“TODO LO QUE NOS DIVIDE EN GUATEMALA ES ARTIFICIAL”

EDMOND MULET, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA POR EL PARTIDO HUMANISTA, ABORDA EL TEMA DE GUATEMALA FRENTE AL RETO DE SU RELACIÓN CON LA COMUNIDAD INTERNACIONAL.

¿Qué lo motiva a participar en esta contienda electoral?

Cuando yo veo que el camino y el recorrido que está siguiendo Guatemala es el mismo que siguieron otros países para convertirse en lo que son, estados fallidos, entonces con base en mi experiencia, en mis vivencias, en lo que yo he visto, yo no me puedo quedar de brazos cruzados ante esta situación. Por eso es que me veo compelido a participar, para precisamente cambiar el rumbo que lleva Guatemala. Porque yo lo tengo muy claro, nos estamos acercando y acercando, hacia un barranco, a un precipicio, y si caemos en ese barranco, como les ha tocado a muchos otros países en el mundo, de ese hoyo no se sale, y para allá vamos.

Yo inventé un formulario internacional virtual, un formulario de cómo convertirse en estado fallido, ese formulario tiene un montón de casillas, es un checklist que Haití, que esos países en el África, en el Mediterráneo, en Asia, todo eso que me ha tocado administrar, fueron llenando esas casillas poco a poco. Es el mismo formulario que Guatemala está llenando y llenando más casillas. Entonces vamos pues hacia ese destino y Guatemala merece algo mucho mejor que eso. Guatemala es de los pocos países del mundo que ha estado retrocediendo en todos los índices de desarrollo humano. Hablemos de la desnutrición crónica, de la mortalidad infantil en Guatemala debido a la desnutrición crónica, datos oficiales de la República de Guatemala, en los últimos 3 años murieron de hambre en Guatemala 400 niños. ¿Cómo es eso posible? Hay 193 países en el mundo, Guatemala está entre los últimos 6, con las mayores incidencias de desnutrición crónica e mortalidad infantil. Los resultados de un examen que hizo el Ministerio de Educación el año pasado, a nivel nacional en escuelas públicas, dice que sólo 1 niño de cada diez pasa el examen de matemáticas, sólo 2 niños de cada 10 pasa el examen de lectura. Desnutridos y sin educación, ¿qué futuro tienen estos muchachos?

El grito de angustia a nivel nacional ahora, en todas partes, es el desempleo. Todos esos patojos que sí se gradúan de diversificado, maestros, peritos contadores, bachilleres, no consiguen trabajo, se van a pelar naranjas a los parques, a vender tarjetas de Tigo, a ver como sobreviven; o a la mara, a las extorsiones y la criminalidad. Las maras, que era un fenómeno urbano, se están extendiendo a nivel nacional. Entonces ahí hay una degradación tremenda, en medio de eso, aquellos que se gradúan de la universidad, sólo 1 de cada 9 consigue trabajo en Guatemala, con razón todo el mundo está emigrando, todo el mundo está pensando en buscar su futuro en otra parte. Aquí no hay gobierno, no hay instituciones, no hay autoridad, no hay absolutamente nada, aquí los que mandan son ciertos señorones que ya sabemos, financian candidaturas de alcaldes, financian candidaturas de diputados, lo último que les interesa es que haya una semblanza de Estado o de gobernabilidad y eso es terrible. En todos los índices de desarrollo humano también hemos ido retrocediendo. Año 2000, Objetivos de Desarrollo del Milenio, 193 países en el mundo firman un compromiso, cada quien pone sus propias metas, incluso los países más avanzados, Finlandia y Francia, Estados Unidos, Inglaterra, todo el mundo, firman sus propios compromisos para avanzar en 15 años, para en 2015 alcanzar ciertas metas. Del año 2000 al 2015, 193 países hay en el mundo, y de los que no están en guerra, Guatemala fue el único que no alcanzó sus propias metas de desarrollo. Luego vienen los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, 17 objetivos y 164 metas, yo le pregunto a la gente del gobierno “Mire ¿cómo vamos?” ¡ni enterados!

¿Cómo ve a Guatemala desde la perspectiva de las relaciones internacionales?

Unas discusiones que tengo muchas veces con algunos grupos y personas, es sobre el tema ahora tan vigente de la soberanía guatemalteca, la intromisión en los asuntos internos de Guatemala y todo eso. Yo trato de explicarles que en el tema de las relaciones de Guatemala con la comunidad internacional hay que entender y comprender 3 cosas fundamentales: Primero, ¿dónde está Guatemala localizada?, ¿estamos en Los Alpes?, ¿estamos en Asia?, ¿estamos entre Ruanda e Irlanda?, ¿estamos en el cono sur entre Chile y Argentina? No, estamos aquí. El único país del mundo, y un poquito Belice, que tiene una frontera común con el mercado de consumo más grande del mundo, con el NAFTA, eso es en posición geográfica y eso no lo podemos cambiar. Segundo, por ejemplo, Colombia en territorio, en población y en economía, es más grande que Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y todas las islas del Caribe juntos. Guatemala no es Colombia, ni es México, ni es Brasil, ni es Canadá. Somos una micra. Aquí está la posición geográfica de un país que se llama Guatemala y es de este tamaño. Y la tercera constatación, que es la más difícil de aceptar, es que nos hemos convertido en un peligro para la paz y la seguridad internacional. Fue hace 4 años cuando la Dirección General de Migración y el RENAP le dieron a 106 extranjeros sus pasaportes y sus tarjetas de DPI, como que fueran guatemaltecos naturales, nacidos acá. Nunca han puesto un pie en Guatemala, resultaron con sus pasaportes y que habían nacido en Taxisco, en Santa rosa, otros en el Petén y así, son 106 árabes. Van a los Estados Unidos, yo creí que eran dos, el otro día me dijeron en la embajada que no, que de los 106, seis son de los grandes financistas de Al Qaeda y de ISIS. Entonces viene Estados Unidos y dice “¿Qué?, ¿en dónde le están dando nacionalidad y reconocimiento a los enemigos declarados de Estados Unidos?”… “en Guatemala“… “¿y eso dónde queda?”… “pues aquí en nuestra frontera”. Y empiezan a escarbar, ven que ahí hay corrupción, impunidad, no hay trabajo, la gente está emigrando. “¿Y a donde van esos migrantes?” ¿A Tailandia? No, vienen a los Estados Unidos. En grandes regiones del país donde no hay autoridad, no hay gobierno, ahí es el narcotráfico el que controla todo y es una situación preocupante. La degradación de todos los índices de desarrollo social. Estados Unidos no quiere otro Haití en su frontera, otro estado fallido, entonces Estados Unidos va a hacer todo lo posible, incluyendo a El Salvador y a Honduras también por supuesto, para estabilizar y ayudarnos a salir adelante, porque los riesgos para la seguridad y estabilidad de Estados Unidos son muy grandes provenientes de acá.

Aquí no hay gobierno, no hay instituciones, aquí mandan ciertos señorones que ya sabemos.”

Edmond Mulet

Desde su punto de vista, ¿qué es lo que nos divide a los guatemaltecos?

Todo lo que nos divide es artificial, aquí en Guatemala creo que es el único país del mundo en donde todavía le preguntan a uno y se le quedan viendo así a los ojos “¿Usted es comunista o es anticomunista?”, “¡Defínase!”, como que estuviéramos viviendo los años del conflicto. Yo cuando le cuento a los patojos, que mucha gente ni enterada está, que aquí en Guatemala tuvimos 36 años de guerra, una guerra que no era nuestra, era la Guerra Fría, entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Por un lado, la Unión Soviética, Cuba y los países de Europa del Este, apoyando grupos subversivos, revolucionarios, guerrilleros; y por el otro lado, los Estados Unidos apoyando regímenes militares antidemocráticos y represivos. Esa fue la guerra que hubo en Guatemala, una guerra que no era nuestra, pero nosotros pusimos 200 mil muertos, 80 mil viudas, 300 mil huérfanos. Decenas de miles de guatemaltecos viviendo en campamentos de refugiados del otro lado de la frontera con México y con Honduras, esa es la realidad. Y de nuevo ahora le hacen a uno esa pregunta de división artificial, los guatemaltecos no estamos en esos extremos, y hay grupos interesados aquí en Guatemala en dividir a la población, en dividir a la sociedad, y un país dividido no va a salir adelante. De nuevo, como en la Guerra Fría, es una imposición artificial que se nos está haciendo. Pero hay otras realidades también, aquí hay temas culturales. Vivimos a espaldas unos de otros, los urbanos de los rurales, los ladinos de los indígenas, los que tienen de los que no tienen, los que pueden y los que no pueden, los que saben y los que no saben, esas divisiones son reales. A eso se suma esta supuesta división ideológica que nos quieren imponer, de polarización. Entonces uno de los objetivos y motivaciones que tiene el partido Humanista es crear esa tercera vía de dialogo y apertura, porque aquí los extremos de nuevo se tratan de expresar a través de estas elecciones, cualquiera de esos extremos que llegara a ganar en Guatemala, divide, polariza y nos regresa al pasado. Entonces por eso nosotros proponemos un ABC, un Acuerdo Básico de Consenso, donde las fuerzas productivas, sociales, políticas, todos nos pongamos de acuerdo en qué es lo importante para sacar a Guatemala, por ejemplo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pues ahí están los 17 objetivos, no hay que ir a buscar más. Hay que reconocer que un partido político solo, aunque gane las elecciones, una presidencia sola, no saca adelante al país, imposible. Entonces necesitamos ese tipo de consensos y acuerdos para ir en una determinada dirección, y romper esa división artificial que nos están tratando de imponer.

Hay una discusión que no es únicamente del ámbito local, existe ese debate en otros países del mundo, que frente a una agenda internacionalista, globalista, está la necesidad de reafirmar la decisión soberana e independiente de un Estado libre…

Hay que diferenciar las decisiones soberanas, de qué naturaleza son también. Porque hay decisiones soberanas de algunos países que van en contra de los derechos fundamentales del hombre, eso es inaceptable. Hay “soberanas”, así entre comillas, que favorecen que se establezca en un país un narco estado, eso también es inaceptable. Precisamente en esa dirección va Guatemala, entonces tenemos que diferenciar, por eso es que los guatemaltecos también tenemos que asumir nosotros nuestras propias responsabilidades, porque si no lo hacemos nosotros, va a venir la comunidad internacional a decirnos qué vamos hacer y cómo lo vamos a hacer, y cuando me refiero a comunidad internacional, es específicamente a los Estados Unidos de América, que no quiere un estado fallido acá. Nosotros tenemos que generar las condiciones para que en Guatemala haya trabajo, estabilidad, haya paz, combatir la violencia y la delincuencia, generar las condiciones para el trabajo, combatir la corrupción, la impunidad, el narcotráfico, todo eso también lo tenemos que hacer nosotros, pero hay momentos de crisis como el que estamos pasando ahora, donde solos no lo vamos a lograr. Entonces necesitamos del apoyo, la colaboración y el respaldo en muchos aspectos de esa comunidad internacional, para enfrentar muchos de los males que nos están afectando ahora.

Una de las referencias más recurrentes de Edmond Mulet es el trabajo que realizó en Haití, un país del que se escuchan cosas terribles, como el pago de comida con favores sexuales. ¿Cuáles son los resultados después de tanto tiempo bajo el tutelaje de Naciones Unidas? Desde afuera se sigue viendo una Haitií sumida en la misma problemática de pobreza y subdesarrollo…

Bueno, hay que recordar que Haití tiene una historia trágica. Haití llegó a ser el mayor productor y exportador de azúcar del mundo. Hasta 1963, el producto interno bruto de Haití era superior al de República Dominicana. En Haití llegaban los turistas, los artistas de Hollywood llegaban a pasar sus weekends ahí, en los resorts, balnearios, hoteles, casinos ¡Una cosa increíble! Hay que ir a ver eso ahora, ya no llega un turista al año, una cucharadita de azúcar para la taza de café la tienen que importar, ya no producen nada, se quieren comer un aguacate y lo tienen que importar porque no producen nada. Ni en África he visto yo los niveles de miseria y de pobreza como hay en Haití. Allá hacen unas galletas de lodo y le ponen granitos de trigo y es lo que la gente se come para tener la sensación de que tienen algo en el estómago, una degradación. La corrupción, la vieja política, Papa Doc, Baby Doc, narcotráficantes, todos esos destruyeron el país. Hay un estudio del Banco Mundial, según el cual el 83% de los haitianos que recibieron educación media, de secundaria para arriba, universitarios, se fueron de Haití, son taxistas en otros lados, siendo médicos. Todo el mundo se fue, se fueron a Francia, África, Canadá, Miami, Nueva York, todos se fueron. Entonces lo que ha quedado en Haití es muy mediocre a nivel de sociedad civil, a nivel político, ya no digamos que es corruptazo y medio, a nivel de sector privado también. Todo lo mejor se fue de Haití, las mejores mentes, y entonces llegan las pandillas, los llaman allá los gangs, que eran operadores políticos anteriormente y se convirtieron en mercenarios, en independientes. Ellos ocuparon el país, robos, extorsiones asaltos, violaciones, secuestros y de eso vivían. Entonces viene el éxodo, los boat people, saliendo gente de Haití, entonces Estados Unidos, preocupado, propone en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una misión de mantenimiento de la paz, de cascos azules, para ir a pacificar y estabilizar Haití, y ahí es cuando me contactan a mí. Eran 22 candidatos para el cargo, nos examinaron y yo gané por unanimidad, me escogieron para hacerme cargo de ese proceso. Me dieron 18 mil 500 tropas para hacer el trabajo, tropas de la India, de Paquistán, de Sri Lanka, de Jordania, pero sobre todo, tropas latinoamericanas, porque todo eso se veía como un esfuerzo de solidaridad continental hacia Haití, para ayudarla a salir de ese problema, que había caído en manos de la violencia y de las pandillas. Tenía tropas de Brasil, de Uruguay, de Argentina, de Chile, de Perú, Ecuador, Colombia, Evo Morales decidió enviar las tropas bolivianas, y también los militares de Guatemala. Ahora no hay tiempo para contarle con detalle todo lo que nos tocó hacer, fue muy duro. Pero después de 15 meses, me presenté ante el Consejo de Seguridad y les dije “ustedes me pidieron que pacificara y estabilizara Haití, y aquí les entrego un Haití pacificado y estabilizado”. El mandato era de paz y seguridad. Y ahí sigue Haití, pobre, miserable, retrasado, de todo, pero aquello que existía, las pandillas, las maras, las extorsiones, los secuestros, todo eso se terminó.

A veces hay problemas de violencia porque antes Haití dependía mucho de Petrocaribe, y desde que eso desapareció han aumentado los precios de los combustibles y de todo, y a veces hay revueltas populares y gente que va a incendiar cosas y protestas de ese tipo, sociales, con consecuencias mortales, pero lo que eran las pandillas, la violencia que existía anteriormente, todo ese crimen organizado, eso se terminó, ya no existe, ya no hay secuestros, ya no hay extorsiones. Entonces se cumplió con lo que había que hacer, con el mandato del Consejo de Seguridad de pacificar y estabilizar Haití. Hay muchos otros aspectos del desarrollo de Haití, que solamente los haitianos mismos pueden hacer, no se puede ir a imponer ahí la creación de empleos, de oportunidades o mejora de la calidad de la educación, todo eso son los haitianos los que lo deben hacer. Actualmente hay programas que están ayudando, pero ahí es responsabilidad de ellos hacerlo, el país sigue siendo terriblemente pobre y miserable, pero el trabajo que se hizo de pacificación se logró.

Usted mencionaba algunas tropas que han cometido algunos crímenes, eso se ha dado no solo en Haití, sino que me tocó enfrentarlo en muchos otros países. De 193 países que hay en el mundo, 138 contribuyen tropas voluntariamente a las operaciones de mantenimiento de la paz, unas son más formales, otras menos formales, otras son mejores formadas, otras menos formadas, otras más disciplinadas, otras más indisciplinadas, hay de todo en esa configuración; y aunque hay manuales, hay folletos, hay conferencias, hay todo tipo de regulaciones en eso, muchas veces hay excesos. En África hemos visto esos temas y en Haití también. A mi me tocó repatriar contingentes enteros porque no cumplían con las regulaciones de Naciones Unidas y la Asamblea General de las Naciones Unidas y la Secretaría, han querido imponer sanciones a aquellos países que cometen algún tipo de abuso o incluso corrupción, abusos sexuales, para que se persiga e investigue ese tipo de cosas. La Asamblea General, que es la que manda, han dispuesto que eso es una decisión y una responsabilidad de cada país miembro, de cada país que contribuye tropas. Entonces, por ejemplo, hay alguien que comete un abuso, un delito, un accidente o cualquier tipo de cosa, o un señor que tiene una relación con una mujer local y la señora resulta esperando, entonces la responsabilidad es de esa persona y de el país que envió a esa persona, o sea que no es Naciones Unidas la responsable ni de investigar, ni de castigar ni de perseguir a las personas involucradas, si no que por decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, es cada uno de los países de los contingentes que aportan. Sin embargo, cuando estaba yo en Naciones Unidas, lo que hacíamos era un seguimiento, queríamos tener pruebas de qué era lo que realmente había ahí, una investigación, un juicio, un proceso, una sentencia si fuera necesario, porque aunque ellos venían a ofrecer tropas para otras misiones de mantenimiento de la paz, mientras eso no se resolviera, no las aceptábamos tampoco. Pero sí ha habido ese tipo de cosas, pero es responsabilidad de los países miembros.

En las relaciones con la comunidad internacional, el modo y la forma son muy importantes.”

Edmond Mulet, respecto al conflicto entre el presidente Jimmy Morales y Antonio Guterres, secretario de la ONU

Dentro del ámbito de las relaciones internacionales, cuando el Presidente de la República de Guatemala declaró non-grato a Iván Velásquez, nos guste o no la decisión, era facultad de la Presidencia, ¿cómo se puede entender que el Secretario de la ONU insistiera en la permanencia de Velásquez como jefe de la CICIG? Desde un punto de vista institucional, ¿acaso no era viable designar a otro comisionado?

Depende del modo y la forma. Yo era Secretario General adjunto de las Naciones Unidas, y me tocó más de 10 veces enfrentar este tipo de cosas. Llegaban jefes de estado, presidentes, primeros ministros, ministros de relaciones exteriores, me decían de tal representante o de tal agencia de Naciones Unidas, todo se hacía en privado y a las dos semanas todo estaba resuelto. Pero cuando uno llega con trompetas públicamente a reclamar, a pedir, a exigir y a arrinconar a la persona, ¿cómo le salva la cara usted al otro?, ¿qué espacio le deja al otro?, muy difícil.

Entonces el modo y la forma son muy importantes, el Presidente fue mal asesorado, eso se pudo haber resuelto muy fácilmente. Yo no puedo ahora difundir temas de mi trabajo, incluso con la República de Guatemala, de temas similares, que se resolvieron sin ningún problema, pero hablando se entiende la gente. Entonces aquí lo que faltó fue el modo, la forma, una asesoría adecuada para resolver el problema. Yo creo que aquí todos cometieron errores, no sólo el Presidente, yo creo que también Naciones Unidas, y también la CICIG, yo creo que también el comisionado; fue una serie de errores, de nuevo, por falta de asesoría apropiada.

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