SEXO EN EL AGUA

AVENTURAS ACUÁTICAS INOLVIDABLES

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Anteriormente hablé de sexo en llamas, y he recibido una gran cantidad de cartas agradeciendo la sugestiva idea, pero a la vez pidiendo que hablara sobre lo que algunos consideran opuesto, el sexo en el agua.

Las mejores experiencias acuáticas las he tenido en una piscina o en un jacuzzi, el solo hecho de ser una opción que no se da todos los días, le da una picardía extra. Sentir otro cuerpo frotándose contra el tuyo, sumergidos en el agua, provoca sensaciones fuera de lo ordinario. En otras palabras más simples y directas, acariciar, penetrar o que te penetren en el agua es una estimulante alternativa a la rutina.

Hay muchas formas de tener experiencias sexuales acuáticas: la tina, el jacuzzi, en una piscina y bajo la regadera. Aunque la playa parezca como un buen lugar para hacerlo, no lo es, ya que, la arena y la sal que hay en el agua hacen que sea una experiencia un poco incómoda, pero si es tu fantasía sugiero que te quites esa espina y lo hagas en la playa por lo menos una vez en tu vida. De noche puede resultar muy interesante.

Antes de proseguir con la descripción de las virtudes, es importante hacer la observación que en la mayoría de opciones, tener sexo en el agua conlleva cierto grado de riesgo ya que la impureza del agua en la que se sumerjan puede generar infecciones en los genitales, tanto masculinos como femeninos.  Pero eso no debe ser un obstáculo sino solamente un motivo para tomar precauciones respecto al cuerpo de agua con el que se unirán.

Hacer travesuras bajo la regadera puede ser muy emocionante, además de que la caída de agua puede ser una fuente de diversión si se orienta sobre un punto sensible, realizar sexo oral al tiempo que agua calientita inunda el pene o la vagina, es intensamente estimulante. Ni que hablar si se cuenta con esos accesorios que permiten regular el chorro de agua a presión… ufff!

Si  llegan a  experimentar en una tina o, mejor aún, en un jacuzzi, les aseguro que lo pasaran muy bien. El espacio reducido de por sí, provoca una situación en la que los cuerpos estén rozándose por todas partes; esto sumándose a la espuma y el vapor, permiten una situación muy placentera.

Antes de la penetración, masturbarse mutuamente en el jacuzzi puede ser un buen inicio, más aún si se aprovecha la vibración en las salidas de aire.

Y cómo olvidarnos de las aventuras en piscinas. Sólo el hecho de exponerse abiertamente en una piscina, aunque sea la más privada, le agrega cierta emoción a la experiencia; pero uno de los aspectos más interesantes es que, gracias a la evasión de la gravedad, se pueden ejecutar poses atrevidas que en otro escenario resultarían aparatosas.

Recomendaciones: dado que en el agua la lubricación natural puede inhibirse, se recomienda tener al alcance lubricantes a prueba de agua. Y si se trata de un lugar público, procurar hacerlo en horas en donde no se expongan a una interrupción… a menos que ese sea parte del fetiche.

Sea cual sea la forma en la que experimenten las aventuras acuáticas, les aseguro que van a terminar con una sonrisa de oreja a oreja, y de labio a labio.

Espero que usen la imaginación y sobre todo, que manden sus experiencias, dudas o preguntas a motel@revistaperrobravo.com

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