Paz sin justicia no vale nada

 Fernando Linares Beltranena

Edición: MAR-13
Autor: Fernando Linares Beltranena
Correo: flinares@ufm.edu

El énfasis en los medios de comunicación, últimamente, ha sido buscar la paz. Todo se reduce a que, si hay paz, es decir si hay ausencia de violencia, si hay un cese del fuego, con eso se logra el fin de la tranquilidad social.

Esto se refiere a que los burócratas no quieren que se hagan colas, no quieren trabajar para una meta más difícil y de mayor altura moral. Se conforman con bajar las armas y que haya tranquilidad.

Esta búsqueda de la paz a corto plazo la vemos con los ejemplos de cómo la policía disuelve manifestaciones: Solo las disuelve, y no captura ni consigna a los responsables de los bloqueos de carretera, bloqueos de minas, vandalismo en los monumentos públicos. Prefieren disolver la manifestación, es decir buscar la paz, sin capturar y consignar que sería buscar la justicia. Se quedan cortos con el esfuerzo que les exige la Constitución y las leyes y sólo buscan la tranquilidad. Señores policías, ¡la máxima tranquilidad está en la muerte! Sin embargo, la tranquilidad está muy lejos de ser justicia.

Esta actitud complaciente contrasta con el discurso que pronunció el Rey Jorge de Inglaterra en 1939 al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Fue un discurso que conmovió a su público y logro la solidaridad del pueblo inglés. Les dijo que había que hacer frente a la amenaza Nazi, para lograr la paz fraternal y la justicia. El mensaje que estaba dando era que, sí se hubiera buscado sólo la paz, Inglaterra se hubiera rendido ante la amenaza Alemana. Sin embargo, como la meta era buscar la justicia, peleó a muerte el país hasta lograr la paz pero, como consecuencia de la justicia lograda en 1945, después de vencer al Tercer Reich. Con esto se demuestra que, en un pasado relativamente reciente, había más decisión y entereza moral en resolver los conflictos sociales.

De la misma manera, cuando a un ciudadano enardecido porque lo asaltan y lo amenazan de muerte para quitarle el celular, repele al delincuente sacando una pistola en defensa propia, no busca el fin inmediato de la paz sino que el fin ulterior de la justicia. Es más noble esta actitud ciudadana porque no claudica ante la búsqueda de tranquilidad social inmediata, sino que repele la agresión, conquista al delincuente (sea porque le dispara o consigue que las autoridades lo detengan) y busca la justicia.

No nos quedemos en el corto plazo. La paz sin justicia no solamente viola la Constitución sino que viola los principios morales que deben prevalecer en todo hombre de principios y de lucha.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *