MONSANTO VUELVE A LA CARGA EN GUATEMALA

Por: Patricia Gutiérrez Sierra
selodebosenio@gmail.com

Diputados de la Comisión de Economía y Comercio Exterior junto con funcionarios de los ministerios de Economía y de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), y los representantes de la Cámara del Agro presentaron la “Ley de protección de obtenciones vegetales”, o como ya la conocemos, Ley Monsanto, poniendo como excusa, que debemos “cumplir con el Tratado de Libre Comercio en materia de propiedad intelectual…”. El proyecto establece las condiciones para la concesión, novedad, distinción, homogeneidad, estabilidad, principios, presunción de titularidad y cesión judicial de la solicitud del derecho de obtentor, entre otros puntos.”[1]

Monsanto realiza sus actividades gracias a las modificaciones de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM) de 2005, la cual tiene como objetivo regular la experimentación, la producción, la importación y la exportación de organismos genéticamente modificados para así evitar riesgos sanitarios que dañen a los seres humanos y al medio ambiente.[2]

Hagamos un repaso de la trayectoria de Monsanto.

Hugh Grant, Director Ejecutivo en Monsanto desde el 2003.

Monsanto estuvo involucrada en la creación de la primera bomba nuclear en la Segunda Guerra Mundial y operó una planta nuclear en la década de los ochenta para el gobierno estadounidense.

En 1944 Monsanto inició con la creación de DDT, un pesticida que después se prohibió en Hungría en 1968, Noruega y Suecia en 1970, Estados Unidos en 1972. Durante la Convención de Estocolmo en el 2004 se prohibió su uso general, ya que se acumula en tejidos grasos y en la  leche y causa daños irreparables en los riñones e hígado.

Durante la Guerra de Vietnam, Monsanto fue una de las 7 compañías que le dieron Agente Naranja al gobierno de Estados Unidos (sin embargo su fórmula era cien veces más fuerte que las demás) como parte de su programa de Guerra Química. El gobierno de Vietnam estima que a causa del Agente Naranja murieron 400,000 personas y en los años siguientes medio millón de bebés nacieron con defectos.

Somatotropina bovina (abreviado como BST), es una hormona de crecimiento artificial ampliamente utilizada en Brasil, Estados Unidos y México. Ha sido prohibida en el resto del mundo ya que se ha ligado con problemas de salud (cómo cáncer). La hormona es utilizada por Monsanto.

El uso del aspartame fue aprobado en 1974 y para 1998 era el causante principal de quejas relacionadas a los aditivos. El edulcorante no calórico causa dolores de cabeza, diarrea, cambios de humor, vomito etc. también se ha ligado al cáncer y diabetes. Monsanto fundó la compañía a NutraSweet en 1980 y gozó el monopolio de los venenosos endulzantes sin calorías unos años.

Desde la década de los noventa la variedad en semillas (y cómo consecuencia en cultivos) ha disminuido un 90% ya que Monsanto se ha dedicado a comprar todas las semillas y vender exclusivamente las que ellos han manipulado genéticamente.  El problema con esto último es que no sólo han comprado gran parte de las semillas orgánicas, sino han estado comprando a las compañías que venden semillas y así han reducido el número de semillas —por lo tanto comida.

La solución de Monsanto a la muerte de las abejas no fue analizar y renovar sus tóxicos métodos de cultivo. Estos son demasiado nocivos para la fauna que poliniza las plantas por lo que han afectado ecosistemas enteros. En vez se han enfocado en un acercamiento completamente anti-natural: abejas biónicas.[3]

Monsanto se unió a Bayer el 14 de Septiembre de 2016. Os acordáis cuando Marijn Dekkers, consejero delegado de Bayer al perder los nervios hablando sobre las patentes que tanto defienden nuestros parlamentarios, dijo “No creamos medicamentos para indios, sino para los que pueden pagarlo”. ¿qué puede salir de una unión como esta? [4]

Claudia Caballeros, directora ejecutiva de Cámara de Agro.

Claudia Caballeros, directora ejecutiva de Cámara de Agro, asegura que “Esto nos beneficiaria como sector, porque al tener un marco legal se incentivaría el desarrollo de nuevas variedades”.

Lo cual contradice lo ocurrido en países como EEUU, donde “alrededor de 190 productores de Estados Unidos han sido objeto de demandas por parte de Monsanto porque, presuntamente, los jornaleros utilizaron sus semillas transgénicas sin haberlas comprado; no obstante…estos casos ocurrieron por la polinización natural.”[1]

O en la India, donde cientos de campesinos se están suicidando al no poder pagar sus deudas con Monsanto, la activista “Vandana Shiva instó a regresar la propiedad de las semillas a los campesinos y a promover la agroecología, forma sustentable de producir alimentos; Chihuahua es la entidad donde más ha proliferado la siembra ilegal de transgénicos, lo que provoca que el maíz nativo de la región se contamine.” [5] Lo cuál también pasaría en Guatemala.

 ¿Cómo afecta la “ley Monsanto”, como se llamó en el 2014 cuando fue derogada por el pueblo, o como la quieren volver a disfrazar en Guatemala: Ley de Protección de Obtenciones Vegetales?

 El proyecto de ley sigue abarcando todas las especies y géneros vegetales, incluidas plantas medicinales y silvestres, y sobre éstas incluso otorga derechos de privatización retroactivos (Art 8,.2)

El proyecto de ley continua indicando que se pueden pedir derechos de obtentor sobre variedades “descubiertas” y luego que el derecho se extiende a variedades “no claramente distinguibles”. Eso permite de manera relativamente simple privatizar variedades campesinas y/o impedir efectivamente su uso

El proyecto también mantiene (Art. 15) la indicación que los derechos de obtentor se aplican a “la venta o cualquier otra forma de comercialización.” La interpretación actual es que “cualquier otra forma de comercialización” incluye el intercambio, las donaciones, los regalos, etc. Es decir, se podrá prohibir a las y los campesinos el intercambiar, reglar o donar cualquier semilla privatizada o incluso variedades campesinas que se parezcan a las privatizadas

El proyecto mantiene el que la autorización de uso (incluso después de la venta) por parte de los dueños de una variedad puede estar sujeta a condiciones y limitaciones (Art 15b)). Eso puede ir desde obligar a usar un determinado agroquímico, exigencias sobre a quién vender o no vender, e incluso exigencias sobre cómo se podrá utilizar la cosecha. También incluye que los propietarios de una variedad puedan prohibir que se le venda esa semilla a ciertas personas o ciertos sectores.

En apariencia, el proyecto de ley retira las penas de cárcel, pero el artículo dice que se aplicarán disposiciones incluidas en las leyes de patentes, que sí incluyen medidas penales. No tuve acceso ni al código penal ni al reglamento de la ley de patentes, pero eso puede incluir cárcel

La “excepción” otorgada a los agricultores en el artículo 16 dice que está sujeta a “límites razonables y a reserva de la salvaguardia de los intereses legítimos del obtentor.” Esto significa que quizás no meterán a la cárcel a quien produzca y use semilla privatizada, pero que se verá obligado a pagar un royalty, (son los pagos que una persona ha de realizar al creador de algo, es decir la cantidad a pagar por el uso de una patente) que normalmente significa al menos pagar lo que habría costado comprar esa semilla. Además como los derechos de propiedad de los dueños de la semilla se extienden al cultivo y a los productos hechos con la cosecha, posiblemente podrán pedir pagos por mantenerlos y no ordenar su confiscación o destrucción.[6]

Nuestros parlamentarios e instituciones gubernamentales vuelven a intentar engañarnos con la ley Monsanto, esta vez disfrazada como la “Ley de protección de obtenciones vegetales”, la cuál ya fue derogada por el pueblo de Guatemala en el 2014.

En EEUU, muchos campesinos están en juicios con Monsanto por utilizar una patente de semilla que se propaga por el aire. En la India, el número de suicidios por la imposibilidad del pago de la deuda con Monsanto en la compra de semillas se ha vuelto alarmante. Esta semilla no produce semillas por lo que cada año hay que comprarlas, pero si produce polen por lo que la patente se puede propagar. Que conveniente. Una vez que la semilla Monsanto se utiliza, la tierra se vuelve por así decirlo, adicta a la semilla, no produce nada más, habría que dejar la tierra en barbecho por 4 años. ¿De qué va a comer un campesino en esos 4 años? Numerosos estudios han probado, sin duda alguna, que las semillas transgénicas tienen agentes cancerígenos; enfermedad considerada como la pandemia del siglo XXI.

Quizás parezca sacado de una película de terror, pero si nos detenemos a pensar por un segundo, en un futuro quién controle la producción de la comida, es decir, las semillas, contralará el mundo.

Muchas de las personas que trabajan en Monsanto, también trabajan en El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y La Administración de Alimentos y Medicinas (FDA por sus siglas en inglés). ¿No debería haber una clausula de conflicto de intereses? El plan es sencillo. Nos enferman con la comida, con la cual a través de patentes se hacen millonarios; privatizan la salud, por lo que nos obligan a pagar un seguro médico, estás pocas empresas son monopolizadas por unos pocos, las ganancias son enormes; mientras nos matan con los medicamentos, 15.000 personas mueren al mes en EEUU por sobredosis de medicamentos recetados por los médicos (escribí sobre esto en un artículo anterior para la Revista Perro Bravo). Recuerden que Monsanto se unió a Bayer en 2014.

Ellos y nosotros

Y la pregunta que me viene a la cabeza es ¿pero no comen ellos lo mismo? ¿no van ellos a los mismos centros de salud? ¿no van a ser afectados por lo mismo? Con ellos me refiero a los políticos, los empresarios, a los ricos, a la clase alta que se beneficia de estos contratos y leyes … la respuesta en NO. Ellos comprarán comida orgánica, es decir, la comida normal, la que siempre se ha sembrado, estos productos se volverán de lujo, solo alcanzables para el bolsillo de unos pocos. Ellos irán a los centros salud más caros y por lo tanto, los mejores, mientras que los demás pagaremos aquellos que se puedan ajustar a nuestros bolsillos, si es que se puede, porque sino, iremos a la pública donde por la mala administración del gobierno, realizado a propósito, será horrible. Mientras siguen ganando con las medicinas que nos venden para “curarnos”, nos siguen envenenando y en algunos casos nos matan. Todo es ganancia, todo es beneficio, para sus bolsillos.

Hay que reconocer que es un buen plan, bastante simple, donde unos pocos se benefician y muchos mueren.

 

Les dejo un documental sobre esta gran compañía: “El Mundo según Monsanto”.


[1] https://www.congreso.gob.gt/noticia/?ANALIZAN-INICIATIVA-PARA-PROTEGER-OBTENCI%C3%93N-DE-VEGETALES-9174

[2]http://antesdeeva.com/en-contra-de-monsanto-y-la-industria-transgenica-vandana-shiva/

[3]http://ecoosfera.com/2013/04/por-que-monsanto-es-la-peor-compania-sobre-la-faz-de-la-tierra/

[4]https://elpais.com/sociedad/2014/01/23/actualidad/1390497913_508926.html

[5]http://antesdeeva.com/en-contra-de-monsanto-y-la-industria-transgenica-vandana-shiva/

[6] Camila, de la organización Semilla de Argentina.

Foto principal: USBThinkingAhead

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