LAS PALABRAS QUE JIMMY DICE QUE NO DIJO

EL CANDIDATO A LA PRESIDENCIA NECESITA ESTA RECTIFICACIÓN

Por: Alejandro Arroyave

paweb

En la edición del mes anterior, Perro Bravo publicó en sus páginas centrales un texto de mi autoría, titulado “Del aplauso al vituperio”. Se trata de un retrato escrito del Jimmy Morales actual, ese que empieza a disolverse en “las aguas negras de la política nacional”, una semblanza poco cómoda pero que deja ver al ser humano que habita bajo la piel del candidato.

Cuando el periodista debe lidiar con políticos culturalmente mentirosos, para extraer la verdad necesita a veces recurrir a la perspicacia y al ingenio, de modo que bajen la guardia y se pueda ver más allá del disfraz. Con los candidatos en campaña, aumenta la dificultad para obtener una apertura genuina en lugar de la misma postura actuada de siempre, políticamente “correcta” pero engañosa.

Desde el principio del encuentro con Jimmy Morales fui franco al decirle que encontraba, en su forma de hacer política, gran similitud con el “método actoral” de Baldizón. Le pedí que procurara dejar a un lado la impostación y el personaje del candidato, para conversar con mayor naturalidad. La idea era remover el telón y abrirnos paso hacia la persona.

En mi opinión, el resultado fue una representación fidedigna de un candidato advenedizo que pasa por un difícil proceso de participación en un sistema político corrompido hasta el tuétano, en el que las malas prácticas de campaña son la norma aceptada. A juzgar por las reacciones, Morales opina muy diferente respecto a la publicación.

A través de llamadas telefónicas me han hecho saber que Jimmy Morales considera que muchas de las expresiones atribuidas a él no se apegan a lo ocurrido durante la entrevista. Que para él, un presidenciable no puede expresarse de esa forma y que por eso se ha cuidado mucho en ese sentido. Y no lo dudo, pero sí tengo serias dudas sobre por qué ahora el candidato niega sus palabras. En resumen, las llamadas de atención me conminan a que revise la grabación del audio de la entrevista.

El tratamiento para una entrevista puede ser diferente dependiendo del tipo de fuente del que se trate. Es decir, si se trata de un informante cuyas declaraciones confidenciales sostendrán la historia, procuraré que la información imprescindible quede grabada. Si se trata de un candidato, para mí la entrevista comienza desde que llega al lugar de encuentro. Con esto quiero decir que tomo en cuenta todo lo que pase frente a mis ojos y oídos, incluyendo expresiones que no hayan quedado grabadas.

Cuando escribí el texto me propuse seguir fiel a la intención de descubrir ante el lector, al verdadero ser, a esa personalidad que suele esconderse detrás del rol. Por eso mismo se construyó sobre una estructura atípica, haciendo a un lado la cronología de la entrevista. Desafortunadamente, la mayor parte de expresiones para construir ese retrato se dieron durante la conversación inicial, antes de que yo encendiera la grabadora.

Usualmente cuando se enciende la grabadora reportera, el candidato cambia, se transforma, se pone el antifaz del político y dice lo que cree que el electorado quiere escuchar, y mucho de eso también fue incluido en la entrevista. No obstante, me permití, consciente del riesgo que después lo negara, incluir afirmaciones que se dieron antes de empezar a grabar, expresiones que forman parte de mis notas y que contenían información importante y de interés público, precisamente porque fueron más espontáneas y menos estudiadas.

Pero por respeto más al lector que al candidato, debo aclarar que Jimmy Morales afirma que NO dijo que “como decía un amigo, cada quien puede hacer de sus nalgas una carpa de circo si quiere, y yo lo seguiré respetando”. Morales afirma que NO dijo que “estaba ahuevado porque en unos días presentábamos la película de Gerardi”.

Ambas frases forman parte de mis apuntes realizados durante la conversación que tuvimos al inicio del encuentro, cuando se presentó ante mí un hombre cansado, hastiado por las críticas que se habían levantado en torno a él y a su partido político FCN-Nación. Después del buenas noches, sin ningún preámbulo, Jimmy empezó a quejarse de las presiones que recibía para expulsar del partido a su entonces candidato a diputado, Edgar Chin, por unas fotografías que circularon en las redes y que generaron críticas. Sin pedirle explicación al respecto, Morales hizo referencia a los señalamientos en torno a sus vínculos con el capitán Byron Lima, argumentando que él sólo lo conoció durante el rodaje del film “Fe” en Pavoncito, poco tiempo antes de que presentaran la película sobre la vida de Gerardi en la que también participó Jimmy.

Debí haberle preguntado nuevamente sobre ambos temas con la grabadora encendida, aunque me cambiara sus declaraciones a las usuales, podría haberlo confrontado con las afirmaciones expresadas anteriormente. No lo hice, por eso decidí escribir acerca de esto, con la plena convicción de que el mayor bien de un periodista es su credibilidad.

Morales me hizo saber también que no comprendía por qué en el subtítulo del texto se usó el término “disolución”. Pues bien, se refiere precisamente a ese efecto de perder la esencia de la persona en su ingreso a la cloaca de la política nacional. Su reacción me confirma que por ese camino va. Enfocarse en la forma y no en el fondo del mensaje, más aún, permitir que el lenguaje coloquial lo inhiba, me parece que termina por disolver su personalidad real dentro de esa amorfa sombra del candidato que, según él, es el que la gente espera.

Para terminar, le recuerdo al suspirante que hay cosas más importantes que atender, que sus peores enemigos pueden ser los lambiscones y aduladores que suelen formar la rosca del candidato y que no le dejan ver las cosas como son. Sé que cuando me expresaste: “gracias a Dios soy hombre, porque si hubiera sido mujer me hubiera llevado la gran diabla, porque a todo digo SÍ”, te referías a tu carrera profesional; ahora que tu carrera política ha despegado, meditá en torno a los nuevos compromisos que estás adquiriendo. No vaya a ser que luego te toque negar lo dicho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *