi cuarenta años de Guerra Interna y mucho menos aún en los 18 meses que estuve al frente del gobierno. El debate se centra en estadísticas derivadas del heroísmo de unos o de la temeridad de otros, no los hechos reales. Fueron cuatro décadas de combates, secuestros, escaramuzas, sabotajes, asesinatos y guerra sin cuartel en todo el país. Mientras los anticomunistas hacían uso de las fuerzas del Estado, los comunistas entrenaban a la población civil, con apoyo internacional. Recuerde que Guatemala estaba aislada por Europa y América, era lógico que los comunistas abultaran el número de bajas para tener más financiamiento, apoyo técnico, político y mediático para aumentar las posibilidades del triunfo, las cuales estaban ya a la puerta, en marzo de 1982.

Como Jefe de Estado nunca di una orden que atentara contra la vida de un civil, por ello en mi gobierno no hubo persecución política. Estábamos en un estado de guerra provocado por un grupo al margen de la Ley, cuyas acciones eran contra la población indefensa y el Estado constituido. Es por eso que en el programa “Fusiles y frijoles”, se apoyó a la población civil, duplicando el programa de “Alimentos por trabajo” y se organizó a la comunidad para que se defendiera de las fuerzas militares, ya fueran estas del Ejército regular o la guerrilla. Alimentos y salario por trabajos comunitarios dio como resultado inmediato la paz que se anhelaba, y la derrota de la guerrilla. La misión fue defender a los más desprotegidos.

 ¿Se considera usted un hombre de paz o un hombre de guerra? No necesariamente los conceptos son opuestos, la paz es la compensación de la guerra. El hombre es un guerrero permanente, sobre todo un guerrero contra sí mismo, somos buenos críticos y sensores del vecino. Está escrito, La paz es fruto de la justicia. La paz va más allá del propio interés, pues además de ser expresión de solidaridad y fraterna convivencia, también sana el corazón del resentimiento y la frustración. En ese sentido soy un hombre de paz.

Se ha comentado que usted recibió mucho apoyo del gobierno estadounidense, afín a su ideología de derecha extrema, para eliminar por completo cualquier foco izquierdista en el país. ¿Considera usted que actualmente Guatemala necesita un gobierno de derecha o ha cambiado su perspectiva a lo largo de los años? He de pensar que la fuente de ese tipo de comentarios proviene de mis detractores, ya que los hechos dicen lo contrario. En 1982 el señor Embajador de los EE.UU. nos exigió elecciones, sin importarle si había andamiaje jurídico y político para que se realizara de forma técnica y profesional. Nos pidieron intervenir en el conflicto nicaragüense que se estaba expandiendo a Honduras y nos negamos a participar. Pienso que lo que más les obligó a no apoyarnos fue la situación internacional que nos afectaba, pues además de estar aislados física, política y económicamente, los medios de comunicación internacionales nos daban como país derrotado y caído en las manos del comunismo. Este fue su error, porque nos han menospreciado como guatemaltecos, les debemos decir que durante su guerra, la guerra que ellos provocaron internacionalmente, no necesitamos de su apoyo. Mis acciones evidencian que no soy de una ideología derecha, izquierda, ni media, ni extrema; el Estado no puede ser de derecha o izquierda, el Estado es un ente jurídico que respalda la gestión ciudadana. Me califico como práctico de una ideología cristiano-social.

¿Cómo lo quitaron de la presidencia? No me quitaron, yo me fui. Siempre he pensado que una silla presidencial, no vale una gota de sangre.

¿Usted tuvo asesores espirituales durante su gobierno? ¿Cuál era exactamente su función?  Fueron asesores técnicos, íntegros y honestos; uno Secretario Privado, otro Secretario de Comunicación Social, Secretario de Soluciones Agrarias y Secretario de Publicidad. Eso ocasionó que ciertos grupos sintieran sus intereses amenazados. Por eso, cuando me pidieron que los cambiara, respondí que junto con ellos me iba yo. Y nos fuimos.

¿Quién derribó el helicóptero en donde viajaba su hijo Romero? ¿El Ejército o la guerrilla?  Nunca investigué sobre los detalles del incidente. Sólo Dios sabe. Pero al igual que muchas familias guatemaltecas, nosotros también sufrimos en carne propia el costo del Conflicto Armado.

¿Es cierto que durante su gobierno usted convocó a los miembros del CACIF al Teatro Nacional y les señaló de ladrones? ¿Qué les habló en esa reunión? Tuve muchas reuniones con el CACIF Y quiero asegurarle que además de agradables y fructíferas, sirvieron para felicitarnos entre los que no habíamos abandonado el país y nos retábamos a trabajar por el desarrollo integral de nuestros ciudadanos. De hecho, a partir de esas reuniones surgieron varias asociaciones con sentido social. En ellas les rogaba, suplicaba y exhortaba que en vez de pagar el impuesto de guerra, pagasen sus impuestos al Estado ya que con eso podríamos ayudar a la población guatemalteca, la cual fue beneficiada y fue liberada de la guerrilla.

¿Cuál es su opinión respecto al proceder de la cúpula empresarial? Cuando se habla de la súper cúpula, se tiene en mente a los señores y dueños de las empresas más prósperas, pero son grandes y pequeñas familias que no se molestan en estar en organizaciones oficiosas. Ellos solo ponen o quitan presidentes o evitan que otros lleguen. Y quien se mete con ellos, si tiene suerte puede contar que una vez pudo ser y no fue. La súper cúpula no forma parte ni se interesa en los problemas sociales. Solo piensan en mercados, oportunidades de inversión y aumentar su capital. Cosa que no envidiamos, lo que pasa es que aman tanto al dinero que responden a tres particularidades:

Son omnipresentes, ya que a través de sus propios medios de comunicación social dicen lo que quieren, desacreditan o califican a quien deseen y son los únicos que tienen la razón.

Son omnipotentes, ya que mantienen la economía de acuerdo con los mercados internacionales aunque esto signifique una canasta básica fuera del alcance de la población.

Son omniscientes porque sólo ellos tienen la verdad, la cual comunican a los interesados por sus agentes, a sus agencias de cualquier índole y mantienen la justicia avasallada, porque la resolución sólo debe convenir a sus intereses.

Actualmente Guatemala  se encuentra de rodillas ante el crimen organizado, ¿Cuál considera que podría ser la solución? La solución es “barriga llena corazón contento”. El guatemalteco tiene hambre y quiere comer; quiere seguridad, por lo que se necesita certeza jurídica; quiere trabajo, por lo que pide oportunidad para trabajar.

Hemos visto recientemente muchas erupciones sociales, como es el caso de las invasiones y de los escuadrones de seguridad comunitaria que están tomando la justicia en sus manos ¿cree que algo similar o peor al Jueves Negro está por pasar? Las erupciones sociales que se están  dando obedecen a una falta de satisfactores a las demandas sociales, por lo que el gobierno debe poner atención ya que estas tensiones siguen acumulándose.

¿De qué decisiones se arrepiente a lo largo de su vida? De ninguna.

¿Es cierto que está creando expectativa para la candidatura presidencial de Zury Ríos?  Yo no. Este es un tema de interés y expectativa nacional cuya dinámica viene de la misma ciudadanía.

¿Cuál es su opinión de los movimientos indígenas como el de Rigoberta Menchú y el de Norma Quixtán, entre otros? Uno y otro proyecto son con fines diferentes. Desconozco el proyecto de la señora Quixtán, pero en el caso de la señora Menchú debe ser analizado bajo la óptica de un subproducto mediático. Su candidatura al Premio Nobel fue impulsado por la guerrilla y por los comunistas a nivel internacional, con el objeto de movilizar financiamiento y posicionar políticamente a la guerrilla en el contexto internacional. Sin embargo, ni a ellos les respondió la señora Menchú.

¿Qué opinión le merece los contantes señalamientos de Rigoberta Menchú hacia su persona?  Soy su principal fuente de ingresos y la razón por la que su organización se mantiene con vida.

¿Quién financia actualmente al FRG y cómo pagó su campaña? El Frente Republicano Guatemalteco es el único partido que se mantiene gracias a sus asociados y simpatizantes. Nuestras cuentas son públicas y han sido fiscalizadas por el Tribunal Supremo Electoral, la Contraloría General de Cuentas y el Ministerio Público.

La alianza estratégica entre FRG, UNE y Patriota, ¿No compromete a su partido en un futuro cercano? No es alianza, es parte de lo que se denomina gobernabilidad. Nuestros intereses no son superiores a los intereses del pueblo. En el FRG nos interesa vivir en democracia y para vivir en ella es importante el diálogo, la propuesta y la participación. Sobre estos pilares gira nuestra participación política.

¿Cómo es su actual relación con Juan Francisco Reyes y Alfonso Portillo? Normal, como amigos.

Usted actualmente no tiene nada que perder, ha ocupado los puestos más importantes de la política nacional; hoy por hoy, ¿Cuál es el sueño de Efraín Ríos Montt? Considerando la formación y experiencia política que he tenido respecto a la función pública, desearía que Guatemala contara con servidores públicos que conozcan y obedezcan la ley, servidores que también impulsen y vivan la idea de un Estado garante orientado al bien común. Para que ello sea realidad es necesario que cada ciudadano entienda que nadie puede sustituir el trabajo que en forma individual corresponde a cada ciudadano, por tal motivo declaramos que todos somos Guatemala.

De usted se dicen muchas cosas, algunos lo califican de genocida y otros le agradecen la seguridad que en su tiempo brindó al país; unos afirman que nunca logró su objetivo de ser Presidente electo porque nunca estuvo dispuesto a transar, y otros le señalan como responsable de uno de los gobiernos más corruptos, el de Alfonso Portillo. ¿Cómo responde usted a todos esos señalamientos? Se debe entender que siempre hay más de dos versiones sobre un hecho, y yo no he contado con financiamiento, ni con ONG, ni con intelectuales progresistas, ni con medios de comunicación que se arriesguen a que les quiten los anuncios -segmento que ya no necesitan los dueños de los medios-. Mucho menos con fondos internacionales para poder hacer pública mi incidencia en treinta y cinco años de la problemática nacional.

Hay que recordar el contexto de aquella época, estábamos en una guerra interna ocasionada por la polarización Este-Oeste y se luchaba por conquistar el poder. Para Estados Unidos las noticias de Nicaragua no eran alentadoras, tampoco lo era la situación en El Salvador, a quien le financiaban con un millón de dólares diarios -no me consta-, y además los comunistas guatemaltecos contaban con asesoría europea, apoyo cubano, tierra mexicana y centroamericana, más las delegaciones norteamericanas que desempeñan su mejor papel en Washington y Naciones Unidas, pasando por OEA. Situación que contribuyó al resquebrajamiento social, a la falta de autoridad del Estado, particularmente del sistema de justicia que estaba colapsado por los asesinatos de jueces y abogados litigantes.

El Convenio para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, en su artículo 2, indica que genocidio es cualquier acto cuya comisión tiene por objeto la destrucción total o parcial de un grupo de personas por su raza, credo, nación o tribu…, enfáticamente puedo decirle que YO NO SOY GENOCIDA. Al contrario, el gobierno de 1982 es el primero en la historia que pone a debate la multiculturalidad, y la participación indígena en el Consejo de Estado de nuestro país.

He actuado por convicción y conocimiento de los deberes del Estado, en función de los problemas de la mayoría de guatemaltecos, esto ha ocasionado que se levanten apasionamientos y se tengan detractores, tanto de izquierda como de derecha. Es evidente al ver la crítica al gobierno del FRG, el cual lo califican del más corrupto, prevaleciendo una campaña mediática que publicita la corrupción en ese período, bajo la batuta de una minoría oligárquica, que no cuentan lo que pasó antes ni después de nuestro gobierno. Sólo el tiempo nos calificará en su justa dimensión.

 

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