Madurando el fin del chavismo

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El futuro de Venezuela en las manos de Maduro

La elección por medios democráticos de Hugo Chávez en 1998, representó la llegada al poder del primer gobierno de izquierda en muchas décadas en Latinoamérica, y el primer gobierno de un partido miembro del Foro de Sao Paulo, después de Cuba.

El nuevo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, inició su carrera política como sindicalista en la década de los setenta, se ganó a pulso la voluntad de Hugo Chávez cuando lo ayudó a salir de la prisión en 1994, después de un golpe de estado fallido.  Fungió como un defensor de las políticas bolivarianas desde su curul y presidencia de la Asamblea Nacional venezolana, en el año dos mil. En el 2006 fue nombrado Primer Ministro y forjó alianzas con potencias afines a su ideología como Rusia, Irán y China.  Un año antes de su muerte, Chávez lo nombró Vicepresidente y “sucesor predilecto”.

Nada de lo anterior le aseguró a Maduro una buena posición en las urnas. Se declaró ganador, precipitadamente para la oposición, por menos de un punto porcentual (alrededor de 300 mil votos) y con fuertes señalamientos de fraude (tres mil irregularidades acreditadas)… muy lejos de las cuatro victorias consecutivas logradas por Chávez, quien en la última elección contra el mismo Henrique Capriles, lo derrotó con un amplio margen, alrededor de los diez puntos porcentuales.

El sucesor de Chávez, con todos los recursos del Estado a su favor y los medios de comunicación monopolizados por el régimen, no estuvo ni cerca de lograr la aceptación de “su padre” como lo llama.

Los venezolanos dieron una lección de democracia a muchos países latinoamericanos, asistiendo cerca del ochenta por ciento a las urnas, y a pesar de la tensión del momento, se manifestaron mostrando su apoyo o rechazo, con bocinazos, cacerolazos  y marchas pacíficamente.

Ahora le queda la responsabilidad a Maduro de gobernar un país con cerca de la mitad de ciudadanos y políticos en oposición, lo que complica la gobernabilidad en favor de la democracia.

En el ámbito internacional, países como Irán, Bolivia, Rusia, China, entre otros han manifestado su respaldo al nuevo gobernante, mientras que otros países como Paraguay, Panamá y Estados Unidos no reconocen a Maduro como presidente electo democráticamente.

Políticas de transparencia podrían mantener su gobierno a flote, y hacer que salga bien librado del gran reto que le dejó su antecesor, además de la interrelación que pueda mantener con los otros gobernantes de América, para continuar con el Socialismo del Siglo XXI, ejerciendo lo que Chávez llamaba un orden multi-polar en el escenario internacional; una integración continental autónoma de los EEUU, basada en la solidaridad y en la complementariedad, el control de los recursos naturales, y la distribución equitativa de las riquezas mediante la refundación del Estado, priorizando las necesidades de las mayorías.

Durante los siguientes seis años en el poder, Maduro tendrá la oportunidad de capitalizar la herencia y legado de Hugo Chávez, o liquidar la bandera del barco socialista de América Latina.

 

 

 

 

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  • 25 octubre, 2013 en 2:26 am
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    Muy dificil que sea el fin del socialismo en Venezuela que aunque ha cometido errores, ha aprendido a gobernar algo que la derecha internacional no le perdona, porque la derecha internacional es la que intenta hacer de Venezuela un pais mediocre como en el pasado, y algo que no se acepta es el exito en lo social y hasta en lo economico que logro el Comandante Hugo Chavez, por supuesto continuado por Maduro, por supuesto la victoria revolucionaria continuara en las proximas elecciones.

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