Receta para una explosión social

Alejandro Arroyave

Ingredientes:

  • Un alto porcentaje de conflictividad causado por la explotación de recursos naturales sin tomar en cuenta la opinión de las comunidades.
  • Alta tensión entre significativas fuerzas encontradas de la sociedad, que puedan aprovechar el momento.
  • Estudiantes inconformes por reformas educativas que restan oportunidades y que se encuentren agitados por respuestas represivas por parte de las fuerzas de seguridad.
  • Irrespeto a los derechos de los pueblos indígenas.
  • Constantes denuncias públicas de corrupción en varias instituciones del Estado y de vínculos de la más alta esfera de Gobierno con miembros del crimen organizado.
  • Un estado de psicosis generalizado en la población causado por la incapacidad del Gobierno de cumplir con su deber de brindar Seguridad ciudadana. Asaltos, extorsiones y asesinatos en abundancia.
  • Denuncias de intentos de soborno en el Congreso para la aprobación de una deuda pública sin precedentes, acompañado de una precaria situación economía para miles de familias guatemaltecas.
  • Amenazas y agresiones a la Prensa por parte de las autoridades estatales.
  • Políticas públicas relacionadas al transporte que castigan el bolsillo de los segmentos sociales populares.

Preparación:

Primer paso:  Preparar los utensilios de cocina necesarios, empezando por ser electo mediante un sistema democrático endeble que permite a los grandes capitales bendecir al caballo ganador, y utilizando como carnada para un pueblo abatido, la promesa de seguridad y prosperidad en una Guatemala que todos soñamos y seguiremos soñando.

Segundo paso: Aceitar el recipiente con un Ministerio de Energía y Minas servil a los intereses de la industria extractiva que le dé la espalda a los recursos de oposición de las comunidades que rechazan los proyectos de explotación de recursos naturales. Para que los ingredientes no se peguen es recomendable contar con un Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales complaciente que no presente fricción alguna con los intereses del sector minero y que sea benevolente con los estudios de impacto ambiental ad hoc.

Tercer paso: Encender la llama para elevar la temperatura del recipiente, basta con intervenir en un juicio que reavive las heridas de un pasado que marcó profundamente nuestra historia. No tardará mucho en que el aceite empiece a brincar.

Cuarto paso: Vierta a cientos de estudiantes normalistas inconformes por la imposición de reformas educativas que implican más gasto a sus familias, limitan sus oportunidades y, para colmo, acompañados de acuerdos gubernativos que buscan criminalizarlos como terroristas. Asegúrese que los estudiantes estén bien agitados y zarandeados por el Ministerio de Gobernación. Mezcle con la inconformidad de los pueblos indígenas por el irrespeto histórico a sus derechos.

Quinto paso: A la mezcla, agregue rebanadas abundantes de denuncias de corrupción en varios ministerios. También contribuyen a la preparación agregar grandes trozos de negocios y relaciones peligrosas del Presi y la Vice que provoquen un grave desgaste prematuro del Gobierno.

Sexto paso: Agregue a miles de ciudadanos afectados en su estado mental y emocional por abundantes asesinatos, robos y extorsiones, y por una sensación de inseguridad generalizada; además de una economía frágil. Acérquelos al fuego y distraiga su atención con el humo por un rato, repita la acción una y otra vez hasta que cause en ellos el efecto de no saber si hoy viven o mueren. La idea es que estén al borde de la locura, para lo cual puede ayudar contarles por qué es necesaria la aprobación de bonos por endeudarlos a ellos y a sus descendientes por varios miles de millones de quetzales. Puede acelerar el proceso ponerlos a ver una maratón de “De Frente con el Presidente”. Si hay mucho ruido basta con silenciar a los periodistas para que el ciudadano no se entere de lo que está pasando.

Séptimo paso: Reúna a miles de ciudadanos que se transportan por necesidad en motocicletas y oblíguelos a comprar y usar chalecos del color del partido oficial, y dígales que es por su seguridad.  Finalmente, maneje de forma irresponsable el diálogo con los propietarios de autobuses e ignórelos repetidamente para asegurarse que le suban al precio del pasaje de transporte público para lograr que otras decenas de miles de personas se lancen al aceite caliente.  Préndale fuego al horno lo más alto que pueda, meta el recipiente y espere.

Con estas condiciones es casi seguro que se dará una explosión social en breve. La oposición, y otros grupos que se benefician de la ingobernabilidad, solo tendrán que agregarle pimienta al gusto. Piénselo.

 

 

 

 

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