MAESTRAS 100 PUNTOS

CUATRO MUJERES QUE CONSTRUYEN UN MEJOR PAÍS

Maestras

Guatemala es un país rezagado en materia educativa y es quizás allí, dónde se originan muchos de los otros grandes problemas como la violencia y la inseguridad. Por ello también desde la educación podemos empezar a construir un mejor país. Cada año, Empresarios por la Educación, otorga el premio Maestro 100 Puntos a educadores que pese a las carencias, han sabido crear métodos para impartir una mejor educación. Esta vez, dentro de los diez premiados, resaltamos el ingenio de cuatro maestras.

Nidia Tzoc

Imparte clases en preprimaria en una pequeña escuela ubicada en una aldea de Chinautla. La falta de lápices y cuadernos fue un problema que Tzoc, con ingenio, supo subsanar. Optó por enseñar lectura utilizando diademas y tarjetas. En su método asigna a cada niño una diadema con la letra inicial de su nombre, luego dicta una palabra y los niños cuyas letras implica esa palabra corren para formarla. La misma técnica aplica utilizando tarjetas tanto para enseñar a leer y escribir como para enseñar los números. Ha Tzoc la han reconocido por encontrar una manera divertida de enseñar y porque se esfuerza en involucrar a los padres de familia en el aprendizaje de sus hijos.

Glenda Rivera

En Coatepeque, Quetzaltenango, Rivera imparte clases a niños de cuarto grado. Su labor destaca porque encontró una manera de fomentar de forma lúdica el hábito de la lectura, un de las principales carencias en la educación en nuestro país. Su técnica se basa en agrupar a los niños y asignarles piezas de un rompecabezas que sólo se podrá formar, escuchando atentamente una historia y entendiendo su hilo narrativo. Luego también establecía lecturas que cada grupo se iba rotando y que, para ganar un juego posterior de preguntas y respuestas, debían haber comprendido. Rivera sabe que el hogar es parte importante para una buena educación y por eso organiza presentaciones de teatro, eventos de cocina o experimentos a los que asisten los padres de familia.

Odilia Quexel

Imparte clases en primero primaria, en una escuela ubicada en Sumpango, Sacatepéquez. Su labor destacó por haber creado un proyecto llamado “El árbol lector = niños lectores”. Éste, integra la comunicación, el lenguaje, la matemática y la formación ciudadana. Se basa en un árbol gráfico que el niño hará florecer conforme avance en sus ejercicios de lectura. Después de cada lectura se le asigna un ejercicio de comprensión y, si lo hace bien, la maestra le otorga una hoja de cartulina que pegará en el árbol. Cuando consigue siete hojas puede cambiarlas por una flor y cuando reune tres flores consigue una manzana. Quexel supo construir un método de enseñanza a través de un juego que motiva al niño a crecer, como ese mismo árbol en que va colocando sus logros.

Myrna Winter

En Cobán, Alta Verapaz, Myrna Winter imparte clases de sexto primaria. Su proyecto para enseñar el hábito de la lectura se basa en la creación de cuatro rincones del aprendizaje. El primero es el Rincón de la Biblioteca que pone a disposición de los alumnos diversas obras que deberán leer en casa para luego compartir con sus compañeros en clase. En el Rincón del Escenario, los niños trabajan con cuatro libros que poseen todo tipo de narraciones sobre las que luego identificarán personajes, mensajes y estrategias de narración. Para el Rincón Recreativo, Winter, creó un tablero de juegos en el suelo con nylon y cartón, cada niño avanza al ritmo de un dado y dependiendo de su capacidad para responder a cada reto. Por último, en el Rincón Tecnológico hacen uso del salón de computación para realizar actividades de lecturas.

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