Un mensaje de paz en tiempos de guerra

Por: André Casasola

Rio 2016
La delegación de atletas refugiados llegó con gran ilusión a Río.

Delegación de atletas refugiados se roba las miradas de Río 2016

Los Juegos Olímpicos de Río 2016 pasarán a la historia por ser la primera justa olímpica en la que una delegación compuesta de refugiados e inmigrantes provenientes de países en conflicto participará con el respaldo del Comité Olímpico Internacional. Un total de 10 atletas fueron seleccionados para representar a los Atletas Olímpicos Independientes, al no poder representar a sus países natales.

Las autoridades olímpicas identificaron desde el año pasado a 43 candidatos para integrar al equipo de refugiados para competir en los Juegos Olímpicos. En junio, Thomas Bach, presidente del COI, hizo público que la delegación sería compuesta por 10 atletas. “Al dar la bienvenida a estos atletas refugiados a Río, queremos enviar un mensaje de esperanza a todos los refugiados del mundo”, expresó Bach al hacer pública la decisión de incluir a los atletas refugiados. Ésta delegación es conformada por cinco atletas de Sudán del Sur, dos de Siria, dos de la República Democrática del Congo y uno de Etiopía.

Bach resaltó que la delegación de Atletas Olímpicos Independientes será tratada como cualquier otra delegación y residirán en la villa olímpica mientras dure la justa olímpica. También recibirán asistencia económica y otras ayudas del programa de Solidaridad Olímpica del COI, que cubrirá sus pasajes y gastos de viaje. Al igual que las demás delegaciones, tendrán que someterse a controles de antidopaje.

“Estos atletas no tienen ninguna delegación nacional a la que puedan pertenecer, no pueden desfilar con ninguna bandera, ningún himno”, indicó Bach. “Daremos la bienvenida a estos atletas refugiados con la bandera olímpica y el himno olímpico” declaró el presidente del Comité Olímpico Internacional.

La delegación de los Atletas Olímpicos Independientes, encabezada por Rose Nathike Lokonyen, corredora de 800 metros originaria de Sudán del Sur y refugiada en Kenia, protagonizó uno de los momentos más emotivos de la inauguración de los Juegos Olímpicos, al desfilar de primero en la presentación de las delegaciones, incluso antes que la delegación de Brasil, país anfitrión de la justa.

A continuación, presentamos una lista con los atletas a seguir de esta delegación.

Rami Anis, el nadador que espera alzar la bandera de Siria

Rami Anis es un nadador de 25 años proveniente de Siria. Huyó de su país natal el año pasado a causa de la guerra, terminando en Bélgica. “Dejé Siria en 2011. Había secuestros, había bombardeos. La situación era muy peligrosa y no me permitía mantenerme en mi país. Por eso decidí irme”, explicó Anis en una entrevista realizada previo a los Juegos. “Estaba entrenando y esperando que la guerra terminara para volver y participar.Esperé paciente por cinco años hasta que surgió esta oportunidad”.

Anis participó en la prueba de 100 metros libres masculinos. Realizó la prueba en 54,25 segundos y terminó en el puesto 56 de un total de 59 nadadores.Si bien registró una marca personal, el deportista no logró calificar para las semifinales, pero recibió una gran ovación del público presente.

Yusra Mardini, la atleta siria que salvó la vida de 20 personas

Yusra Mardini es una nadadora siria de 18 años, quien decidió escapar de su país a causa de la guerra y emprender viaje hacia Europa. Junto con su hermana, emprendieron su viaje en un barco que naufragó en su trayecto a Grecia desde Turquía. En la travesía, el motor del barco en el que viajaban empezó a fallar. Mardini, con ayuda de su hermana y otras dos personas, empujaron la embarcación hasta llegar a tierras griegas y así, salvar a todos los tripulantes. Mardini finalizó primera en la eliminatoria de 100 metros mariposa, pero su tiempo no fue suficiente para acceder a la siguiente ronda.

Rose Nathike Lokonyen, la abanderada de la delegación

La atleta de 21 años, originaria de Sudán del Sur, radica actualmente en un campo para refugiados en Kenia. La atleta vivió una adolescencia difícil al vivir de cerca el conflicto de su país y no poder huir. Luego de varios años, la atleta por fin pudo huir de su país natal. “La lucha comenzó en nuestra villa. Nos dejaron huir hacia otro pueblo. Fue cuando conseguimos un vehículo que nos llevó a Kenia”, relata Rose Nathike Lokonyen. Rose llegó a Brasil como la abanderada de  la delegación y participará en la prueba de 800 metros planos.

Yolande Bukasa Mabikaes, la atleta que tuvo que dormir en la calle

Yolanda Bukasa Mabikaes es una de los dos atletas provenientes de la República Democrática del Congo que están en la delegación. La atleta llegó a Brasil en el 2013 en representación de su país para competir en diversas competencias; sin embargo, tras sufrir todo tipo de abusos por parte de los directivos, Yolande huyó. Tras desligarse de su equipo mientras estaba en Brasil, Yolande tuvo que dormir en la calle en varias ocasiones. Para dicha de la atleta, los brasileños le tendieron la mano y la ayudaron a seguir entrenando y a generar los suficientes ingresos para sobrevivir.

Popole Misenga, el judoca que vivió en una celda

Popole es un atleta de 24 años que vivió la misma situación que Yolande. El atleta comenta sus lamentables experiencias como atleta representativo de la República Democrática del Congo. “Cuando perdíamos, los entrenadores nos obligaban a dormir en celdas”, recuerda Misenga. Logró escapar del equipo con ayuda de Yolande. “No puedes dejar que la gente piense que, solo porque son refugiados, tienen que dejar de hacer lo que hacen. Aunque sean refugiados, necesitan practicar sus deportes”, expresó Misenga.

Fehiad Al- Deehani, primer campeón olímpico independiente

Al- Deehani vive una situación distinta a la del resto de delegados. Originario de Kuwait -país suspendido en 2015 por el COI debido a la injerencia gubernamental en los deportes-, participa en sus sextos Juegos Olímpicos. EL francotirador de 49 años es un militar retirado que ha luchado por la participación de su nación en la justa olímpica. Al ganar la presea dorada expresó que dedicaba el oro a las personas que no querían que estuvieran allí, en alusión al COI. Rechazó la oferta de liderar la delegación en la inauguración de los juegos.

Fehiad Al- Deehani posando con su presea dorada.
Fehiad Al- Deehani posando con su presea dorada.

Yonas Kinde, el maratonista etíope que ansía una presea dorada

Kinde, de 36 años, huyó de su país por la crisis política que viven. Actualmente reside en Luxemburgo, país donde se ha preparado arduamente para los Juegos. Participará en una de las pruebas más importantes, el maratón. “Dejé mi país por los muchos problemas políticos que hay, muchas dificultades morales, económicas, que hacen muy difícil ser un atleta”, cuenta Kinde al ser preguntado por su vida como refugiado. “Al principio no me imaginé que la vida de refugiado pudiera ser así. Fue un tiempo difícil. Pero por otro lado ahora ves que somos libres”.

La delegación se complementa con Paulo Amotun Lokoro, James Nyang Chiengjiek y Yiech Pur Biel.
La inclusión de la delegación de atletas refugiados en los Juegos Olímpicos es una clara muestra que los países en conflicto merecen una oportunidad de inclusión no sólo en los deportes, sino en cualquier aspecto de la vida.

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