SANDRA TORRES Y LA DESESPERACIÓN

AL DENUNCIAR A EDITORES DE “EL PERIÓDICO” LA CANDIDATA ABUSÓ DE LA FIGURA DE FEMICIDIO PARA ACALLAR A LA PRENSA

No es la primera vez que se conoce de un caso en el que, desvirtuando la legislación establecida en contra de la violencia de género, una persona inicie un proceso judicial en un tribunal de Feminicidio para cometer ilegalidades en contra de otra, sin que exista ninguna base para la denuncia más que sus ocultas e inconfesables intenciones. Pero sí es la primera vez que lo hace una candidata a la Presidencia de la República y, para colmo del descaro, en pleno proceso electoral.

Así, como si ya no le importara en lo más mínimo guardar las apariencias, Sandra Torres, tal y como lo hizo antes con los fiscales de la FECI, puso una denuncia en febrero pasado en contra de seis editores del informativo “El Periódico”, inicialmente la jueza de Femicidio archivó el caso porque consideró que las acciones se encuadran dentro de la Ley de Emisión del Pensamiento.

Es tanta la desesperación de la candidata permanente y dueña de facto de la UNE, que poco le importó que quedara expuesta su influencia en las cortes, que se movió para que la Sala Segunda de Apelaciones resolviera a su favor y ordenara medidas de seguridad que buscan impedir que el medio publique acerca de ella ni que los periodistas se le acerquen. ¿Será un intento por adelantarse a una situación inevitable? ¿Será que sabe de cosas y casos relacionadas a ella que están por salir a la luz y este es su intento por apachar minimizar el impacto del escándalo?

En todo caso, es un mensaje estruendoso para el resto de la prensa independiente para hacernos saber que está dispuesta a todo, con tal de remover aquello que le estorbe el camino hacia su objetivo de arrebatar el poder.

Pero el tiro saldrá por la culata, porque no está en juego la libertad de un sólo medio, sino de toda una población que sabe defender su derecho a informarse libremente y no podrá denunciar por violencia de género a todos sus detractores en las redes sociales que seguramente, ahora con más entusiasmo, compartirán y difundirán todos los contenidos relacionados a Sandra Torres. No deben sorprender próximas amenazas a ese espacio de expresión porque intentarán asustar con la figura de la persecución a los “netcenters,” para que la gente tanga miedo de publicar en línea algo en contra ella. Tampoco funcionará, no puede callarnos a todos.

A poco más de un mes del día “D”, doña Sandra ya se hace ganadora, confía en los efectos restrictivos de las reformas electorales que impulsó su partido para asegurarse que ningún otro símbolo partidista pudiera posicionarse en una campaña corta y sin medios, confía plenamente en su influencia en las cortes y en la autoridad electoral. Todo estaba minuciosamente planeado para la pupila de Maquiavelo, sólo hay una último detallito que no ha logrado mantener bajo su control: el peso de las verdades y de los esqueletos que ya no caben en su closet. Eso le quita la paz y la hace sí, víctima, pero de la ansiedad y la desesperación de ver que todo su plan puede derrumbarse ante la luz de la verdad y de los irrefutables hechos.

Ahora el acoso judicial a la prensa lo hace Sandra abusando de una figura que busca proteger a las mujeres de la violencia de género, ¡qué ingratitud hacia la causa! La candidata encontró una nueva reata para amordazar.

Porque sembrar terror para cultivar silencio, no es una táctica nueva para la dirigente de la UNE. Además de una serie de actos de violencia política vinculados a su partido, cabe recordar el caso de Hugo Arce, que a raíz de una columna publicada en Revista YQué?, en la que señaló que la esposa del entonces candidato Álvaro Colom habría colaborado en crímenes de la guerrilla, Sandra lo denunció por difamación y calumnia, precisamente dentro del ámbito de la Ley de Emisión del Pensamiento.

Antes de que el periodista Arce pudiera presentarse ante un Tribunal de Imprenta con las pruebas como respaldo de lo afirmado, fue encontrado sin vida en un hotel de la ciudad capital, un hecho que rápidamente salió el ex fiscal del MP, Álvaro Matus, a calificar de “suicidio” públicamente. Es el mismo Matus al que la CICIG acusa de desviar la investigación del asesinato de Víctor Rivera.

Gordo favor el que nos hace la candidata presidencial de la UNE, no sólo a los periodistas, a todos los guatemaltecos, porque con tal exhibición de poder, ahora más que nunca, nos preguntamos ¿qué es eso que Sandra Torres no quiere sepamos? ¿otra forma de financiamiento electoral ilícito? ¿el canto de los narcos? ¿o algo mucho peor?

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