Ministra aborda la falta de comprensión de la Salud Pública

Por: Alejandro Arroyave

aarroyave@revistaperrobravo.com

A propósito de las recientes quejas de la ministra Lucrecia Hermandez en cuanto a las constantes e inoportunas peticiones de empleo en la cartera a su cargo, compartimos la primera parte de una entrevista realizada a finales del año pasado y publicada en la edición impresa número 49 de Revista Perro Bravo. Aquí explica con claridad muchas de las complejidades propias de la administración del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, a ver si vamos entendiendo por qué no puede seguirse viendo como una feria de empleo.

Próximamente estaremos publicando la segunda parte de la entrevista, en la que aborda la problemática para determinar la cantidad de empleados en dicho ministerio.

 

Aceptar la cartera de Salud Pública no es poca cosa, ¿había pensado alguna vez ocupar este ministerio?

Fue completamente inesperado y fortuito. Cuando me dicen que están pensando en mi para el MSPAS, yo decía que era mejor alguien como Karin Slowing, que ya tiene experiencia en administración pública. Pero al final de cuentas me dijeron que estaban buscando a alguien que pudiera hacer equipo, que pudiera hacer propuestas de políticas públicas de salud, y eso sí lo tenemos.

Lo discutimos con personas con las que hemos trabajado por años juntos en diferentes momentos. Por ejemplo, con los dos vices estuvimos en el mismo grupo estudiantil en la universidad en la carrera de medicina, en el mismo grupo de teatro. Otros compañeros y compañeras con quienes estudiamos en la maestría de salud pública, o con quienes coincidimos en diferentes proyectos, como cuando trabajamos la propuesta del Modelo Incluyente de Salud.  

¿Cómo nace el Modelo Incluyente de Salud?

Este modelo, el MIS, se formuló entre el 2000 y el 2012, después se puso en práctica en proyectos piloto, se validó, se vieron resultados. Se planteó que formara parte de la política pública del MSPAS, pero nunca hubo mayor resonancia o interés en este nivel. Sí hubo interés en espacios locales, algunos jefes de distrito, algunos directores de área que decidieron hacerlo. Por eso es que ahora el MIS está funcionando en 141 puestos de salud.

Pero nosotros decíamos, hemos pasado 10 o 15 años haciendo propuestas técnicas que funcionan, que han sido validadas y reconocidas internacionalmente, por ejemplo el MIS, tiene un reconocimiento de la Fundación Carlos Slim y otro de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Podríamos pasarnos otro tiempo igual haciendo propuestas y que no sucediera nada.

¿Eso la llevó a darle el sí al Presidente?

El Presidente nos preguntó qué haríamos, le planteamos echar a andar esto, porque es la oportunidad de implementar políticas y propuestas de salud que pensamos que pueden hacer un cambio. La discusión fue como equipo y la decisión también.

Entre las cosas que le solicitamos al Presidente, y que ha cumplido, está poder conformar el equipo, trabajar de la mano con Finanzas y asegurar el financiamiento y no recibir llamadas para negocios o contratación de gente. Sí ha cumplido, como él lo ha planteado públicamente y hacia nosotros, él deja trabajar, a cambio de resultados, y estamos en eso.

Han circulado varios rumores de renuncia…

Son rumores. Cada fin de mes se levantan estas bolas. Desde el primer mes se dieron las primeras, me vinieron a decir que ya iba por la tercera carta de renuncia irrevocable, que ya estaba en la mesa del Presidente y que alguien la había leído. No nos ha pasado por la mente.

Nos han preguntado si nos arrepentimos y no. No entramos para jugar al ministerio y queremos estar aquí hasta el 14 a las 14 del 2020, porque sí necesitamos de todo el tiempo posible para generar estabilidad y tener políticas continuas y efectivas.

¿Le ha acomodado el puesto?

¡No! Bueno… yo siento que es como el embarazo, que los primeros tres o cuatro meses está uno como adaptándose (risas).

Lo hemos hablado en equipo, seguimos pensando que era la decisión que había que tomar y la volveríamos a tomar. A pesar de que es un reto esta institución, era lo coherente.

Algunos opinan que se debe gobernar alejado de la ideología, otros piensan que la ideología es precisamente la brújula para gobernar. ¿Usted qué piensa?

Yo siempre he sido muy honesta respecto a mi ideología política. Yo sí me considero de izquierda, es parte de mi identidad, así como ser feminista. Pero también he pensado que la ideología da claridad y no rigidez.

Más allá de los posicionamientos y de la defensa a ultranza de los mismos, lo que hay que hacer es la argumentación. Y eso es algo que aquí en Guatemala a veces cuesta, porque está uno comentando una idea y lo primero que le tiran es un insulto.

Sí creo que a medida que uno reconozca cuáles son esos anteojos que uno se pone para comprender la realidad,  ayuda a que uno no se quede ciego por la ideología. Es mejor tener claras cuáles son las ideas que me ayudan a entender el mundo, para poder debatirlas, modificarlas si hay otra explicación que me ayuda más, y si no, para reafirmarlas. Sí creo que la ideología da mucha claridad hacia dónde llevar las cosas.

En el tema de Salud sí somos muy técnicos, las propuestas que estamos impulsando no son ideológicas, las impulsamos porque tenemos resultados concretos que nos aseguran que sí funcionan, que están reduciendo la mortalidad materna, que están reduciendo mortalidad infantil, que incluso pueden estar reduciendo desnutrición crónica, que estamos atendiendo a toda la población y no sólo a un segmento. Estamos trabajando para que los servicios públicos no sean sólo para pobres si no para toda la población.

Entonces sí puede ser que hayan ideales y principios, pero la metodología y la propuesta es muy técnica y los resultados muy concretos y fundamentados.

¿Cuáles considera que son lo principales factores que dificultan la comprensión en torno a la problemática de Salud?

El MSPAS tiene problema enorme de institucionalidad. Es muy difícil impulsar política publica con una institucionalidad casi inexistente. Entre esas debilidades, falta de financiamiento, falta de competencia para manejar recursos, problemas de contrataciones, precisamente yo estoy ahora firmando contratos del 1 de enero del 2016 de gente que empezó a trabajar desde entonces.

Son cuestiones institucionales que tenemos que ir mejorando, pero también es una institución que no está acostumbrada a rendir cuentas, por lo tanto, puede hacer muchas cosas que no cuenta, no las comunica. Cuando se ha hecho, se ha hecho de forma muy  politiquera o muy maquillada. Es necesario mejorar la Comunicación Social del MSPAS.

El MIS es algo complejo, es distinto a lo que se ha hecho comúnmente. Por lo tanto, para explicarlo se necesita más que un tuit o un titular. Por ejemplo, lo de la pertinencia cultural, por una explicación de 15 segundos a una pregunta en una conferencia a la salida del gabinete, se imaginaron e inventaron muchas cosas.  Cuando ya se explica mejor, se entiende bien que no es como se presentó en muchos lugares. Como el MIS tiene perspectiva de género y pertinencia intercultural, no podemos negar que entre el racismo y el machismo de la sociedad, afloren un montón comentarios e información que no es cierta.

Yo estoy en una curva de aprendizaje sobre esto. A pesar de que es clave e importantísima, la administración pública no es sexy, no jala titulares. Hacer bien esta cuestión de los contratos que se han acumulado no es atractivo, es más bonito  hablar de las enfermedades nosocomiales y de los hospitales que sí en efecto se están cayendo a pedazos. A veces hay poca comprensión de lo que es administración pública en Salud, y eso es terreno fértil para elucubraciones y malos entendidos.

¿Ha notado expresiones de machismo al ser una ministra mujer?

Tocó ser la primera ministra mujer de Salud Pública.  De alguna manera sí siento que hay más atención, más demanda, más expectativas y más reclamos que a los ministros anteriores.  

Solamente somos dos ministras en el gabinete, pero hay mucha gente joven y eso ayuda bastante. El machismo siempre está, desde como la agarran a uno para hablarle y uno tiene que ver como se hace el quite, o cierta condescendencia o paternalismo. Y por supuesto, como me gané muchos trolls, hay comentarios bien gruesos que sí son machistas.

¿Cuántas citaciones al Congreso ha recibido?

Para el 31 de octubre habían sido 44 citaciones y 20 solicitudes de audiencia, y sí sentimos el aumento en octubre y noviembre, es bastante. Yo le pregunto a otros ministros y me dicen que no es tanto. Claro que por haber estado atravesando una de las peores crisis en Salud, eso genera mucha preocupación, pero quisiéramos que se ordenaran con un poco más de comprensión en relación al tiempo disponible, pero en general estamos en la disposición de contribuir con la fiscalización del Congreso.

¿Cómo ha sido la relación con la Comisión de Salud del Congreso?

De parte de la Comisión de Salud a mi me han citado dos veces. Esta última sentí yo como si fuera interpelación. Desde que entramos hicimos un plan de trabajo, lo presentamos a la instancia de Jefes de Bloque, fuimos con el diputado Luis Hernández Azmitia, como presidente de esa Comisión, él nos dijo que era la primera vez que le entregaban un plan de trabajo y parecía contento. A partir de ese plan de trabajo, él conformo 6 mesas de trabajo para el Consejo Parlamentario de Salud.

El problema con ese Consejo Parlamentario de Salud es que las 6 mesas se reúnen semanalmente y él nos pidió enlaces para esas mesas, pero no sabíamos la dinámica tan intensa. Además, quería que esos enlaces fueron los coordinadores de las mesas. A quienes nosotros habíamos nombrado como enlaces eran los directores y jefes de departamento y no podían hacer su trabajo y coordinar las mesas. Le dijimos que si el interés era la fiscalización, que podíamos tener una propuesta para rendirle cuentas a él de una manera más efectiva, presentarle avances integrales del plan, cada mes o cada dos meses. Pero él no quiso, dijo que seguiría con sus mesas y a partir de eso sí percibimos que hubo un distanciamiento.

Después de eso la relación con él ha sido muy ocasional, él solicita mucha información y se le entregan los informes conforme lo requiere. Sí nos preocupó cuando citó a todos los directores de hospital y de área, por eso interpusimos un amparo ante la CC. A eso habría que agregarle que en la presentación del presupuesto 2017 ante la Comisión de Finanzas, nosotros queriendo ser responsables de cuánto pedir más, tomando en cuenta que está en relación con el presupuesto general y que hay problemas de institucionalidad para manejar recursos, y él cuestionando el porqué no pedíamos más y nuestra capacidad para ejecutar.

En espacios oficiales nunca ha habido diferencias mayores, pero sí entendemos que en otros lugares y a través de las redes,  ha habido varios cuestionamientos y comentarios hacia el equipo y mi persona.

Se escucha mucho en los corrillos gubernamentales que parte de la presión que viene del Congreso es porque hay diputados con intereses en el MSPAS. ¿Han logrado identificar alguna red de corrupción?

Nosotros ya firmamos el acuerdo ministerial para a creación de la Unidad de Transparencia y Anticorrupción, se está afinando el funcionamiento pero  ya hay un equipo de gente que está recibiendo denuncias. No se trata de responder denuncia por denuncia, sino de hacer un análisis, identificar si hay algunas que estén vinculadas para poder reconocer focos o patrones de corrupción.

Ese tipo de denuncias es apenas un 20%, el 80% del trabajo debe ser la transparencia  y eso empieza por hacer las cosas bien en los procesos de compras, en las contrataciones de personal.

Ahora bien, sí hay en términos de estadísticas, un aumento de personal en los últimos 8 años, de ser alrededor 35 mil personas en el MSPAS, ahora somos 55 mil personas. En efecto es muy probable que ha mucha gente se le haya contratado por razones políticas, lo que hay son rumores pero no evidencia, por eso lo que vamos a hacer es una evaluación de desempeño, para tener criterios objetivos y ecuánimes, que nos permitan tomar mejores decisiones de cambios y fortalecimientos de competencias.  Ahí la cuestión ideológica no entra.

Podemos tener gran presión desde la opinión pública, pero le vamos a dar más peso a lo legal, financiero, técnico y administrativo. Esos son los criterios que pesan más en las decisiones que tomemos.

¿Cómo se toma la decisión de convocar a la CICIG al MSPAS?

Eso es algo que el Presidente ya había decidido. La corrupción en el MSPAS es una corrupción que mata, el vínculo es así de directo, el que roba aquí, mata.  La idea es que se instale una unidad de la Contraloría General de Cuentas, Ministerio Público y CICIG, que esté in situ en el MSPAS.

 

 

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