¡¿POLLO LIBRE?!…

¿Y si pasara?

Desde finales del 2013 es muy poco lo que se ha sabido de los avances en el juicio que enfrenta el ex presidente de Guatemala, Alfonso Portillo, en Washington. Acusado por las autoridades estadounidenses por lavado de dinero, Portillo enfrenta a la Justicia de EE.UU. declarándose inocente argumentando que el origen de los fondos no es ilícito.

El caso Portillo es otra de las novelas que cautivan el interés del pueblo guatemalteco. Antes de Roxana Baldetti la política nacional nos regaló el culebrón de Álvaro y Sandra, divorcio a conveniencia incluido, y antes de ellos el personaje del “Pollo Ronco” se ha venido proyectando como una especie de antihéroe fascinante que despierta pasiones entre la población y que, a base de vulgar demagogia y populismo, se ha logrado posicionar en el imaginario colectivo como un líder político capaz de alterar el tablero electoral.

Desde que admitió en televisión nacional que no mató a uno sino a dos en Chilpancingo, el pueblo de Guatemala le ha aplaudido a Pollo Ronco todo tipo de aventura. La escandalosa corrupción durante su gobierno, su desafío a la súper cúpula empresarial, su huida, la persecución, la absolución, todo, han sido capítulos de una historia muy chapina cuyo último giro fue la extradición que se llevó a nuestro Pollo a Gringolandia. Y es que así lo vivieron muchos guatemaltecos y, para que negarlo, muchas más guatemaltecas que vieron a su galán de telenovela tercermundista partir sometido por la justicia estadounidense: “¡qué humillación!”, decían todos.

Como el tema es y seguirá siendo por mucho tiempo motivo de charla, le puse el termómetro al caso de Pollo Ronco y acudí a debatirlo en diferentes foros informales y centros de tertulia, entre cuyos asistentes se encuentran seguidores de distintas corrientes de pensamiento y de muy diferentes afinidades partidarias.

Lo que logré recoger no es para nada una encuesta seria ni mucho menos, ni siquiera es un sondeo formal, es simplemente una aproximación a lo que se opina del juicio a Portillo entre círculos de personas interesadas en la política nacional y, en cierto nivel, bien informadas. Solo eso.

Pues bien, uno de los ángulos más recurrentes gira en torno a los posibles desenlaces del juicio y cómo podría eso afectar el panorama electoral. Se habla de todo un poco, se habla del distanciamiento que existe entre Portillo y Mario Estrada su otrora inseparable aliado. También se especula respecto a que si la absolución del delito de peculado como resultado del juicio que Portillo enfrentó en Guatemala no es suficiente para probar que el dinero no es de origen ilícito, o que si los cheques de Taiwán fueron entregados antes de que asumiera funciones como presidente, entre muchos otros coloridos puntos de vista.

Aunque sí existen varias voces que le acusan firmemente entre juristas, políticos y empresarios, resulta curioso que la gran mayoría debate en torno a si Portillo puede quedar libre, y no en torno a su responsabilidad como Presidente ni al sentido de justicia relacionado a las millonarias pérdidas que la corrupción en su gobierno le costó al Estado guatemalteco; un ángulo que le incomoda a muchos guatemaltecos porque durante su gobierno e inmediatamente después, el ahora amado Pollo Ronco fue considerado un vulgar ladrón, aunque algunos ahora pretendan negarlo.

Después de sentirme un poco mareado con el tema, tanto por las abundantes pláticas como por los tragos que casi obligadamente acompañan las historias del Pollo Ronco, decidí apartarme para analizar, sólo por la fantasía de adelantarme a la trama, qué pasaría si Alfonso Portillo fuera dejado en libertad antes de las próximas elecciones.

Tomando en cuenta que Portillo ha declarado que regresaría a la arena política, empecé a escribir los posibles escenarios partiendo de la premisa que regresaría fortalecido como el hijo pródigo de Guatemala incluso hasta redimido de sus antiguos malos caminos. Me da risa sólo de pensarlo.

Rencillas aparte, la UCN sin duda es una plataforma que le quedaría muy pequeña teniendo la posibilidad de ser postulado como candidato a la Vicepresidencia, o encabezando el Listado Nacional según sea la estrategia, por algunas de las fuerzas políticas con mayor posibilidad de alcanzar el poder en las próximas elecciones.

Empecé descartando posibles alianzas. Con el PP imposible. Con CREO es igual de poco probable dado que es un partido que se debe a las élites económicas del país entre las que se ubican enemigos declarados de Portillo. Con la UNE, aunque seguramente tendría éxito una mancuerna con Sandra Torres por la similitud de sus discursos, difícilmente se concretaría puesto que ella le traicionó cuando le ofreció protección y terminó capturado. Con TODOS, un partido que maneja la política con la frialdad de los negocios seguramente podría aprovechar el caudal electoral que Pollo Ronco puede aportar.

Cuando llegué a la opción de LIDER, llegó a mi mente una imagen de Baldizón de la mano de Portillo gritándole a las masas al tiempo que celebraban su victoria en primera vuelta… dejé de sonreír y ya no pude seguir escribiendo.

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