¿Quién es el siguiente?

Alejandro ArroyaveLa ley de “te mato o me matas”

El asesinato del estudiante del colegio San Sebastián, Leonel Alejandro Guillén Sosa, de 19 años, conmocionó a diversos sectores de la sociedad, quienes reaccionaron con indignación ante la caída de otra vida más por el robo de un celular y por la sensación de inseguridad generalizada que sufre la población. Un breve repaso del asalto, la persecución, el asesinato y el posterior vapuleo al presunto delincuente arroja la inevitable conclusión de que en nuestro país resolvemos con balas y golpes, ante la pasividad cómplice de las fuerzas de seguridad que se encuentran confiadas en que, al fin y al cabo, aquí la justicia no es ciega, es coja, artrítica y muda.

No es que un estudiante sea más importante que otras víctimas cuyas vidas son cobardemente arrebatadas a balazos, machetazos, cuchilladas, palazos, y cualquier otro instrumento que pueda brindar esa muerte sangrienta que esos humanos enfermos producen día con día; simplemente el tratarse de un estudiante de 6to magisterio, capitán general de la laureada banda San Sebastián, y portador de un liderazgo positivo entre sus compañeros, resulta profundamente sensible para muchos padres de familia y para la juventud en general.

Quisiera pensar que la muerte de Guillén Sosa puede despertar a la población para que salga del letargo y canalice su indignación a través de iniciativas efectivas de presión ciudadana hacia el Gobierno. Tristemente, ante la ausencia de seguridad y justicia, ese sentimiento de agravio suele transformarse en una ira desmedida que termina, irónicamente, transformando a los indignados en homicidas casi obligados por la histeria que genera el trauma cotidiano de sentirse el siguiente en el turno de la muerte.

No es ninguna justificación, pero tengo que aceptar que comprendo ese sentimiento popular de verse copado, sin posibilidad de defensa, protección o mediación alguna por parte de nadie, sin autoridades responsables, sin esperanza de justicia alguna, viviendo en un estado mental mezcla de pánico y paranoia que suelen ser ligeramente aliviadas solo por alguna forma de enajenación. Y si al despertar de ese encantamiento efímero, sea por el estallido de un balazo o por los gritos desesperados de los pasajeros de un bus, nos encontramos ante la decisión de neutralizar con nuestras propias manos al asesino armado, a la amenaza constante, al enemigo público; o bien, confiarlo a las autoridades para que éstas lo lleven ante la Justicia…  ¿Qué haría usted?

Insisto, comprendo ese impulso irracional, lo he sentido, pero no podemos permitirnos el lujo de perder la razón y abandonarnos a los más salvajes instintos para hundirnos por completo en la ley de “o te mato o me matas”.

Después del robo del celular, Guillén Sosa persiguió junto a su compañero al asaltante, cuando le dieron alcance el asesino le disparó al rostro. Igual de espeluznante es lo que sucedió a continuación.

Gracias a las fotografías de un reportero de Nuestro Diario, y cuya secuencia de imágenes de lo ocurrido puede encontrarse en Facebook, es posible comprobar la complicidad de los agentes policiales que se hicieron presentes en el lugar de los hechos y que en lugar de capturar al presunto homicida, Armando Moisés Monzón Pereira, permitieron que la turba que se formó, integrada por estudiantes del mencionado colegio y extraños que decidieron participar del “ajusticiamiento”, vapuleara de una forma cruel y desalmada, estrellándole la cara contra el pavimento numerosas veces y desfigurándole el rostro, a patadas, con la banqueta. La causa de su muerte, aunque intenten proyectarlo como un aislado paro cardiaco, fue resultado directo de ese linchamiento.

De la muerte de Monzón Pereira son responsables directamente quienes decidieron hacer “justicia” con sus manos, con la complicidad directa de los agentes de la PNC. El Ministerio Público tiene la obligación de abrir la investigación respectiva.

La muerte de Guillén Sosa es responsabilidad de las autoridades que han fallado en brindarles seguridad a los ciudadanos. ¿Se imaginan a Guillén Sosa formando parte de aquella escena famosa del spot publicitario de la campaña patriota en donde un joven, junto a sus amigos, aparecía con una lap top en el centro histórico? ¡Cómo nos dejamos engañar… otra vez!

2 thoughts on “¿Quién es el siguiente?

  • 20 agosto, 2013 en 11:46 pm
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    Guatemala somos todos todos tenemos que cambiar
    el pobre presidente solo no puede hacer nada
    busquemos todos a Dios…

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    • 22 agosto, 2013 en 2:27 am
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      El pobre presidente? iluso! claro que hay que buscar de Dios, pero la maldad tambien existe , y para eso se eligio al ladron, cobarde e inepto de perez ( el de turno ) , le pagamos todos ( bueno … no todos, solo los que producimos ) un salario de US$ 20,000.00 mensuales , y sabe cuanto gana el ministro de gobernacion ? … hay que tener descaro y cinismo en abundancia para tener un programa presidencial y salir con el cuento de que estamos avanzando, es indignate y repulsiva la imagen de perez y todos los ladrones de turno de este gobierno, ademas de buscar de Dios … tenemos la obligacion de hacer valer nuestros derechos

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