UN PRESIDENTE SIN MINISTROS

No ejercer el poder es otra forma de renuncia

Sección: Letras de mi ADN, Por: Alejandro Arroyave  Edición: 53

Tras la extinción de los Jimmylievers, una corriente que no duró ni el primer año de gobierno y que terminó de sepultarse con el caso que involucra al hijo y al hermano del Presidente, las voces que hoy se oponen a las peticiones de renuncia, no lo hacen por él, sino por lo que significa la institución de la Presidencia.

Haber llegado al poder sin cuadros, sin estructura y sin experiencia, es probablemente el peor error del equipo cercano de Jimmy Morales.

No tenían idea de lo que harían al resultar victoriosos en los comicios, lo cual es en sí un acto de inconsciencia y, como ahora se escucha con más frecuencia, un claro ejemplo de cómo postularse a un cargo para el cual no se está preparado, constituye el primer acto de corrupción. Lástima que no se escuchaba esa premisa para contrarrestar la exitosa campaña de “ni corrupto, ni ladrón”.

Así, tras resultar electos, permitieron que diversos grupos tomaran el poder, excepto Jimmy Morales y los pocos que creían haber llegado libres y sin compromisos.

Por un lado, los militares agazapados en FCN reclamaron su cuota de poder en los espacios que podían. Por otro, la llamada izquierda política guatemalteca, con el respaldo de la influencia de la Embajada estadounidense y de la CICIG, logró obtener los nombramientos en el Ministerio de Gobernación, en el Ministerio de Salud y en la SAT, entre otros espacios de enorme trascendencia nacional.

En medio de esa repartición, Joviel Acevedo, un personaje desastroso para el sistema de educación pública, también cobró su apoyo logrando la designación en el Ministerio de Educación.

La derecha poco pudo reclamar puesto que se encontraba haciendo pataletas por los diversos casos judiciales que tocaron sus intereses, lo que propició la creación de mini gobiernos en el resto de las carteras, con ministros que responden a los intereses particulares de sus amos benefactores.


Ni hablar del vicepresidente Jafeth Cabrera, que vive inmerso en la tentación de poder llegar a ocupar la primera magistratura cada vez que se sacude la silla presidencial y hasta ha tomado distancia de los problemas que atraviesa FCN-Nación en el TSE por las dudas de su financiamiento.

Y así, avanzado el segundo año de su mandato, Jimmy Morales, que como Presidente en teoría representa la unidad nacional, preside sesiones de gabinete de fachada, porque los Ministros reciben sus directrices en otras sesiones, desde otros despachos.

Es realmente un espectáculo trágico presenciar cómo al político emergente, al candidato que pregonaba el discurso nacionalista, se le escurre entre los dedos la oportunidad de gobernar para la gente.

Pero no todo está perdido, aún bajo la presión que implica tener a su familia sometida a un proceso judicial, Morales tiene al alcance la posibilidad, si lo decidiera, de remover a piezas claves en carteras determinantes como la de Desarrollo Social y la Agricultura y Ganadería, por ejemplo. El problema es que el Presidente no quiere o no se atreve.

Ni siquiera ha tenido  la libertad de nombrar al nuevo Ministro de Economía.

Al negarse a remover a varios ministros en el Gabinete de Gobierno y nombrar a personas que sí le respondan y obedezcan a sus directrices, es una forma de renuncia al poder de la Presidencia.

Por eso cuando escucho que CODECA (o la UNE pues) quiere pedir en las calles la renuncia del Presidente, me parece que ya van tarde. Internamente Jimmy ya renunció desde hace tiempo. Ojalá me equivoque.

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