La vida después del poder

Vinicio Cerezo

 

En el marco de IV Foro Regional Esquipulas, organizado por la Fundación Esquipulas presidida por ex presidente de Guatemala, Vinicio Cerezo, se pudo apreciar el aporte de la experiencia y opiniones de 12 ex presidentes latinoamericanos en torno a la problemática compartida de la región. En ese sentido, hay mucho qué aprender de cómo es la vida después de entregar el poder…

 

 “Los presidentes deben servirse de los errores y aciertos de sus antecesores”
Entrevista a Vinicio Cerezo, primer Presidente de la era democrática de Guatemala.

Por: Alejandro Arroyave

 

Después de entregar la presidencia, Cerezo ha sido una figura muy activa en el plano nacional e internacional. Después de su último intento fallido por regresar al poder, se le ve participando constantemente en encuentros regionales, foros internacionales, cumbres, congresos, etc. Para sus críticos, esa vida de etiqueta, llena de viajes, atención mediática, elegantes eventos, cenas y cocteles, no es más que una política chic sin trascendencia. Por otro lado, sus seguidores defienden, como aporte invaluable, su promoción del debate y el diálogo regional.
Por lo apretado de su agenda, lograr esta entrevista no fue tarea fácil. Mientras el expresidente se encontraba en otros de sus viajes, esta vez en México para participar en el World Business Forum Latinoamérica, en el Centro Fox, después de ser entrevistado por TV Azteca, tuvimos una ventana de tiempo para conversar. Aquí lo más relevante de la entrevista…

 

P.B.: ¿Qué sucede inmediatamente después de dejar el poder?

V.C.: Yo me pude dar cuenta que el sistema político procura hacerlo desaparecer a uno de la escena nacional, parte de esto se debe a que algunos asesores de los nuevos presidentes tienden a convencerlos de que el presidente saliente puede quitarles el rol de conductor del país. Pero esto no es así, un ex presidente debe concentrarse en continuar aportando desde otros ámbitos. Es importante que los presidentes actuales se sirvan de los errores y de los aciertos de sus antecesores.

 

¿A qué se dedica actualmente?

Me he dedicado a buscar consensos para la integración centroamericana, para fortalecer la región y para buscar nuevas formas de desarrollo para el istmo. Por eso me decidí a crear la Fundación Esquipulas, desde donde trabajamos para conservar la paz, fortalecer la democracia y promover la integración regional como instrumento para alcanzar el desarrollo social y económico de Centroamérica y el Caribe. Así mismo, mediante Fundación Esquipulas procuramos aprovechar la experiencia de los ex presidentes.

 

A Vinicio Cerezo se le ha visto como un consejero de varios presidentes, ha sido consultado por Álvaro Colom y por el actual Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, entre otros. ¿Qué nos puede decir acerca de ese rol?

El papel de un ex presidente no es ser un consejero. Yo he procurado compartir mi opinión respecto a políticas públicas que son necesarias para el país, contribuir con mi experiencia. Lo que se busca es abrirle los ojos al Presidente hacia el futuro porque, estando en el poder, los retos del día a día lo convierten a uno en una especie de bombero apagafuegos, y eso dificulta ver hacia delante.

 

Hablando de ver hacia el futuro, ¿qué opinión le merece el destino de Serrano y Portillo?
“Siembra vientos y cosecharás tempestades”, parafraseando a la Biblia. Creo que es el resultado de haber provocado enfrentamientos violentos con sectores de la sociedad que después le cobraron la factura, aun cuando algunas posturas tuvieron algo de razón. En el caso específico de Serrano, él no se dio cuenta que no podía disponer de la institucionalidad que tanta sangre y lágrimas le costó al pueblo de Guatemala, no podía traer abajo el orden constitucional por su capricho. Además, por ser el segundo gobierno democrático se tenía una expectativa grande de su gobierno.

 

¿Por qué después que un partido político alcanza el poder tiende a debilitarse o desparecer?

En el sistema actual los partidos son conducidos a su eliminación, por la disminución de recursos y por el desgaste que conlleva ejercer el poder. A todos nos pasa que, tras el triunfo electoral, los partidos piensan que ese triunfo puede volver a repetirse y concentran sus esfuerzos en la siguiente contienda, lo que, a su vez, conlleva a una gestión deficiente que termina generando un fuerte desgaste al partido oficial.

 

Usted fue diputado, luego Presidente, después diputado nuevamente… ¿por qué cuesta tanto desprenderse del poder?
Esa es una pregunta muy interesante. Después de ser Presidente me fui al Parlacen a buscar incidir en la política regional. Luego regreso al Congreso para intentar darle continuidad a políticas públicas que no pueden concretarse en un periodo presidencial, por ejemplo, una reforma educativa necesita 15 o 20 años. No obstante, luego me di cuenta que era mejor hacerlo saliendo a las calles, desde la sociedad civil.

 

En un mundo imaginario, si usted volverá a ser Presidente contando con su actual experiencia, ¿qué haría diferente?

Trataría de no imponer una agenda, cuando uno tiene mayoría en el Congreso llega a pensar que será fácil marcar el ritmo de la agenda, y eso no funciona. Evitaría provocar reacciones negativas y concentraría más mi esfuerzo en la búsqueda de consensos. Algo que no me dio tiempo: impulsar la ley de servicio civil. Además, me concentraría en reformar la ley de participación electoral para lograr una mayor representatividad de los diversos sectores de la sociedad.

 

Después de esa última respuesta, el ex presidente se despidió pues llegó la hora de irse al aeropuerto, nuevamente.

 

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