SED EN EL PLANETA AZUL

SE EXTIENDEN LAS CRISIS Y LOS CONFLICTOS EN EL MUNDO ANTE LA CARENCIA DE AGUA

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Para muchos resulta difícil creer que el agua, en el planeta azul, se está acabando. Consideran que es una cuestión de paranoia de grupos ambientalistas pero la realidad empieza a abrirse paso ante los incrédulos. La falta del vital líquido ya no es un problema sólo del Tercer Mundo, lo mismo pone en jaque a Estados Unidos que a Brasil. Mientras tanto en Guatemala, las guerras del agua empiezan a ebullir.

Sí, nuestro planeta tiene más de mil millones de billones de litros de agua pero de esa cantidad apenas el 3% sirve para el consumo humano, las tareas industriales y la generación de energía. Ese pequeño porcentaje, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, se irá reduciendo mientras la demanda aumenta. La crisis se espera que llegue a tal punto que para el año 2025, cerca de 1,9 Mil Millones de personas vivan en países y regiones con escasez absoluta de agua.

La crisis ya empezó

No todo queda en proyecciones de científicos y estimaciones estadísticas, los efectos de la carencia del agua se han empezado a hacer sentir en el mundo.

California, por ejemplo, el Estado más poblado y rico de Estados Unidos, entró este año en la mayor crisis de agua del último siglo debido a que las reservas de nieve tras el invierno son nulas. La situación ha llegado a tal punto que, en un país donde se enorgullecen de que el Estado intervenga poco en la vida de sus ciudadanos, el gobierno estatal impulsara serias restricciones al uso del agua.

Entre las medidas se establece que los consumidores agrícolas deberán informar sobre las cantidades de agua que utilizan para sus cultivos, se volverán a analizar los permisos para colocar grifos y sanitarios en proyectos residenciales, se establecerán nuevas tarifas para cobrar más cara el agua a los que más consumen y, en algunas zonas públicas, la grama se sustituirá por terrenos que necesiten menos agua.

La crisis, en este cuarto año de sequía, también ha provocado una movilización social. Comunidades enteras han abandonado sus antiguas zonas de vivienda para trasladarse a lugares más cercanos a fuentes acuíferas.

Siempre en Estados Unidos, también hay una alarma puesto que su mayor reserva de agua, el acuífero Ogallala, se está reduciendo a razón de 12 Mil Millones de metros cúbicos al año. Y el problema continúa si bajamos en el continente.

La Ciudad de México enfrenta un problema enorme puesto que se está hundiendo debido a que sus reservas subterráneas de agua se están secando. La Ciudad, asentada sobre una región que antiguamente era prolija de lagos y ríos, ve como escasea el agua o se desperdicia al mezclarse con el agua proveniente de las alcantarillas.

En Brasil la situación también se ha vuelto complicada. A pesar de ser junto con Colombia y Perú, uno de los países que más reservas de agua tiene, carece de la infraestructura necesaria para aprovecharla y llevarla a los poblados. La falta de lluvias en los últimos meses, que se espera se extienda aún más, ha llevado al gobierno de Sao Pablo a hacer un anuncio sin precedentes: para que las reservas de agua alcancen, será necesario recortar el servicio cinco días a la semana. Una medida que generará problemas en una ciudad de 12 Millones de habitantes.

El problema no es la escasez de agua sino su mala gestión, ha señalado Benedito Graba, Presidente del Consejo Mundial del Agua, que estima que dentro de esta crisis causa más impacto la distribución del recurso que su contaminación o la sequía. Por ello considera importante que los gobiernos no sólo impulsen medidas para sobrellevar la crisis sino que busquen un equilibrio en el uso del recurso.

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Guatemala: las guerras del agua

Primero se dijo que había siete muertes, luego resultó que sólo fueron dos heridos. Lo cierto es que en Nahualá, Sololá, se vivió uno de los más recientes casos de conflictividad social alrededor del agua.

Los hechos sucedieron a mediados del mes de abril cuando líderes de las comunidades de Palacal y Tzucubal se enfrentaron entre sí acusándose de querer apropiarse del vital recurso. Desde hace diez años ambos grupos se pelean por un imponer su propio sistema para aprovechar las aguas. Los primeros han solicitado fondos al Banco Interamericano de Desarrollo y al Instituto de Fomento Municipal, mientras que los segundos impulsan un programa que sería costeado con aportes de cada familia. En diez años ni la gobernación departamental, ni la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) han logrado establecer un acuerdo que beneficie a ambas partes.

La PDH desde 2010, detectó al menos 19 conflictos en el país relacionados con disputas comunitarias por nacimientos de agua. Uno de estos conflictos se vive en San Marcos desde 2007, en donde las aldeas Villa Real y Tajumulco, se mantienen en disputa con la aldea de Tuichán, llegando al punto de que, en 2012, más de 50 pobladores se enfrentaron con armas de fuego causando la muerte de Esteban Ramos de 53 años de edad.

El agua también es uno de los motivos que subyace en la resistencia a los proyectos mineros. En investigaciones, la PDH ha detectado que la principal preocupación de las comunidades que rechazan la minería y las hidroeléctricas es que estas contaminen o les priven sus fuentes de agua. Un motivo que también enciende problemas de tierras en que los comunitarios acusan a los finqueros de desviar ríos o gastarse los recursos en el riego de sus cultivos.

Para algunos expertos como Vinicio Cerezo, director de FUNDAECO o Fabián Gonón, director de Servicios para el Desarrollo, esta conflictividad se debe a la falta de medidas por parte del Estado para garantizar el cuidado y la distribución justa del vital líquido. Gonón ha expresado que por ello es urgente que el país cuente con una Ley Nacional de Aguas que, a pesar de contemplarse en la Constitución, nunca ha sido desarrollada por el Congreso de la República.

También el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales se ha quedado corto en su actuar. Desde hace 23 años hay una Mesa Sectorial de Ambiente y Agua pero sus propuestas se han quedado en la elaboración de un plan que nunca ha sido puesto en marcha. Cerezo considera que estos conflictos se irán incrementando conforme los recursos hídricos se continúen agotando. Considera también que para evitar una catástrofe, es necesario concientizar a la población sobre el uso racional del líquido y establecer tarifas que permitan que las municipalidades implementen programas de purificación y tratamiento de las aguas.

Y es que el agua no sólo se está agotando por el cambio climático sino también porque la contaminación crece a pasos agigantados. El Ministerio de Ambiente estima que el 90% de nuestros recursos hídricos en la actualidad se encuentran contaminados.

Esta contaminación en vez de movilizar acciones políticas para ser frenada ha sido aprovechada tristemente para gestionar oscuros negocios. El caso más reciente fue la contratación de la empresa israelí M. Tarcic Engineering Ltd para limpiar el lago de Amatitlán. Un contrato que estimaba el pago de hasta Q.137 Millones por una fórmula secreta que no contaba con estudios que demostraran su eficacia. Sólo la presión de organizaciones sociales y de la Universidad de San Carlos logró que dicha limpieza se suspendiera aunque ya habían sido invertidos más de Q.22 Millones.

Esta falta de acciones o bien, estas acciones en las que pesan más los intereses económicos, siguen poniendo a Guatemala a las puertas de una crisis del agua sin precedentes. De continuar así no sólo se incrementarán las disputas entre comunidades sino que también pasarán a convertirse en disputas internacionales. México, por ejemplo, ya ha exigido a Guatemala que tome medidas para frenar la contaminación del río Motagua. El Salvador, por su parte, creó en 2013 una comisión para investigar la contaminación del lago Güija y el río Lempa, producto de la actividad minera de Cerro Blanco, en Jutiapa.

Antes que nos muramos de sed

El Foro Económico Mundial estima que para 2030 la demanda de agua potable crecerá en un 40% sin embargo parece imposible que los recursos crezcan lo suficiente para satisfacer esa demanda. Una crisis respecto a la que autoridades de algunos países empiezan a tomar medidas mientras que la pasividad de otros, como Guatemala, parece destinar a su población a morir de sed. Tocará entonces, a nosotros como ciudadanos, transformar nuestra forma de vida para que el “País de la Eterna Primavera” no se convierta en un desierto.

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