¡NO AL BIPARTIDISMO!

 

Por Alejandro Arroyave
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La alianza del mal: PP de la mano de LIDER, tiene sus ojos puestos más allá de la elección de las cortes, de la aprobación del presupuesto y de la elección de Contralor. La alianza entre rojos y naranjas, aunque se tiren los platos para darle circo al pueblo, se está manifestando en diversas instancias del Estado. Traen un plan entre manos.

Desde hace algún tiempo las tensiones entre militantes de ambos partidos aflojaron y dieron paso al aire. Así se han oxigenado mutuamente a través de diversas iniciativas que buscan ordenar el mercado electoral de acuerdo a sus propias reglas.

Dos bancadas monstruosas en el Congreso han cegado a los dirigentes del PP y de LIDER con la ilusión de constituirse en las dos grandes fuerzas representativas del país. ¡Válgame Dios!

Esta perversa alianza está desarrollando un plan para ir compartiendo, desde ya, el control de instituciones estatales claves en términos políticos, como fuentes de financiamiento y como plataformas electorales. Desde ya muchas instituciones han otorgado plazas a miembros del partido LIDER, y ahora con el Presupuesto 2015 la asignación de obras para empresas afines a ambos grupos está garantizada.

El plan de ambas agrupaciones pretende hacer creer al electorado guatemalteco que el resultado de su liderazgo y del apoyo de sus numerosos seguidores, es el establecimiento de un sistema bipartidista, similar a lo que sucede en México entre el PRI y el PAN.

Pero lo cierto es que ambos representan el mismo mal. Ambos forman parte de un sistema político contaminado hasta el tuétano, que responde a intereses particulares que los alejan de los intereses de la ciudadanía, de una visión de Estado, de un plan de país.

Ofrecerán darle continuidad a los programas, pero la intención que ocultan es alternarse el poder en apariencia, mientras comparten el control desde el Congreso y son cómplices de sus desmanes. Así, es su idea de estabilizar el sistema político nacional.

Así, chichudos como se sienten los políticos cuando alcanzan el poder y creen que son ellos los importantes, decidieron dar los primeros pasos hacia el fortalecimiento de ese ideal bipartidista. Rompieron relaciones con sus últimos aliados en el sector privado y recetaron impuestos que beneficiarán su gobierno y el que, según ellos, será el próximo grupo gobernante.

No cabe duda que la soberbia y la ambición, no conocen límites. No nos dejemos engañar, rojo y naranja son lo mismo, PP y LIDER son dos caras de una misma moneda que busca perpetuarse en el poder. Ya estamos sabidos.

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