SIRIA: Bienvenidos de nuevo a la “Guerra Fría”

Siria, Damasco: Un soldado del Frente Popular para la Libertad de Palestina-Comando General (PFLP-GC) está sentado junto al cuerpo cubierto de un presunto combatiente rebelde en el campo de refugiados de Yarmunk, en la capital siria, Damasco. FOTO: AFP

 

Las tensiones a nivel mundial han estado en incremento durante los últimos meses. Desde las amenazas nucleares de Corea del Norte hasta los enfrentamientos diplomáticos entre las grandes potencias sobre la cuestión de actuar o no en Siria, el mundo vive tiempos de crisis. La “Guerra Fría” con la idea de que una guerra mundial puede estallar en cualquier momento, ha vuelto.

 

En 2010 una serie de revueltas se empezaron a gestar en el mundo árabe. Las revueltas, a las que se bautizó como “Primavera Árabe” derribaron del poder a más de un dictador, tal el caso de Gadafi en Libia y Mubarak en Egipto. El único régimen que aún resiste es el de Siria, al frente del cual se encuentra Bashar Al-Asad. Desde 1963 el Partido Baath Socialista ha gobernado el país y desde 1970 el presidente ha sido de la familia Asad. El actual presidente es Bashar Al-Asad, elegido en el año 2000 después de la muerte de su padre, Hafez al-Asad, y de su hermano, quien era el heredero de la presidencia del país.

 

Lo que en un principio eran manifestaciones pacíficas exigiendo libertad, democracia y respeto a los derechos humanos, fue subiendo de tono como respuesta a la fuerte represión con la que el Estado aplacaba cualquier protesta. En estos enfrentamientos nació el Ejército Libre Sirio y para el año 2012 ya se había formado una guerrilla en el norte del país. Las explosiones, los ataques incendiarios y los enfrentamientos a gran escala sembraron el terror tanto en el país como en las regiones vecinas.

 

Este conflicto ha dejado alrededor de 100,000 víctimas de las cuales 42,000 son soldados y funcionarios del gobierno, mientras que alrededor de 58,000 han sido rebeldes, civiles, extranjeros y yihadistas.

 

La chispa que desencadenó la tensión global fue un ataque con armas químicas ocurrido en agosto pasado.

 

De nuevo: Estados Unidos y Rusia, los dos polos

El gobierno estadounidense, que a lo largo del conflicto ha buscado una intervención militar en el país, se apresuró a demandar una invasión internacional en el país sirio acusando al régimen de Al-Asad de haber perpetrado el ataque. A su llamado se aliaron España, Francia, Inglaterra y Turquía. La oposición ejercida dentro de estos países y la negativa de Rusia a apoyar la invasión fue un factor clave para apaciguar el conflicto.

 

El argumento de Rusia era que no había pruebas suficientes de que las armas químicas fueran usadas por el gobierno sirio. El gobierno ruso urgió al gobierno norteamericano a presentar pruebas contundentes que a pesar de haber sido presentadas ante la ONU, no consiguieron despejar todas las dudas. Rusia anunció que defendería al régimen de Al-Asad, lo mismo que el gobierno de Irán. El apoyo de China a este bloque era casi que inminente.

 

El apoyo de Rusia se explica por los intereses militares y económicos que posee en Siria. En Tartus se encuentra la única base naval que el gobierno ruso posee en el extranjero, además Siria es uno de sus principales compradores de armamento. Irán, Irak y Siria se encuentran construyendo un gasoducto para importar gas ruso.

 

El fuego… suspendido

Los vientos de guerra sólo se han apaciguado gracias a una estrategia diplomática del presidente ruso, Vladimir Putin. El gobernante convenció al gobierno sirio de entregar un informe sobre su arsenal químico para luego destruirlo. El informe ya ha sido entregado y mientras tanto, las tensiones se han enfriado. No se puede decir, en cambio, que la posibilidad de guerra ya sea cosa del pasado ya que, mientras los enfrentamientos entre civiles y el régimen de Al-Asad continúen, cualquier chispa podría encender una catástrofe.

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